Viernes, 17 Marzo 2017 00:00

De política a politiquería

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Las prioridades de la clase dirigente ahora pasan por el “minuto a minuto”

 

Se sabe que pensar en el mediano y largo plazo no es para cualquiera en la Argentina, ni mucho menos para una sociedad que ha sido sometida por el facilismo y que está culturalmente acostumbrada, tras años y años de castigo inflacionario, a vivir en el día a día.

Tampoco hacer política es un arte para improvisados, sino un talón de Aquiles que el gobierno nacional está tratando de curar dándole algún juego a estrategias menos marketineras y a voceros más de ese palo que ayuden a mitigar la batalla con los gremios, especialmente con los docentes. Está claro que el Gobierno se puso a hacer política discursiva para contrarrestar las críticas, mientras opera "de callado" en los temas sindicales. Por ahí, el discurso de la desestabilización "destituyente" suena a viejo pero, al menos, parece que hay algo de sangre en las venas.

Un escalón más

Más allá de este flash, el resto del asunto se torna lamentable ya que, por estas horas, se ha descendido un escalón más aún en materia de prioridades de la clase dirigente y la que parece mandar es la politización barata. Ya no se trata de preguntarse por qué la pasión por la coyuntura entorpece el tratamiento de cuestiones esenciales que se deberían resolver en conjunto para salir de la crisis estructural de la Argentina (educación en crisis y marginalidad cristalizada, por ejemplo), sino cómo es que la politiquería ha llegado hasta entorpecer el día a día y ahora se dedica al "minuto a minuto".

Resulta que en este nuevo barro sobre el que parece que se juega el partido de las irresponsabilidades, Cambiemos y el kirchnerismo no se sacan ventaja, porque han empatado en intendentes complicados, aunque la situación de Itatí parezca objetivamente mucho más grave que la de Olavarría. En el primer caso, hay presunción de culpabilidad nada menos que en un caso de narcotráfico, mientras que al bonaerense le caben más los "¿qué hubiese pasado si...?" que los hechos concretos de las dos muertes en el recital ricotero (que ya se sabe que no fueron por compresión en un tumulto), aunque quizás sí se hubiesen evitado con un correcto plan de evacuación que nadie tenía. Por pertenencia partidaria, al bonaerense Ezequiel Galli le caen por los cuatro costados. Se lo quieren sacar de encima desde La Plata, pero también el peronismo aprovecha el poco tino planificador del alcalde del PRO, a la hora de apuntar por elevación a la gobernadora.

Ninguneo y repudio

En cambio, pese a que la ministra Patricia Bullrich no se privó de mencionar su adscripción partidaria, el correntino Natividad Roger Terán está destinado al arcón del "yo no te conozco", al que el kirchnerismo acostumbra a mandar en estos últimos meses a todos los que no se anima a defender: Ricardo Jaime, Amado Boudou, José López, Lázaro Báez o César Milani.

Ni Galli ni Terán son culpables todavía, pero sus partidos los repudian primero desde el ninguneo, más pensando en la opinión pública que en su verdadero grado de responsabilidad.

Pero, atención, que llegó para desempatar Luis Lecuona, intendente de Frías, una pequeña ciudad del interior de Santiago del Estero. El alcalde es radical, aunque radical K y le entregó mochilas a niños escolares con dibujos de hojas de marihuana. ¿Quién lo repudiará primero? Siga, siga...  

Hugo E. Grimaldi

Agencia DYN

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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