Jueves, 20 Abril 2017 00:00

Para entender a Carrió - Por Sergio Crivelli

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Mauricio Macri suele tropezar dos veces con la misma piedra. Con Elisa Carrió enfrenta un inconveniente similar al que ya enfrentó con Gabriela Michetti: la resistencia de una "prima donna" electoral a subordinarse a decisiones ajenas. Todos esperan ansiosos que suba al escenario para enfrentar a la oposición, pero ella se encierra en el camarín y pone condiciones.

 

Las figuras con arrastre en las urnas a las que suele recurrir el Presidente representan a veces un problema antes de convertirse en una solución. Recuérdese el sofocón que le hizo pasar Michetti en 2015, cuando todo el macrismo la quería como candidata a vicepresidenta, pero ella desafió a Horacio Rodríguez Larreta. Compitió por el control del principal distrito PRO y expuso a su jefe político al riesgo de una derrota interna que hubiera significado una catástrofe de cara a la pelea de fondo con Daniel Scioli.

Vencida por Rodríguez Larreta, se disciplinó y ahora sale a aconsejarle a Carrió que la imite: "Somos un grupo, no podemos hacer cada uno lo que se le da la gana. Hay que ver cómo compatibilizar lo que la persona quiere y lo mejor para el equipo". Maravilloso.

Carrió es más articulada y se maneja en la política-espectáculo más hábilmente que Michetti. El domingo fue a la televisión a plantear sus diferencias en forma pública con Macri, porque no había podido imponerse en privado. Renunció a algo que nunca tuvo, la candidatura a senadora por la provincia de Buenos Aires, y dejó en suspenso el cargo que sí le habían ofrecido: la candidatura a diputada por la ciudad.

Dijo algo que ya se sabía: que María Eugenia Vidal no la quiere como candidata en su distrito. Parece que la gobernadora no tiene la misma tolerancia que Macri con las "prime donne". Y Macri aceptó su criterio porque Vidal es su mejor y única herramienta para hacer un buen papel en la provincia de Buenos Aires, donde las encuestas no le dan bien. Además, a Carrió tampoco le dan bien. De otra manera Vidal hubiese tenido que tragarse el sapo.

En capital, en cambio, donde las estructuras no pesan a Carrió le va espléndido. Es una política antisistema y la ciudad de Buenos Aires es el único lugar del país en el que un dirigente se puede permitir el lujo de competir con chances sin el auxilio de la estructura radical o peronista; y un distrito en el que la audiencia de Mirtha Legrand resulta relevante.

Otra evidencia del papel de los medios en el electorado porteño es Martín Lousteau, ex ministro de Economía kirchnerista y autor de la resolución 125 al que, sin embargo, votan los mismos que echan pestes contra Cristina Fernández. También se sumó al macrismo, pero ahora lo desafía con la posibilidad de competir contra el PRO en la ciudad. ¿Qué mejor jugada que oponerle a Carrió para que compitan dos "prime donne" de extracción radical?

En este marco debe también ser considerada la arremetida de Carrió contra Ricardo Lorenzetti. Más allá de la verosimilitud de las acusaciones en su contra, el presidente de la Corte está recibiendo fuego de la interna oficialista de la que es completamente ajeno. Pero no tiene derecho a quejarse. Es un político consumado y conoce los gajes del oficio.

Sergio Crivelli

Twitter:@CrivelliSergio

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