Miércoles, 03 Mayo 2017 00:00

Macri, entre la Carpa y el Metrobus - Por Eduardo van der Kooy

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El macrismo madruga a la oposición. Tiene candidatos en Capital y Provincia y hace campaña.

 

Mauricio Macri tiene ahora una ventaja clara sobre la oposición. En especial, sobre el kirchnerismo y el PJ. Se trata de un hándicap que en la Argentina suelen poseer aquellos que están en ejercicio del poder. Quedó en evidencia durante el ciclo de Néstor y Cristina Kirchner. Siempre asoman en condiciones de anticipar los tiempos de campaña. Porque resulta muy sencillo disfrazar la gestión con el proselitismo.

Existe también otro asunto. Aquel control del poder, en general, ordena. Soslayando, incluso, algunas normas sancionadas hace poco tiempo bajo el argumento de la búsqueda de una mejor calidad para la política y las instituciones. Cambiemos, por ejemplo, ya tiene decididos sus principales candidatos para octubre en los distritos de mayor volumen: Capital (Elisa Carrió) y Buenos Aires. No le harán falta las primarias de agosto.

El kirchnerismo se atrevió a las internas en la Provincia cuando la ex presidenta concluía su segundo mandato. Y la tropa amagaba con desperdigarse. Tanta democracia le resultó tóxica: encaramó a Aníbal Fernández como contendiente de María Eugenia Vidal. El macrismo se terminó apoderando de Buenos Aires. Causó un impacto mayor que aquel provocado por Alejandro Armendáriz. El radical llegó por la marea de votos de Raúl Alfonsín en 1983. El año pasado resultó a la inversa: Macri se impuso en el balotaje de noviembre a Daniel Scioli por el envión determinante de Vidal en octubre.

Macri completará esta semana con, al menos, dos actos de campaña. El primero de ellos sucedió el lunes, en Ferro, por la celebración del Día de los Trabajadores. El otro será este viernes en La Matanza: quedará inaugurado el primer tramo del Metrobus. Una obra urbana controvertida pero de utilidad demostrada para los usuarios. Creer o reventar: los trabajos cualitativos de diferentes consultoras muestran que figura como una de las razones fuertes de gestión por las cuales el ingeniero terminó aterrizando en la Casa Rosada. El verdadero motor del cambio, por supuesto, resultó la voluntad colectiva de ponerle epílogo a la década del kirchnerismo.

Aquella inauguración reunirá varias simbologías. No faltarán los candidatos que Cambiemos piensa para Buenos Aires. Ocurrirá además en un bastión histórico del peronismo donde ahora tallan los K. La intendenta es Verónica Magario, dispuesta a enfrentar a Florencio Randazzo si Cristina no llegara a postularse. Esa dirigente es discípula de Fernando Espinoza, el titular del PJ bonaerense. El ex alcalde reniega de una interna y brega por la complicada lista de unidad. Justamente lo que no desea el ex ministro de Interior y Transporte. Espinoza tiene mucha afinidad con Scioli.

El macrismo no figura, a priori, bien posicionado en esa zona del Gran Buenos Aires donde predominan las carencias. Los timbreos de Macri y de Vidal no han logrado modificar la tendencia. “Hoy estamos 700 mil votos abajo”, calcula un dirigente del PRO que conoce como pocos la provincia. Supone que existe tiempo para remontar. Difícilmente para revertir.

La Matanza ha sido también, desde el inicio del ciclo lectivo, la fortaleza del paro docente en Buenos Aires. Esa huelga se quebró pero durante este mes debe dirimirse la nueva conducción de SUTEBA, el gremio más fuerte, que ejerce Roberto Baradel. El dirigente revalidará su pergamino ante la trotskista Romina del Pla. Su predicamento está precisamente en La Matanza. Al macrismo no le interesaría un cambio de timón: con la mujer cualquier negociación podría resultar más tortuosa que con Baradel.

Vidal sabe bien que, a raíz de esa situación, le resultará imposible cerrar un acuerdo salarial con los docentes antes del 17 de mayo. Ese día será la votación en SUTEBA. De allí que una nueva reunión entre la administración bonaerense y los docentes concluyó ayer sin novedades. El resultado estaba tan cantado que ni la gobernadora ni Baradel estuvieron presentes. El oficialismo reiteró la oferta de un incremento del 20% pero duplicó de $750 a 1500 el pago de una suma fija. Hubo rechazo sindical pero la simulación continúa. El ministro de Educación bonaerense, Alejandro Finocchiaro, descartó cerrar la paritaria por decreto y pronosticó nuevos encuentros.

A Vidal le importa que las clases se estén dictando con normalidad. Ese representa su triunfo político. Y un retroceso que Baradel ni siquiera puede disimular con palabras: “Estamos más fuertes que cuando comenzó el conflicto”, declaró. Lo hizo en una de sus visitas a la “Escuela Itinerante” (suerte de Carpa Blanca de los 90) instalada en el Congreso, cuya permanencia caduca el viernes. Hasta ese día se extiende la autorización librada por Horacio Rodríguez Larreta, el jefe porteño. Hasta anoche no había recibido ningún pedido para estirar la permanencia. La “Escuela Itinerante”, según el calendario de CTERA, debiera continuar su gira por el interior.

Todo está en evaluación. La instalación en la Plaza de los dos Congresos pareció haber tenido menor repercusión de la esperada. No se acercaron muchos dirigentes políticos de fuste. Los pocos que lo hicieron prefirieron no difundir su presencia. El alboroto más significativo lo protagonizó la Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA) por el 1 de Mayo. Con la presencia del kirchnerista docente Hugo Yasky y de Pablo Micheli. Fue un logro para Baradel. El titular de SUTEBA pretende terciar en la futura conducción ceteista.

La escasa onda expansiva de la “Escuela Itinerante” y la declinación del conflicto docente fueron señales alentadoras para Macri. Como complemento existieron otras: la división en la Confederación General del Trabajo (CGT), expuesta en el acto en Obras Sanitarias; el convencimiento de alguno de los principales jerarcas --Hugo Moyano y Luis Barrionuevo-- acerca de no realizar una nueva huelga nacional en plena campaña. ¿Por qué? Más allá de reclamos legítimos, han concluido que no se vislumbra en la mayoría de la sociedad ánimo para acompañar ese tipo de medidas. Terminarían favoreciendo al macrismo. Existen también problemas de articulación: un paro sin la adhesión del transporte representaría una audacia de alto riesgo. El titular de la UTA, Roberto Fernández, comparte ahora la visión del líder de los camioneros y del dirigente gastronómico.

Ese paisaje ayuda a explicar la irrupción fogosa de Macri en un acto bien peronizado en Ferro, auspiciado por su gremialista dilecto: Gerardo “Momo” Venegas, el jefe de la UATRE. Además explicaría su regreso a la mención de “las mafias” para referir a la corporación sindical. Una corajeada que siempre es circunstancial. Y debe ser leída en clave de campaña.

A los sindicalistas les importaría antes que esa disrupción verbal del Presidente ser tenidos en cuenta en la implementación del Plan Empalme comunicado el lunes. Pretendería convertir 5000 planes sociales en empleo formal. ¿Apuntaría a sustituir trabajadores sindicalizados por otros que paga hoy el Estado? Ese constituye un gran enigma en el universo gremial. ¿Podría debilitar de paso a los movimientos sociales? Tal interrogante circula ya entre los líderes de las organizaciones que alumbraron con la crisis del 2001 y se fortalecieron durante el kirchnerismo.

Eduardo van der Kooy

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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