Miércoles, 17 Mayo 2017 00:00

Anabólicos macristas de campaña - Por Eduardo van der Kooy

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Mauricio Macri recorre China para intentar concretar un plan de obra pública que derrame incluso en las provincias peronistas.

 

María Eugenia Vidal se plantó ayer en una ruta del interior de Buenos Aires para promocionar su programa vial de 80 obras de infraestructura con una inversión total de $16.000 millones. Los primeros $10.000 millones se consumirán durante el 2017.

La coincidencia entre el Presidente y la gobernadora no respondió a ningún azar. El Gobierno ha decidido inyectar a la realidad los anabólicos que los números de la economía aún no brindan. Si en la campaña no se pudiera festejar por la caída de la inflación o el aumento del consumo, quedaría como consuelo observar a un Poder Ejecutivo dispuesto a gestionar. La Ciudad y la Provincia constituirán grandes marquesinas.

Macri pretende mostrarse ecuánime. Le corresponde. En sus últimas horas en Beijing confirmó que la quinta central nuclear en la Argentina será construida en Rio Negro. El gobernador Alberto Weretilneck, desde Oriente, lo celebró a través de las redes sociales. La novedad pudo haberle servido para disimular un trago ácido del domingo. En aquella provincia se votó en nueve localidades para renovar concejales. El peronismo, con el Frente Para la Victoria (FPV), se impuso en cinco. El partido del mandatario provincial sólo se presentó en dos de las nueve: Jacobacci y Maquinchao. En ambas triunfó. Pero la mini campaña quedó enlodada por acusaciones de clientelismo hacia el gobierno provincial. El PJ parece tener allá un dilema parecido al del resto del país: brega por una lista de unidad que se torna difícil. La convivencia con el kirchnerismo nunca resulta sencilla.

Rio Negro no fue una excepción. El Presidente rascó también una inversión para su socio en Jujuy, Gerardo Morales. El gobernador está harto que sólo se mencione a su provincia por la detención y el pleito de Milagro Sala. O por sus denuncias de corrupción. Se instalará una planta fotovoltaica. Traducido: se trata de una célula capaz de convertir la energía luminosa en energía eléctrica.

La preocupación inversora de Macri podría beneficiar, incluso, a la provincia quebrada de la familia Kirchner. Podría reflotarse la construcción de las dos centrales hidroeléctricas en Santa Cruz que había sido aplazadas por objeciones medio ambientales y sospechas de corrupción. Nadie sabe cómo podrán darse por superados ambos obstáculos. Pero Alicia, la mandataria, deberá estar agradecida. Se trata de una de las demandas recurrentes que hizo a Rogelio Frigerio, en las frecuentes peregrinaciones a esta Ciudad.

La cuestión de fondo, sin embargo, parece todavía lejos de poder solucionarse. Un equipo del ministro del Interior permanece en Rio Gallegos negociando un plan viable para el Estado provincial al cual la gobernadora resiste. Es la condición para que le giren fondos extraordinarios y lograr reanimar a la paralizada Santa Cruz.

La irrupción de Macri y de Vidal sucede en una coyuntura muy especial. Emblemática de la década kirchnerista. El juez Marcelo Martínez de Giorgi procesó el lunes por defraudación a Hebe de Bonafini. La embargó por $250 millones. También resultaron procesados los hermanos Sergio y Pablo Schoklender y los ex funcionarios de Obras Públicas José López (el de los bolsos con millones de dólares) y Abel Fatala. Motivo: el desvío de fondos de la Fundación de las Madres ($200 millones) en un programa para la construcción de viviendas para personas humildes.

Debieron haberse levantado 4757 viviendas (2005-11) pero apenas se entregaron 822. Cerca del 20% aunque habiendo ejecutado el 70% de los $1295 millones disponibles. Son los números que figuran en el informe que elaboró en su tiempo la Auditoría General de la Nación (AGN), cuando era regenteada por Leandro Despouy. El mismo texto subrayó que “la corrupción se hacía con una metodología sistémica en la obra pública”.

El escándalo pudo significar el prólogo perfecto para la puesta en escena de Vidal. “Esta vez las obras son de verdad. Se empiezan y se van a terminar”, declaró sin dejar de recordar que, alguna vez, Macri dijo lo mismo. Parafraseó también al Presidente cuando denunció la existencia de “mafias que conspiraron contra el progreso”. Le reclamó, a propósito, un mea culpa al peronismo.

La gobernadora también aspira a marcar otro contraste. El que la estaría separando de Daniel Scioli. La gestión jamás representó una viga para el ex gobernador. La reemplazó con comunicación, simpatía y audacia. Pero esos atributos fueron sepultados ahora por los enredos de su vida personal transformados en noticia pública.

Según cifras del ministro de Gobierno de Buenos Aires, hay en ejecución en la provincia 1246 obras, de mayor o menor dimensión, que involucra a todos los municipios del conurbano y el interior. Por esas mismas obras sobran las rencillas. Muchas poseen la patente de las intendencias aunque son financiadas con fondos provinciales. Casi imposible para el macrismo ponerse al día con tales desacoples.

La gestión y la obra pública serán el caballito de batalla en la campaña de Vidal en Buenos Aires. Los estrategas suponen que, a falta de mejores novedades para los bolsillos, se trataría del modo de más eficaz irradiación entre los bonaerenses. Un ejemplo es el Metrobus de La Matanza: se habla mucho sobre esa obra módica en lugares vecinos a los que no llega. Aunque también la fragmentación político-social provoca distorsiones.

Un trabajo de la consultora Isonomía, que abastece al Gobierno, se encarga de reflejarlas. Ante la pregunta de si han visto en sus barrios o en sus recorridos alguna obra pública nueva, el 39% de los encuestados contesta afirmativamente, el 58% de manera negativa y el 3% no sabe o no responde. Pero dentro de aquel conglomerado del 39% aflora un 26% incapaz de reconocer mérito a las realizaciones. Son quienes se identifican como antimacristas. En la mayoría de los casos, como kirchneristas.

Vidal pretende que aquel 39%, al menos cuando llegue la hora de votar, se estire hasta el 55% o 60%. Aunque muchas de las obras viales anunciadas ayer recién podrían estar concluidas en el 2019. Cuando estén en juego las presidenciales.

La gobernadora tampoco pierde de vista la inseguridad. El flagelo persiste con intensidad pese a las modificaciones que realiza en la Policía Bonaerense. O por ellas mismas, según los mal pensados. Las reformas superan ya las resonantes purgas de León Arslanián, cuando fue por un tiempo ministro de Felipe Solá. Vidal ha desplazado a más de 4600 efectivos de la fuerza desde que se quedó con el timón de la Provincia. La semana pasada aceptó el pase a retiro de Pablo Bressi, el ex titular de la bonaerense, que siempre fue resistido por Elisa Carrió. Justamente resolvió la modificación en un momento en que la diputada de la Coalición bajó sus decibeles.

En su lugar fue designado en forma interina Rubén Perroni. El comisario general se anuncia como un cruzado en la lucha contra los narcos. Habrá que observar si esa determinación lo induce a hurgar en las conocidas y oscuras cajas policiales.

Ese sería el deseo de la gobernadora que habría dispuesto colocarlo por un tiempo a prueba. De allí la condición interina de Perroni.   

Eduardo van der Kooy

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