Martes, 23 Mayo 2017 00:00

La incógnita de Carrió - Por Carlos Mira

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No es para nadie un secreto que Elisa Carrió es una bomba de tiempo. Lo ha sido para cuanta asociación política ella misma construyó o ayudó a componer: al tiempo de los abrazos y los besos llegan los bombazos.

 

Lo ha hecho con Ocaña, con Stolbizer, con Solanas y con otros  referentes de las distintas agrupaciones que integró.

Hasta ahora la líder de la CC viene manteniéndose dentro de Cambiemos, más tiempo del que duró en otras alianzas. No se calla las cosas, pero defiende la estrategia del gobierno e incluso se juega a favor de la persona del presidente.

No hace muchas semanas lanzó una impresionante “indirecta” contra la gobernadora Vidal, la política de mejor imagen del país, diciendo que iba como candidata en la ciudad porque Vidal no la quería en la provincia. Comentarios que obviamente no pasaron desapercibidos.

Es justo decir que la movida no termina de entenderse. Carrió le daría un fácil triunfo a Cambiemos en la provincia donde más problemas tiene y, sin embargo, va a ser candidata en un distrito donde la base del PRO sobra para ganar cualquier elección.

Allí, otro capricho -en este caso de Rodríguez Larreta- sirve para generar, cuando menos, una enorme confusión en el electorado: ¿cómo la UCR, uno de los socios mayores de Cambiemos, va a tener en Capital un candidato distinto -Lousteau- al de la Coalición?

Si bien eso ya ocurrió en las elecciones pasadas, se supone que era una anomalía que se iba a superar para esta elección y -en forma permanente- desde ese momento en más. Esto no solo no ocurrió sino que promete generar un ruido que no puede ser sino un dolor de cabeza para Macri.

Carrió, a su vez, sostiene que hay una trama de protección político-judicial para evitar que el ex superministro de los Kirchner, Julio De Vido, hable y vaya preso. Lilita sostiene que de esa confabulación también formarían parte funcionarios o allegados al gobierno.

Si esa línea explosiva de Carrió continúa, ¿podría esperarse un nuevo portazo de quien fuera uno de los símbolos de la lucha contra la corrupción en la Argentina en los últimos años?, ¿o, al contrario, se encontrará alguna manera para que Carrió no protagonice un escándalo y tenga alguna recompensa por lo que viene denunciando hace años?

En este punto pasa a ser importante el hecho de que a fin de mes vence el plazo de secreto que la firma Odebrecht firmó en Brasil y también con países como EEUU y Suiza. Vencido ese plazo la justicia brasileña podría comenzar a compartir la información de que dispone con sus colegas de otros países en donde la compañía haya operado usando procedimientos reñidos con la ley.

Cuando el presidente Macri visitó Brasil oficialmente antes de fin de año, tuvo una reunión con los jueces de la Corte Suprema a quienes les pidió personalmente que si tenían información sobre involucrados argentinos en hechos corruptos de la empresa en  nuestro país los compartieran de inmediato.

Son muchas las versiones oficiosas que indican que Julio De Vido está seriamente complicado en el caso brasileño conocido como Lava Jato y que él ex ministro podría complicar a decenas de empresarios argentinos e incluso hasta algunos funcionarios de este gobierno en su caída. Dicen que esa es la trama que lo mantiene libre.

Carrió por supuesto es su archienemiga. Hace rato que lo tiene identificado como el Gerente General de la empresa de corrupción que los Kirchner empezaron hace 30 años en Santa Cruz y no parecería estar dispuesta a soltarlo, a dejar que se le escape.

¿Qué ocurriría si la líder de la CC llegara a la conclusión que su propio gobierno, que sus propios socios en la coalición que integra, están comprometidos en la construcción de un salvoconducto para que De Vido zafe de la cárcel?

Un portazo en medio de la campaña sería mortal para Macri, y, por lo menos hasta este momento, Carrió se ha cuidado muy bien de hacer declaraciones que pongan en riesgo la solidez de los socios. Pero nadie puede asegurar que si se siente estafada se quede tranquila. Repetimos: los antecedentes a los que puede echarse mano para interpretar lo que puede ocurrir no juegan a favor del gobierno: siempre que Carrió consideró que alguno de sus socios no quería ir a fondo hacia una Argentina más pura, se levantó y se fue.

Es algo que el gobierno debiera considerar con seriedad. No solo porque no es concebible que quien se presentó para traer un manto de legalidad a la Argentina inmoral participe de maniobras por las que los principales nombres de los años más corruptos de la historia del país queden libres, sino porque se arriesgaría a perder una aliada a quien la sociedad valora y distingue por su inquebrantable lucha contra la mugre y porque -hay que decirlo- fueron ciertos la mayoría de los anticipos que la hoy diputada ha hecho en los últimos años ya sea desde el Congreso o desde la intemperie del llano. 

Carlos Mira

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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