Miércoles, 05 Julio 2017 00:00

Plata quemada K mata al relato M - Por Eduardo van der Kooy

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El pedido de desafuero de Julio De Vido repone la corrupción como eje en el teatro de campaña.

 

La campaña electoral arrancó por un camino zigzagueante. No hay todavía una agenda pública definida. Por esa razón, la brújula del Gobierno, del kirchnerismo y del massismo vira constantemente. La situación económico-social es siempre una preocupación. El macrismo hace malabares para disimularla. Incluso prefiere apelar a otros asuntos, como el de la inseguridad, para no tener que referir en detalle al dinero y el bolsillo. La ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, anunció que se recuperaron las estadísticas sobre criminalidad que habían sido archivadas en 2010.

La realidad suele ayudar para que el oficialismo vaya zafando de aquel brete. El fiscal Carlos Stornelli solicitó ayer el desafuero para Julio De Vido. Es por el destino desconocido de $400 millones dispuestos por el entonces ministro de Planificación para reconstruir el Tren Turístico del Yacimiento Carbonífero de Río Turbio (YCRT). Una obra que, como tantas, jamás se concretó. Esa reserva minera está casi en extinción.

La novedad repondría en la escena el pasado kirchnerista. Un afán que persiguen los estrategas de Mauricio Macri. Capaces de recordar, por ejemplo, los bolsos con millones de José López. O las seis causas (cinco por corrupción, otra por mala praxis) y tres procesamientos que envuelven a Cristina Fernández. La densidad de esas historias siempre terminarían por imponer en el imaginario colectivo las oscuridades del relato K por encima del relato M. Este relato no posee todavía la fortaleza del otro. Le falta tiempo de maceración y consistencia. Aunque el macrismo también hace agua.

Ya dejó de hablar, por fortuna, del semestre de la reactivación. Se consumió tres, y nada. El mensaje fluye ahora hacia la idea de que la economía empieza a moverse de modo integral. Pero todavía no lo percibe la inmensa mayoría de la sociedad. Lo dijo Macri. Lo repitió Nicolás Dujovne, el ministro de Hacienda. Parecen a un paso de tentarse con la teoría de las sensaciones. Aquella que Aníbal Fernández hizo célebre con la cuestión de la inseguridad.

Las promesas macristas corren riesgo de flaquear también con la inflación. Después del índice del INDEC del 1.3% en mayo las autoridades subrayaron el supuesto afianzamiento de la línea decreciente en el alza de los precios. Las alarmas volvieron a sonar por junio. Los números de base no perforan el 1.5%. El horizonte se nubla por otro motivo. El lunes aumentó la nafta un 7.2% y un 6% el gasoil. Las quejas del transporte se hicieron sentir. Las del campo, mucho más. La Argentina es el segundo país de la región con combustibles mas caros. Sólo superado por Uruguay. Marcos Peña, el jefe de Gabinete, repite que después de octubre no habría que temer ningún ajuste. Exactamente lo opuesto a lo que predica la oposición en campaña. Nadie supone que el Gobierno esté ejecutando un ajuste ahora mismo, a menos de 40 días de las PASO. Pero varios indicadores clave para animar la producción y el consumo continúan escalando.

En las últimas horas en lugar de los bolsos de López irrumpió la plata quemada de De Vido. El ex ministro, incluso, resolvió dejar la clandestinidad a la cual se acostumbró desde que abandonó el poder. Elisa Carrió nunca deja de aludir a sus ausencias en las sesiones que ocurren en Diputados. Sólo asoma discretamente en ciertas reuniones de Comisión. De Vido dijo que la solicitud de desafuero de Stornelli responde a la campaña electoral. Ningún argumento original.

El trazado del ex ministro y diputado kirchnerista tendría un punto de partida y otro de llegada. Stornelli integró un Comité de Seguridad de Boca Juniors durante la titularidad de Macri. Tuvo como compañeros, entre otros, a Guillermo Montenegro, actual candidato de Cambiemos en Buenos Aires, y a los fiscales Raúl Pleé y Gerardo Pollicita. Nada menos que el fiscal que dio curso a la denuncia de Alberto Nisman por presunto encubrimiento terrorista, a raíz del Memorándum de Entendimiento con Irán por la voladura de la AMIA. Ahora Stornelli tiene un cargo de vocal (con licencia), en el mandato de Daniel Angelici. El puente entre él y Macri es archiconocido. Así imagina De Vido la hipotética conspiración.

El problema no sería sólo el dinero evaporado en la obra fantasma de YCRT. El fiscal pidió además el desafuero para el ex ministro de Planificación y dos de sus asesores. Porque considera que hay motivos suficientes para arrestarlo. La decisión debe confirmarla o no Luis Rodríguez. El mismo juez que interviene en una causa por enriquecimiento ilícito del ex ministro kirchnerista. Que durante el 2016 sometió a una prueba piloto a Diputados. Solicitó permiso para allanar un departamento de De Vido en Avenida Libertador. El Congreso demoró dos meses y medio en aprobar el trámite. Como para facilitarle al ahora diputado no dejar allí rastro sobre ninguna prueba.

Macri se ocupó ayer mismo de echarle nafta a ese fuego. Abogó por discutir los fueros de De Vido para terminar con la impunidad. Vale una precisión: cualquier legislador debe ser desaforado para ser detenido o para que la Justicia ejecute allanamientos sobre sus propiedades. La palabra final la tiene Rodríguez. Pero el Presidente encendió los motores del debate.

Instalar la discusión sobre los desafueros trae siempre a colación el tema del delito en la función pública. Forzará la toma de posición, quizás incómoda, en sectores de la oposición. Para que un diputado a senador sea privado de sus fueros se requieren los dos tercios de los votos de la Cámara a la que pertenece. Una cifra inalcanzable para todos. Mucho más para Cambiemos que reúne a sólo 82 de 257 diputados. El kirchnerismo junta entre 70 y 75, el PJ 17 y el Frente Renovador 23.

Tampoco alguna alquimia numérica solucionaría la cuestión. El desarrollo del conflicto resulta complejo. La solicitud debe ser tratada por la Comisión de Asuntos Constitucionales en un plazo de 60 días. El pleno de la Cámara podrá estirar ese lapso a 180 días, aún sin contar con el despacho de aquella Comisión. La realidad se toparia con las elecciones de octubre.

Todo lo que suceda en ese tiempo podrían ser fuegos de artificio. Sólo la ficción permitiría pensar en un trámite expeditivo durante la campaña que deje expuesto a De Vido ante la Justicia. Nunca conviene olvidar lo ocurrido con Carlos Menem. Fue condenado a siete años de prisión por el tráfico ilegal de armas a Croacia y Ecuador. Una causa que acumula 22 años. Su sentencia resultó confirmada por la Cámara de Casación Penal hace un par de semanas. Le cabe aún el recurso extraordinario de la Corte Suprema. En el interín podrá renovar su banca por La Rioja y recuperar los fueros que perderá el 10 de diciembre.

El caso De Vido, cualquiera resulta su desenlace, reactiva el pasado del delito kirchnerista. Pretende convertir a la campaña en una disputa sólo de a dos. Macri contra Cristina. Y viceversa. Sin contemplar a los principales actores (Sergio Massa y Florencio Randazzo) que apuntan a quebrar aquella supuesta polarización. El candidato del PJ se ocupa de repartir las críticas entre el Presidente y la ex. El diputado de 1Pais mete el dedo en las falencias económicas del macrismo pero se exhibe como el único en condiciones de frenar de nuevo a Cristina. Memorando aquel 2013.

Quizás esa amplia Avenida del Medio que Massa y Randazzo desean transitar se abra, en efecto, en las PASO. Cuando políticamente –la sociedad lo sabe-- no se juega casi nada. Luego habrá que verlo. 

Eduardo van der Kooy

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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