Miércoles, 19 Julio 2017 00:00

Cristina está entre De Vido y Heidi - Por Eduardo van der Kooy

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El debate sobre la corrupción le va ganado por ahora el centro de la campaña electoral a las penurias económicas. Tal corroboración podría significar un alivio para el gobierno de Mauricio Macri.

 

Pero no lo sería tanto pensando en las PASO del 13 de agosto. Para octubre falta una eternidad. ¿Por qué motivo aquella duda? Porque está comprobado –según la unanimidad de las encuestas--que los estragos de la “década ganada” no altera la fidelidad religiosa del voto de Cristina Fernández en Buenos Aires. Además, a raíz de que Cambiemos tiene poco y nada para ofrecer al bolsillo popular en las tres semanas y media que restan antes del primer examen. Habrá que ver si posee alguna capacidad de sorprender camino a octubre.

La esperanza oficialista, pese a todo, hallaría un pequeño asidero. Que aquella agenda con la corrupción como eje pueda limitarle a Cristina sus posibilidades de crecimiento. Que la estanque en ese tercio seguro del cual se siente propietaria. Esa situación le podría abrir una chance a Cambiemos, siempre y cuando consiga crecer en la Provincia, al menos, entre tres y cinco puntos. Un desafío para tan escaso tiempo.

Algunas señales indicarían que la ex presidenta sería conciente que todavía le falta un estirón para asegurarse en Buenos Aires el golpe contra Macri. La primera de ellas: se muestra mucho más proclive a escuchar que a sermonear. Un consejo que recogió de parte de su hijo, Máximo, y del encuentro que sostuvo con artistas e intelectuales kirchneristas. Ocurrió días atrás en el bar privado, en Villa Crespo, del ex embajador ante el Vaticano, Eduardo Valdez. Varios insinuaron aquella sugerencia con timidez. Pero la insinuaron.

Su propia estrategia delataría la necesidad. Cristina decidió que los protagonistas de su campaña, como pasó en la apertura en Mar del Plata, sean los asistentes. Sobre todo aquellos invitados a compartir la tarima con ella. Parece replicar otra vez el plan que tan buenos resultados le dio en todas las campañas. En el 2007 se solazó prometiendo mayor institucionalidad y tomando como ejemplo a la Alemania de Angela Merkel. La mujer a la cual años después acusó de trabajar en favor de los fondos buitre que mantenían un pleito judicial con la Argentina por una deuda impaga. Esa vez contó con otras ayudas. La transversalidad que imaginó Néstor Kirchner y derivó en el radical Julio Cobos como vicepresidente. En el 2011 le alcanzó con pocas palabras y la fatalidad de su viudez.

Cristina ha tomado otras prevenciones. Dejó de hablar sobre la corrupción macrista en las redes sociales. Prefiere que el tema ni figure. Se enfoca siempre en la realidad económico-social. No ha dicho ni escrito una palabra sobre el debate alrededor de Julio De Vido. Nunca lo quiso demasiado. El diputado está en el ojo de la tormenta en la Cámara Alta. Su destitución o suspensión promete devorarse esta semana política.

De hecho, la Comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados comenzará a considerar hoy la situación del ex ministro de Planificación. Son 34 miembros donde Cambiemos requeriría de una alianza para emitir un dictamen. Salvo que alumbre en la primera sesión, asunto difícil, aquella Comisión tendría previsto sesionar de nuevo en la primera semana de agosto. Entonces el dictamen, cualquiera sea, podría llegar al recinto la semana previa a la votación de las PASO. Ese calendario podría alterarse por las conveniencias políticas. Se verá.

La Comisión tiene varios proyectos que apuntan directamente a la discusión de los fueros. No poseen destino desde que el juez Luis Rodríguez rechazó la solicitud del fiscal Carlos Stornelli. La causa refiere a la malversación de fondos por obras nunca ejecutadas en el Yacimiento Carbonífero de Río Turbio (YCRT). La puja sería entonces sobre la destitución o la suspensión para De Vido. El kirchnerismo se inclinaría por un atajo. Recopilar todas las causas en las cuales está implicado el ex ministro y analizarlas antes de inclinarse por alguna de aquellas opciones. Pero la ahora oposición está en minoría.

Detrás del forcejeo por De Vido asoma ineludible la elección en Buenos Aires. Está Sergio Massa, primer candidato a senador de 1País junto a Margarita Stolbizer. Pero talla por Cambiemos Elisa Carrió. La líder de la Coalición es candidata en la Ciudad. Aunque se meterá –ya lo hizo-- como cuña en la campaña de Provincia. Ladeando a María Eugenia Vidal. Su misión está clara: recorrerá las principales ciudades del interior bonaerense y se ocupará de intentar fortalecer la primera sección electoral. Allí Cambiemos necesita una victoria clara para achicar la diferencia que Cristina obtendrá en la Tercera Sección, con la fortaleza en La Matanza. Por esa razón la intendenta K, Verónica Magario, será candidata testimonial.

Carrió promueve la destitución de De Vido por “inhabilidad moral”. Massa empuja la suspensión hasta que se defina de modo más terminante la situación judicial del ex ministro de Planificación. Pero esa postura no sería irreductible. Depende del dictamen que en la Comisión de Asuntos Constitucionales pueda consagrar la coalición oficialista. Allí no posee número propio para imponer su meta. Incluso sufrirá algunas deserciones, como las de Ricardo Alfonsín y Carla Carrizo, usualmente críticos con el macrismo. Existe un canal abierto de negociación con el massismo. Ninguno quiere regalarle ventaja al otro.

Esa percepción se hace patente en cada episodio. Stolbizer duplicó ayer mismo la apuesta. No lo hizo sobre De Vido. Apuntó contra Máximo, el diputado e hijo de la ex presidenta. Pidió que se le saquen los fueros por haber ordenado, supuestamente, la maniobra para eludir el embargo que Claudio Bonadio estableció sobre los bienes de la familia Kirchner.

El juez dispuso el lunes la detención de Víctor Manzanares, el contador histórico de los Kirchner. Lo acusó de haber urdido maniobras para burlar el embargo. Alquileres de propiedades que debían cobrar Máximo y Florencia desviados a cuentas bancarias no declaradas. Stolbizer asegura que el hijo del matrimonio habría dado las órdenes al contador. Bonadio dijo que no tiene aún ninguna constancia. Que está todavía en el proceso pericial. “Si se acredita esa hipótesis tomaré las decisiones procesales que hagan falta”, aclaró.

Difícilmente Cristina le responda ahora a Bonadio. Mucho menos a Stolbizer. Ese papel de campaña habría sido cedido a uno de sus abogados defensores más diestros, Carlos Beraldi. La ex presidenta había dicho al presentar su candidatura que no estaba dispuesta, pese a la campaña, a poner “carita de buena”. Pareció una alusión inconfundible a la gobernadora bonaerense. Pero sus conductas recientes indicarían la existencia, tal vez, de algún giro. Cristina desearía arrebatarle por un tiempo a Vidal el papel de Heidi. Aquella niña buena y transparente que inspiró los cuentos infantiles inmortales de la suiza Johanna Spyri. Que utilizó también el kirchnerismo para satirizar a Vidal, después de su tremendo batacazo. 

Eduardo van der Kooy

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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