Viernes, 28 Julio 2017 00:00

Política y politiquería: De Vido, el N° 138 y la maldición de los años impares - Por Hugo E. Grimaldi

Escrito por 
Valora este artículo
(1 Voto)

El Gobierno quería perder la votación para sacarle bolilla negra a Julio De Vido en Diputados y lo consiguió.

 

Conclusión número uno, la más lineal y apelativa electoralmente hablando: el oficialismo necesita ganar bancas y así lo ha dicho el resultado de la actual composición de la Cámara baja en un tema más que emblemático para la opinión pública, ya que los fondos de la corrupción son los que se le restan a las necesidades del conjunto. El presidente Mauricio Macri y su gente quedaron ahora formalmente habilitados a pasar la gorra.

Esta visión, que ya comenzó a ser difundida ayer, es la que le sienta electoralmente mejor a los estrategas del Presidente, quienes usaron el caso como un formidable ariete destinado a picanear la conciencia de los ciudadanos. Al crucificar a tamaño personaje, temido y odiado por políticos y empresarios por su fama de apretador, alguien de voz más que cantante en la matriz kirchnerista aunque pícaramente sin poner nunca una firma pese a haber manejado presupuestos extraordinarios durante 12 años, apuntó más arriba: a Cristina Fernández en primer lugar. "Por más que se victimice no te confundas, De Vido no es Jesucristo", se alteró un funcionario del Gobierno ante el verbo crucificar.

Otra mirada algo más reflexiva sobre el número de votos conseguido, señala que aglutinar una masa de 138 votos posibles en la Cámara Baja indica que el gobierno de Macri está en condiciones objetivas de seguir interactuando políticamente tal como hizo durante su primer año, con diálogo y concesiones hacia segmentos menos refractarios de la política y con posibilidades de discutir y empujar algunas leyes-clave que están faltando, sobre todo en materia laboral y tributaria.

Por eso, en el Gobierno estiman que la votación ha sido "toda ganancia", ya que se expuso al todopoderoso ex ministro y si bien el resultado mostró a Cambiemos en situación de carencia electoral, se consiguió un número de votos propios y aliados que, superadas las elecciones, pueden marcar un sendero de leyes para 2018 al menos similar al conseguido en 2016. "Los años impares no se saca nada del Congreso", refería hace algunos años Oscar Lamberto, referente peronista de Presupuesto y Hacienda en Diputados. Nada ha cambiado.

Si bien las circunstancias futuras no serán las mismas, ya que un personaje emblemático como De Vido no se consigue todos los días, el dato de la votación ha sido de "inestimable ayuda" ante los inversores, consienten en la Casa Rosada donde ayer había ambiente de satisfacción.

Dicen también que, desde la imagen para sus votantes, el test fue también auspicioso para el Gobierno, ya que si se obtenía un resultado positivo hubiera conformado a muchos que lo acusan de no haber querido avanzar en cuestiones institucionales (y hasta de proteger judicialmente a De Vido y a Cristina) y si se perdía, tal como ocurrió, nadie podrá decir que no avanzó a fondo con la situación. Aun a costa de propiciar una caza de brujas en cuanto a que quienes votaron a favor de De Vido son defensores de la corrupción y todos los otros de una eventual pureza, en el Gobierno ya se empezó a promocionar la situación con un eslogan electoral evidente: o cambiamos ahora o todo seguirá igual.

Un elemento que no debería dejarse de lado para cerrar el cuadro es que, pese a que se mantuvo callada durante todo el tiempo, la sombra de Cristina sobrevoló el recinto de los diputados, ya que no hubo quien dejara de pensar que constitucionalmente lo mismo le podría suceder a la ex presidenta, sobre todo si ella consigue su banca de senadora.

Quizás porque en la Cámara alta la relación de fuerzas será diferente, porque no habrá elecciones a la vista, porque CFK llegará con el aura de ex presidenta y con las manos llenas de votos muy recientes y además porque los temperamentos de los senadores son tradicionalmente distintos, lo que puede ocurrir es que Cambiemos finalmente recule en diciembre. Es evidente, además, que tamaña presencia hará que los senadores de vertientes peronistas barajen y den de nuevo en materia de alineamientos, sobre todo porque los gobernadores de ese palo quieren pesar cada vez más en la toma de decisiones y porque durante estos últimos días -cosas de la campaña- en sintomática fila india le han mostrado los dientes al Gobierno.

Está claro que el resultado de la votación en Diputados puede leerse de modo bien diferente desde el ángulo que se elija para el análisis pero ni el Frente para la Victoria, ni Cambiemos ni mucho menos el massismo dejaron trapisonda sin hacer en materia de declaraciones politiqueras y se dedicaron a sumar inexactitudes, bajezas, exageraciones y mentiras. En tanto, buena parte del periodismo hizo bastante agua una vez más en cuanto a repreguntar con cierta base para evitar los constantes aprovechamientos que hubo de parte de casi todos los políticos, dedicados invariablemente a confundir a la gente mezclando, como si todo fuese igual, la política con la Justicia y hablando livianamente de desafueros, renuncias, exclusiones, procesamientos y arrestos.

Hablando en plata, todo el episodio resultó además ser una monumental pérdida de tiempo para los ciudadanos.

Hugo E. Grimaldi

Visto 561 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…