Miércoles, 11 Octubre 2017 00:00

Austeridad y cambio de nombres, después del 22 - Por Mariano Pérez de Eulate

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Después de las elecciones del domingo 22, María Eugenia Vidal se enfocará en darle a los bonaerenses señales de austeridad en el manejo de la cosa pública.

 

Como ya adelantó este diario, se vendría un ajuste en los gastos de la Legislatura provincial, convertida desde siempre en paradigma de derroche. Implicaría, por empezar, que el presupuesto para el 2018 de las dos cámaras no aumentará respecto al de este año. También, que cada legislador dispondría de menos libertades para manejar el dinero que se le asigne.

En el Poder Ejecutivo habría recortes. Versiones no confirmadas insisten en la fusión de algunos ministerios. Se habla de que Producción y Ciencia, Tecnología e Innovación volverían a unirse. Acaso celebren los radicales, si la gobernadora decide darle todo el paquete al socio de Cambiemos. También se menciona que Gestión Cultural sería absorbido por la Dirección de Escuelas, volviendo a la lógica del mega organismo que funcionó hasta hace unos años. Fusión, hay que decirlo, no siempre significa ahorro.

Además, se estaría estudiando un esquema para reducir los gastos mensuales que ocasiona el traslado diario entre la capital federal y La Plata de una legión de funcionarios de primera, segunda y hasta tercera línea (choferes, viáticos, combustible, peajes, etc.).

UNO QUE PUEDE SALIR

En este contexto de cambios, también se escuchan versiones sobre la salida de algunos ministros al cabo del segundo año de gestión de la gobernadora, que se cumple en diciembre próximo.

Un nombre sobresale en esa lista: el de Cristian Ritondo, ministro de Seguridad. La eventual salida de Ritondo obedecería no a un descontento de Vidal en relación a su trabajo, sino a un pedido realizado a la gobernadora desde la Rosada.

Según fuentes de Cambiemos, el funcionario bonaerense contaría con el agrado presidencial para suceder a Patricia Bullrich en la cartera de Seguridad nacional cuando la ministra, más tarde o más temprano, termine dejando el cargo, esmerilada por el caso de la desaparición del joven Santiago Maldonado. Fuentes vidalistas dicen que Bullrich y Ritondo siempre se desconfiaron. Y eso es tan cierto, agregan, como que al segundo le encantaría reemplazar a la primera.

El presidente Mauricio Macri no “entregará” a Bullrich en tanto la Justicia no avance con paso más firme sobre los gendarmes que participaron del operativo en el que, según testigos mapuches, fue visto por última vez Maldonado. Pero en el Gobierno nacional se admite que ya se está buscando una salida elegante para la ministra, de manera que no sea leída como un castigo. Algunos hablan de que, luego de diciembre, se le ofrecería una embajada importante (¿Estados Unidos?)

Conviene volver a Ritondo, un funcionario de extrema confianza de Vidal. Esa relación se forjó, sobre todo, cuando la actual gobernadora era la vicejefe del Gobierno porteño y el ministro era el vicepresidente de la Legislatura de ese distrito.

A Vidal nunca le gustó la tarea de conducir el cuerpo y siempre se volcó al tema social, casi como un miembro más del Ejecutivo. Descansaba en el oficio de Ritondo, que hacía y deshacía en el recinto y le cuidaba las espaldas. Fue, efímeramente, su potencial vicegobernador, hasta que el cargo recayó en Daniel Salvador para preservar la alianza con la UCR. Si fuera por Vidal, es probable que lo quiera retener en el gabinete.

Si Ritondo llegara a mudarse a la Nación, dejaría un cargo caliente en un gobierno que ha tomado medidas drásticas para empezar a erradicar la corrupción policial. Claramente, no es un lugar para cualquiera.

Una versión que se escucha en Cambiemos es que un eventual sucesor podría ser Guillermo Montenegro. Es más: se dice que el ex ministro de seguridad porteño fue sacado de la embajada argentina en Uruguay y convertido en candidato a diputado nacional de Cambiemos (va tercero en la lista que encabeza Graciela Ocaña) como paso previo a un desembarco en el Ejecutivo bonaerense.

También se habla de la posibilidad de que un histórico referente del tema Seguridad de PRO haga el camino inverso al que haría Ritondo: se mude de Nación a Provincia. Se trata de Eugenio Burzaco, secretario de Seguridad y virtual viceministro de Bullrich. Hace dos años, el mundo Cambiemos daba por descontado que él sería el elegido como ministro pero el ruido político que metió la detención de su hermano Alejandro en Estados Unidos en el marco del FIFA-gate, lo habrían relegado a segundo plano.

Es probable que Burzaco tenga como aspiración personal ascender a ministro si Bullrich deja el cargo. Lo que es improbable es que conviva con Ritondo, que llegaría con equipo propio. Por las dudas, si le piden un nombre que no sea el suyo para destinar a la Provincia ya decidió que recomendará a Darío Oroquieta, su subsecretario de Políticas de Seguridad e Integración Territorial.  

Mariano Pérez de Eulate

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