Viernes, 27 Octubre 2017 00:00

Yo, Cristina - Por Ricardo Kirschbaum

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Para la expresidenta, el Gobierno alienta una persecución contra opositores.

 

La senadora electa, Cristina Kirchner, obvió ayer toda mención directa a la detención de De Vido, hombre del riñón kirchnerista durante un cuarto de siglo, creyendo quizá que la omisión anula la historia común, su responsabilidad y el sistema que llevó al ex ministro a la cárcel.

Fijó un marco: todo es producto de una persecución que alienta el Gobierno contra los opositores. Habilita así respuestas más políticas y menos jurídicas a su propia situación.

Cristina habló ante una módica cantidad de militantes que fueron hasta Comodoro Py a darle, aun desde la creciente escasez, contenido a esa interpretación sesgada.

Muchos han recordado ahora aquella anécdota, nunca confirmada pero tampoco desmentida, sobre sus palabras a De Vido cuando el entonces ministro habría intentado alejarse del Gobierno: “De aquí -le atribuyen a la ex Presidenta- sólo te vas preso o muerto”.

Cristina había marcado una línea cuando dijo que no ponía las manos en el fuego por De Vido.

​Después de esas palabras públicas, era obvio que no habría una solidaridad pública con él y que la relación, que ya estaba afectada, había empeorado.

El sistema por el que es investigado De Vido se armó antes de que Cristina llegase a la Presidencia. Su autor intelectual fue Néstor Kirchner. El esquema supervivió a la muerte del ex presidente y siguió hasta la elección de Mauricio Macri.

Cristina se defenderá políticamente presentándose como la única oposición.

Ayer redujo su representación a la Provincia delineando su estrategia. Dijo: “Yo estoy dispuesta a representar a los 3 millones y medio de bonaerenses que se manifestaron contra el ajuste”.

Y añadió que el Poder Judicial sigue instrucciones de Macri y su objetivo de persecución es “atemorizar a los dirigentes de la oposición para hacerla callar en el Parlamento” porque “quieren un Parlamento sumiso, quieren que voten lo que ellos quieren. Pero conmigo no lo van a lograr˝.

¿Cuáles son los dirigentes de la oposición que están siendo investigados (“perseguidos”) en la Justicia por corrupción?

Con De Vido a la cabeza, toda la cúpula de Planificación Federal está en prisión. No es un dato menor y Cristina, más allá del relato, sabe que está en un lodazal aunque intente, desviando la atención, no ser salpicada.

¿López está preso por su militancia política o por los bolsos con dólares del convento?

¿Jaime fue a la cárcel por opositor o por coimero? ¿Y Baratta? Así siguiendo.

Para Cristina, el límite es ella. Lo demás es conveniencia.

Por eso dejó en la banquina a De Vido e influyó para que el bloque K no asista a ese histórico debate. La ausencia revela que el kirchnerismo no tolera una discusión en serio sobre la corrupción en esos años.

La democracia se pierde así un debate que sería muy rico, incluso si alguien se anima a volver a decir el exabrupto de que la corrupción democratiza la política. Una forma “intelectual” de naturalizarla.

Hay otra visión de la acción de la Justicia. El gobernador tucumano Manzur, uno de los que ganó en una elección con varias derrotas peronistas, dijo que “el desafuero (de De Vido) fue lo correcto. No podemos mirar para otro lado ante un pedido de la Justicia”. Fue más allá: “Cristina es un ciclo político concluido”.

Ratifica aquello de que en el peronismo el que pierde, pierde.

Alguien debería recordárselo a Cristina. 

Ricardo Kirschbaum

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