Lunes, 13 Noviembre 2017 00:00

Llega el tiempo de definir el reparto del poder entre la Nación y las provincias - Por Mariano Spezzapria

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El presidente Macri avanza con su agenda de reformas, pero apelando a su estilo de convocar al diálogo

 

En el interior del país no la invocan por su nombre. Simplemente la llaman “la Vidal”. Siguen sus pasos con recelo, sobre todo en las provincias gobernadas por el PJ. Aunque también la miran de reojo algunos colegas radicales. En los distritos periféricos, distantes de la centralidad nacional, advierten que la mandataria bonaerense tiene la intención de poner de pie a Buenos Aires.

Claro que en lo discursivo no la van a enfrentar, porque María Eugenia Vidal es la dirigente política con mejor imagen, pero por lo bajo la critican. “Ella puede bajar Ingresos Brutos porque al mismo tiempo sube el Inmobiliario Rural. Pero eso no se puede hacer en todos lados porque el valor de la tierra es menor”, sentenció un ministro de Economía provincial, que suele viajar a la capital.

La referencia a la gestión bonaerense es ineludible en cualquier conversación con funcionarios de otras provincias, que consideran a Vidal como “la mejor alumna” de Mauricio Macri, la que se apura a concretar las reformas que pide el Presidente. Y la que, al mismo tiempo, mantiene firme el reclamo por el Fondo del Conurbano pese al malestar que eso provoca entre sus colegas.

“El resto de los gobernadores no van a firmar a libro cerrado el paquete de reformas que impulsa Macri, aunque no tienen margen para obstruir la agenda presidencial”

Por cierto que no reparan en las tensiones que pueden existir entre funcionarios nacionales y bonaerenses que, por estos días, negocian abultadas partidas presupuestarias para 2018. Se trata de disputas solapadas, al estilo del PRO que no generan escándalos públicos, pero que definirán el reparto del poder en los próximos años. En ese esquema, Vidal no tiene una actitud pasiva.

La Gobernadora actúa en sentido inversamente proporcional al estilo de sumisión que patentó su antecesor Daniel Scioli. No es que Vidal vaya a enfrentar a Macri –de hecho cuenta con su aval para reclamar los fondos que corresponden a la Provincia-, pero tampoco parece dispuesta a aceptar la primera propuesta de la Rosada.

LOS OTROS GOBERNADORES

Tampoco los otros gobernadores van a firmar a libro cerrado el paquete de reformas que impulsa Macri. Aunque no tienen margen para obstruir la agenda presidencial. Apenas pueden conseguir, negociaciones mediante, que se desechen algunos impuestos a las actividades productivas que son vitales en sus provincias.

Así lo hizo el radical mendocino Alfredo Cornejo en el caso del vino. Y lo mismo intenta la peronista fueguina Rosana Bertone para la industria de ensamble de electrónicos. Justamente esa situación pone a los gobernadores a la defensiva y revierte el panorama con el que Macri llegó a la Casa Rosada en 2015, cuando las demandas de las Provincias hacían temblar a Cambiemos.

Tras la victoria en las elecciones legislativas, el Presidente se fortaleció políticamente y no deja oportunidad para demostrarlo. Un ejemplo: mientras la Unidad Ciudadana kirchnerista reclamaba la renuncia del ministro de Finanzas, Luis Caputo, por haber manejado fondos “off shore”, Macri lo sentaba a su lado en las reuniones que mantuvo con potenciales inversores en Nueva York. Y en la misma fotografía del “road show” salieron los gobernadores peronistas Juan Schiaretti (Córdoba) y Gustavo Bordet (Entre Ríos), cuya presencia en la comitiva presidencial dio cuenta de que Cristina Kirchner ya no conduce a una porción del PJ.

Por esa razón Miguel Pichetto, jefe político del PJ en la Cámara alta, se perfila como el principal referente del peronismo en estos tiempos de transición hacia un nuevo liderazgo. El rionegrino es un clásico exponente de la política palaciega, con gran capacidad de negociación pero sin votos propios, y con cierta tendencia a jugarla de villano en nombre de los “códigos” partidarios.

Tanto, que acaba de anunciar una visita en la cárcel a Julio de Vido, el mismo al que Cristina Kirchner abandonó a su suerte y que ahora amenaza con seguir escribiendo cartas cargadas de cuestionamientos a su propio espacio político. “Julio tiene mucho para contar”, advirtió su esposa Alessandra Minnicelli, lo que hizo levantar la guardia a empresarios ligados a la obra pública.

EL PODER PARLAMENTARIO

Pero ni De Vido ni otros presos de la era K, como Amado Boudou, tienen ahora la más mínima posibilidad de incidir en la política grande. En cambio, sí la tienen figuras como Elisa Carrió, cuya potente voz en la lucha contra la corrupción no la exime de algunos derrapes, como el que protagonizó en el Congreso al hablar de “progresismo estúpido”.

Más allá de la valoración que se pueda tener de las palabras de Carrió, lo cierto es que la diputada complica a la bancada oficialista al poner en peligro la continuidad de las sesiones. El estilo de “Lilita y también el de algunos legisladores del PRO, hacen que a la UCR no le cierre la idea de constituir un solo bloque de Cambiemos, en lugar de un interbloque como es actualmente.

Los radicales resisten una avanzada del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del asesor Jaime Durán Barba para que se unifique la “marca Cambiemos” en el Parlamento. La UCR busca mantener su identidad dentro de la coalición de gobierno, ya que lideró en ocho de los 13 distritos donde ganó el oficialismo y pasará a tener 43 diputados nacionales, sobre los 36 que tiene ahora. También aumentará su presencia en el Senado, donde el formoseño Luis Naidenoff podría reemplazar al chaqueño Ángel Rozas como jefe del interbloque de Cambiemos. En tanto que el macrista Federico Pinedo se encamina a retener la presidencia provisional de la Cámara alta.

La misma suerte puede correr Emilio Monzó, titular de la Cámara de Diputados, a quien Macri sentó a la mesa de negociaciones con los gobernadores. Ese andamiaje se definirá antes del recambio legislativo, por lo cual abundan en el oficialismo las conversaciones reservadas.

RUMORES EN EL GABINETE

Menos claro tienen su futuro otros funcionarios del Gabinete nacional. En la Casa Rosada comentaban que no debería pasarse por alto que los nuevos ministros de Salud y Agricultura, Adolfo Rubenstein y Luis Etchevehere recién tienen previsto asumir sus funciones el 21 de noviembre.

No se descarta que puedan registrarse otros cambios. Algunos miran a Hernán Lombardi (titular de los Medios Públicos) y al ministro de Ambiente, Sergio Bergman.

“En el interior no la llaman por su nombre. Le dicen ‘la Vidal’ y, sobre todo en las provincias gobernadas por el PJ, siguen sus pasos con recelo”

Son pequeños detalles que van configurando la forma en que Macri ejerce el poder. No es un presidente rupturista, ni dispuesto a llevarse por delante a la oposición, pero ya definió un rumbo y se largó a transitarlo. Por eso avanzará en todo lo que pueda en la agenda con los gobernadores, sobre todo en lo que hace al equilibrio fiscal. Pero forzar la marcha no parecería ser su intención.

Para muestra sobra un botón: la reforma laboral, que hasta el momento es la iniciativa que más críticas recibe por parte de los gremios y de las fuerzas opositoras, no sería tratada en el Congreso antes de fin de año. Allí se especula con la posibilidad de que el Gobierno recién la envíe para su debate en febrero próximo. Entonces habrá casi tres meses para continuar dialogando. Mucho antes, con seguridad, se definirá el reparto del poder entre la Nación y las Provincias. 

Mariano Spezzapria  
Twitter:@mnspezzapria

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