Lunes, 13 Noviembre 2017 00:00

Acuerdos como en Olivos, la pelea cordobesa y cambios en el Congreso - Por Ignacio Zuleta

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Semana movida. Las reformas de Macri y el recambio de legisladores aceleraron negociaciones.

 

Como en el Pacto de Olivos, “Núcleo de Coincidencias Básicas” para el acuerdo político

Si algún condimento le faltaba al pacto del Gobierno de la oposición, se lo dio el barniz que le pusieron los negociadores que evoca, casi a la letra, el “Núcleo de Coincidencias Básicas” (NCB) del Pacto de Olivos en 1994. Lo conversado entre las tribus del oficialismo y del peronismo está encapsulado en siete leyes que se reparten entre Diputados y Senado, que no pueden ir al recinto, ni aun a las comisiones, sino están acordadas antes en el terreno político.

El debate legislativo puede hacer estallar la relojería de los acuerdos que diseñan este nuevo NCB y que se sintetiza en el mega canje entre: 1) derogación del art. 101° de la ley de Ganancias para repartir todo según índices de coparticipación, liquidando partidas discrecionales como los ATN y otras bisuterías de la política; 2) modificación del cálculo de actualización de las jubilaciones para salir del método “pro cíclico” que puede hacer estallar el Gobierno.

Este canje tiene que entrar en un paquete con moño al Congreso, en donde el oficialismo y la oposición pro-sistema creen tener el voto asegurado para la aprobación. Como en 1994, el paquete de reformas acordado por Menem y Alfonsín debía estar ya aprobado antes de ir a debate. La genialidad de aquel momento se le ocurrió a Héctor Masnatta -constitucionalista del peronismo-: poner el NCB en el reglamento de la convención de Santa Fe. Una vez que se aprobaba el reglamento, estaba habilitada la aprobación de las reformas.

Quintana, con radicales críticos en inusual parlamento

El Gobierno necesita cerrar filas hacia adentro, en donde hay ruido de la tropa propia. Para eso sirvió una cita inusual dentro de Cambiemos, que fue el ingreso de dos de los abogados laboralistas más importantes de la UCR, que además tienen chapa partidaria, en uno de los despachos del área presidencial de la Casa Rosada, que usa Mario Quintana para las grandes conspiraciones. Uno es Jorge Sappia, cordobés, presidente de la Convención Nacional, órgano máximo de gobierno del partido y que es hoy un enjambre de críticos a la alianza con el PRO. El otro, “Nicki” Cantard, neé Albor Cantard, diputado electo por Santa Fe. Los dos son expertos en derecho del trabajo y querían escuchar de boca de los funcionarios del Gobierno la letra fina de los proyectos laborales para transmitirlos a la militancia radical, tan horizontal como desconfiada. La explicación la dio Quintana, acompañado por Jorge Triaca y el titular de la ANSeS Emilio Basavilbaso.

En el medio del ring, el presidente en las sombras de la UCR, Mario Negri, que venía de una larga sesión con todos los legisladores nacionales del partido, los que siguen, los que se van y los que vienen, en donde les explicaron detalles del proyecto de presupuesto (que es una de las siete leyes clave) con ayuda del auditor y estratega Jesús Rodríguez. En la reunión hubo aclaraciones a dudas sobre las reformas, pero Sappia y Triaca se enredaron en una discusión sobre la naturaleza del fondo de desempleo que se propone. La base de las disidencias es el formato que tiene como aportantes a los propios trabajadores, una evocación de las AFJP que a los críticos le suena a privatización del fondo de desempleo.

Agua de Querétaro para los gremios que se oponen

Esa reunión fue clave para el futuro del paquete. El radicalismo es una caja de Pandora que los dirigentes mantienen entrecerrada. Las críticas a las rebarbas de la relación con el PRO pueden darle prestigio ante sectores medios a argumentos que al peronismo le cuesta instalar. Para los anfitriones es un coming of age, una llegada a la adultez política. Eso es lo que representa que Quintana se haya sentado junto a baqueanos de mil batallas como Sappia, que fue ministro de Eduardo Angeloz y viceministro de Fernando de la Rúa. También fue contrario a la alianza con el macrismo en la cumbre de Gualeguaychú. Preside la convención porque unió a todos los sectores detrás de sí. Se ha quejado en público y en privado del destrato de la mesa de los CEOs a los radicales.

Ha demorado su ingreso en la mesa chica del Gobierno, en el lugar que prometió dejar Ernesto Sanz, pero que ha ocupado de facto Negri, hoy candidato suceder a José Corral en el Comité Nacional del partido. Lograr un acuerdo con Sappia, aunque no se note hacia afuera, permite saltar el último escollo para que pase este capítulo de la reforma laboral. Triaca está convencido de que los sindicalistas aceptan este fondo privado de desempleo, pero que no tienen el lenguaje para decirlo y defenderlo. Van a darles una mano con una suelta de dineros de las obras sociales, que es como el agua bendita de Querétaro. Obra milagros.

Desayuno en Tyfanny´s: Macri, Schiaretti y Negri

Hay fotografías que hay que ver con zoom, como las de la relación de Juan Schiaretti u Mario Negri en varios rounds del viaje presidencial. Las dos reuniones políticas más importantes de la delegación fueron los desayunos que tuvieron, cada cual, a su turno, Macri con Schiaretti y después éste con Negri. Hablaron de poder y no de gestión, en términos que sabremos en poco tiempo más, pero que ellos mismos evalúan como lo que más provecho les reportó del viaje.

Tan valiosos como un desayuno en Tiffany´s para evocar la novela de Capote, que se nos fue, pero aún nos guía. Los dos son candidatos a la gobernación Córdoba en 2019. El “Gringo” es el jefe de los gobernadores peronistas y así actúa pese a haber perdido las elecciones legislativas -gracias a que capotó en Salta Juan Manuel Urtubey-. La Constitución provincial lo habilita a un tercer mandato (sería el segundo consecutivo) y la martingala más eficaz es convertirse en el candidato de Cambiemos.

Tiene restricciones severas porque implicaría una capitulación del peronismo de esa provincia que gobierna hace casi 20 años, y que tiene la chapa de ser el peronismo más anticristinista de la Argentina. Eso lo ha hecho presidente a Macri, éste lo sabe, y tiene en Schiaretti a su mejor amigo en la oposición.

Negri es el radical con más relieve hoy para pretender la candidatura a gobernador, algo que el macrismo le cederá si les asegura ser el ganador claro en la elección de 2019. Para que Macri reelija tiene que hacer muy buenas elecciones en los distritos más grandes, y uno es Córdoba.

Vidal y Larreta prometen buenos resultados en Capital y Buenos Aires. Hay que asegurar lo mismo en Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos, que es donde Cambiemos ganó en las legislativas. Queda Tucumán, la única del lote de las grandes en donde es fuerte el peronismo. Juan Manzur tiene reelección y por eso Cambiemos va a habilitar lagunas aventuras. La principal, construirlo a Alfonso de Prat-Gay como el postulante al cargo. Tiene prosapia provincial por allá y es un lindo contradictor del peronismo silvestre de los Manzur y los Alperovich.

ONU: Saludos a Malcorra, que la mira por TV

La diplomacia está llena de rarezas y códigos que no manejan los políticos sin experiencia en esa ciencia, que es también un arte (diría el riojano). Le ocurrió a Macri el martes a la tarde, cuando terminaba su reunión en la sede de la ONU en Nueva York con el secretario general Antonio Guterres y Virginia Gamba, la argentina con el más alto cargo en PNU (delegada para investigar el uso de niños en escenarios de guerra).

Hablaron cosas de rutina sobre Venezuela y al despedirse, el portugués le dijo ante la sorpresa de todos: “- ¿Y cómo anda la canciller Malcorra? Mándele un saludo mío”. Desde el otro lado de la mesa saltó Jorge Faurie al grito de “- ¡Ex!, ¡ex-canciller! El canciller soy yo, secretario. ¿O no se acuerda que hace un mes estuvimos reunidos acá?”. Guterres, que llegó al cargo después de ganarle las elecciones a Malcorra, pidió disculpas. Pero no quedó todo ahí. Macri no termina de entender si se trató de un error, o de un mensaje mediante el cual Guterres le facturó a su gobierno el resultado de esa elección. O si solo quiso gozarlo, hablando futboleramente.

Apuestas junto al río

Diplomacia, pero doméstica, y junto al río. Fue en el comedor “Cristóbal” en la costanera de la capital de Corrientes. Allí el jueves por la noche se juntaron los participantes de la sesión especial del Consejo de la Magistratura, que eligió esa provincia para la reunión anual en el interior. Convivieron bajo el mismo techo los directivos del organismo Adriana Donato, Miguel Piedecasas (que la reemplazará en la presidencia), los senadores Ángel Rozas y Mario Pais, los diputados Pablo Tonelli y Gustavo Adolfo Valdés (que viene de ser elegido gobernador de la provincia), el secretario letrado Jorge Landau (ex apoderado del PJ) y el sindicalista Julio Piumato, junto a delegados de todo el país. Hubo apuestas por quién reemplazará al subrogante en el juzgado electoral de Buenos Aires, Juan Manuel Culotta. Lo tiene que resolver el Consejo la semana que viene, porque este subrogante dio el portazo.

Las razones se conocen, pero las ilustró esa noche un imitador del magistrado: “Vivo en San Isidro, mi juzgado está en Tres de Febrero y tengo que trabajar en La Plata. Y eso por sólo un 10% más de sueldo. Me pelean los de La Cámpora, la Cámara Electoral y José Torello me dejó de querer”. Este senador suplente electo tuvo una diferencia por el trámite de acreditación de domicilio, cuando fue candidato, que los distanció. Torello fue quien lo había promovido para cubrir la suplencia del fallecido Manuel Blanco. Suplantó además a María Servini, que tampoco debe estar muy contenta con él. Tocó todos los cables pelados.

Roces por control en el Senado

Estas amabilidades en la Costanera correntina tienen ramificaciones hacia el centro del poder. Esta semana habrá reuniones decisivas para la integración de las mesas en los bloques del Congreso. Rozas, consejero de la Magistratura, es el titular del bloque de senadores de su partido. Pero renunció a conducir el interbloque Cambiemos porque se consideró destratado por Macri. Acusó al Presidente por ignorarlo en un viaje de campaña al Chaco, y por no invitarlo a un almuerzo con Benjamín Netanyahu, al que asistió de prepo y chapeando. En el oficialismo hay acuerdo para que ese cargo sea ocupado por el formoseño Luis Petcoff Naidenoff, que ha renovado su banca por Formosa por la minoría.

Pero Rozas quiere seguir en su cargo del bloque, algo que los antecedentes inmediatos dicen que debería ejercerlo también Naidenhoff. ¿Tendrá éste que resolver cosas en el interbloque y después ir a contárselas a Rozas en el bloque? Hay que encontrar un facilitador. Negri, por su lado, entrará a la Magistratura, donde es consejero suplente, cuando asuma en Corrientes el actual consejero, Gustavo Valdés. Si eso ocurre puede llegar a sumar cuatro dignidades: presidente del Comité Nacional, del Interbloque, del bloque y consejero.

Schiavoni saca turno para 2019

En el PRO hay menos rispideces; en diputados seguirá como jefe de bloque Nicolás Massot. En el Senado mañana se confirmará como presidente del bloque al misionero Humberto Schiavoni, electo senador por la minoría y presidente del PRO. Reemplazará a la cordobesa Laura Elena Rodríguez Machado, que es la vice del partido. Para algunos, ser senador por Misiones es menos que ser director ejecutivo de Yacyretá, un cargazo con más poder que un legislador, y que ejerce hoy Schiavoni.

Pero los resultados en su provincia lo tientan para diputar la gobernación en 2019. Su fuerza perdió en 2015, 60 a 20, frente a la alianza oficialista local, un mix de peronistas y radicales. En las PASO de agosto, la brecha se achicó a 40-28, y en las legislativas de octubre pasado quedaron 42 a 33,7. ¿Cómo no lanzarse a la gobernación con esos números? Schiavoni se asegura antes que el sucesor sea un director actual del organismo, de su provincia, que está al tanto de todo y cuidará la herencia.

Lucha de clases en un avión

También quedará confirmado en la presidencia provisional Federico Pinedo, de esa casa que conduce Gabriela Michetti. Todo muy algodonado, como el trato de los senadores cuando viajan al extranjero. En la delegación presidencial los senadores tuvieron el privilegio de ir en Clase Ejecutiva, junto a ministros y al matrimonio presidencial. Los diputados (cuya categoría de pasaje lo decide el austero Emilio Monzó) fueron a la perrera de la clase turística. Unos pocos pudieron mejorar las comodidades, pagando de su bolsillo un cambio a la primera fila, que tiene unos centímetros más de largo para acomodar las piernas del más alto de todos, Diego Bossio.

Algunos averiguaron cuánto les saldría el up grade a business class: casi U$S 5 mil. Dijeron que no. Al regresar, alguno debió ser atendido de un dolor en el brazo en la lo de Favaloro (los políticos dicen ‘Favarolo’, como dicen ‘fresada’ y ‘comisería’). Nada cardíaco, apenas una tendinitis por viajar estrujado en clase turística. Esquirlas del combate.

Kicillof, ¿el nuevo Recalde?

En el peronismo del Congreso también algunos toman posiciones para e nuevo ciclo. El más notable es el ardid de los jóvenes cristinistas para retener peso en la nueva legislatura. Adelantan la salida de Héctor Recalde como jefe del bloque y elegirán, con la actual integración, a Axel Kicillof en su lugar. Las manualidades se las han encargado a Teresa García, secretaria del bloque, para el próximo 6 de diciembre. Una manera de adelantar casillas ante lo que se viene en protección del cristinismo residual.

Una movida que también ilusiona a los antikirchneristas del bloque, que se abrazan al club de los gobernadores. Creen y creen que la exaltación del ex ministro de Economía producirá la salida de más peronistas del bloque del Frente para la Victoria y que alimentarán la bancada pos cristinista, que aún no tiene jefe. Esa es la próxima batalla. Va a estar lindo. 

Ignacio Zuleta

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