Miércoles, 29 Noviembre 2017 00:00

El vidalismo suma soldados a la mesa nacional del Pro - Por Mariano Pérez de Eulate

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Para el gran público el dato pasó desapercibido. Pero en el oficialismo provincial fue ampliamente celebrada la decisión de la cúpula nacional del PRO de sumar a su mesa de conducción a la mano derecha de la gobernadora, el jefe de Gabinete bonaerense Federico Salvai. Ocupa desde el lunes el estratégico cargo de secretario político de la fuerza que fundó el presidente Mauricio Macri.

 

Fue un premio para María Eugenia Vidal que desde el 2015, cuando venció al peronismo en la provincia de Buenos Aires, se ha convertido en una de las figuras más influyentes del macrismo.

Salvai es a Vidal lo que Marcos Peña es a Macri. No sólo porque ocupan cargos similares en sus respectivos niveles, liderando sendos gabinetes. Sino porque se han convertido en los “alter ego” de sus respectivos líderes y en ejecutores políticos de las decisiones que éstos toman. Salvai fue el jefe de la última campaña de Cambiemos en Buenos Aires y Peña lo fue a nivel nacional. Espejos.

Si en la última elección legislativa, y aún sin ser candidata, Vidal se recibió de jefa política indiscutida de la provincia más grande del país, Peña acaba de blanquear el rol que fue tomando en el esquema nacional del PRO desde que Cambiemos asumió la Presidencia: por debajo de Macri, es quien lidera el espacio; es el jefe de todos los demás.

Eso incluye a Vidal, a la vicepresidenta Gabriela Michetti y al alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Quien, cuando Macri conducía los destinos de la Capital Federal, era más bien un par del actual jefe de gabinete de la Nación.

Salvai llegó el lunes a la silla en la mesa nacional del partido amarillo básicamente porque fue una decisión apadrinada por el influyente Peña. De todos modos, las imágenes oficiales siguen regalando la idea de una suerte de mesa colegiada de conducción amarilla.

Intramuros, el “vidalismo” fue reconocido así como una corriente interna del PRO, que es el socio con más peso dentro de la alianza Cambiemos. También supone para la gobernadora una suerte de equiparación de grados con Rodríguez Larreta.

Es que en el mundo PRO, hasta no hace mucho, Vidal seguía siendo vista como una suerte de discípula en ascenso del alcalde porteño, con quien se inició en la política. Su alumna más aplicada. Incluso en ella misma, confiesan fuentes de su entorno, anidaba ese sentimiento. La lectura actual sería que Vidal está en un mismo nivel de influencia que su antiguo conductor.

Lo que la pone, por cierto, en la grilla de eventuales sucesores de Macri, algo que presienten hasta en el peronismo bonaerense que se apresta a hacerle una “oposición constructiva”.

En el oficialismo ese mismo estatus de “presidenciable” también corre para Peña, acaso el preferido del presidente Macri. ¿Y Larreta? Se tejen historias en el PRO respecto a que el jefe de Gobierno porteño ya no contaría con el favor presidencial para ese hipotético desafío electoral. Como sea, suena todo a ciencia ficción teniendo en cuenta que el escenario más que probable es que tanto Macri como Vidal busquen sus respectivas reelecciones dentro de dos años.

Como secretario político del PRO, Salvai reemplaza al diputado nacional Nicolás Massot. El dato fue leído como una derrota del actual titular de la Cámara Baja, Emilio Monzó, quien había sido relegado de los armados políticos que confluyeron en las listas de las últimas elecciones justamente porque chocaba con Salvai. Massot es, en efecto, un hombre del “monzonismo” pero ese sector seguirá representado en la mesa nacional del partido por el viceministro del Interior, Sebastián García de Luca.

Monzó, además, sigue teniendo la bendición de Macri para reelegir como titular de la Cámara de Diputados, un trámite que sería avalado por la mayoría de los bloques opositores cuando llegue la hora de la renovación de autoridades de ese cuerpo.

El presidente del PRO nacional sigue siendo el misionero Humberto Schiavoni: más una formalidad para dejar a todos contentos que una influencia real en las decisiones políticas que se adopten. Pero otro dato que hace a la cuestión bonaerense es el papel que le dieron al alcalde de Vicente López, Jorge Macri. Será secretario de Gobiernos Locales. Esto es: el lazo con los intendentes propios.

En fuentes oficiales se explicó que fue un gesto hacia el primo del Presidente porque, al menos en lo inmediato, no será incorporado al gabinete nacional como él quisiera. La versión había sonado fuerte antes de los comicios de octubre y luego de que el intendente tuviera que archivar su aspiración de ser candidato a senador nacional por la Provincia debido a que no pasó dos filtros partidarios que, curiosamente, están peleados entre sí: el estratega Jaime Durán Barba y la diputada Elisa Carrió, una de las fundadoras de Cambiemos.

“Por ahora Jorge no tiene lugar en el gabinete”, explican en la Casa Rosada, aunque le reconocen el rol de “pionero” en la tarea de “conquistar” Buenos Aires. Es que el suyo era el único municipio que manejaba el PRO cuando había hegemonía peronista en la Provincia.

Sin embargo, los que quieren bien al alcalde del norte del conurbano detallan que desde el rol que ocupará en el partido podrá ir moldeando un proyecto que, dicen, tiene en carpeta el propio Presidente: la creación futura de un “Ministerio de Ciudades”, al estilo del que existe en el cercano Brasil y que coordina las políticas de desarrollo urbano. Jorge, claro, sería el titular del mismo. Nadie sabe precisar tiempos para la concreción de esa idea y tampoco cómo haría para no chocar sus funciones con el ministerio del Interior, en manos del muy influyente Rogelio Frigerio.

Mariano Pérez de Eulate

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