Viernes, 05 Enero 2018 00:00

Marcelo Balcedo, el sindicalista que se enriqueció con su gremio y sus extorsiones - Por Ricardo Roa

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Lo detuvieron el jueves en una chacra de potentado, acusado de lavado de dinero.

 

El caso Balcedo es tan asombroso como ver pasar todos los días de contramano al mismo auto por la Panamericana. ¿Que no podría ser? Es. Al menos fue: jefe de un sindicato y dueño de un diario, radios y una revista. Todos disfraces para su verdadero y único oficio: forrarse con la extorsión gremial y con la extorsión periodística.

Marcelo Balcedo ha sido un actor que actuaba de sindicalista y de periodista pero no era sindicalista ni era periodista. Su padre Antonio sí lo era. Se acercó al desarrollismo apenas comenzó a militar gremialmente en el Museo de La Plata donde trabajaba de ordenanza. Lo tomó en serio. También tomaba en serio sus columnas en el Diario Popular que firmaba como dirigente sindical.

Su hijo Marcelo, al que había apostado fuera un profesional y lo consiguió, es ingeniero, se desbandó ni bien tomó el control del diario HOY y de la radio FM 92 que Antonio había creado y del propio sindicato en el que fue por años secretario general adjunto: SOEME, una sigla que nadie sabe qué significa y que agrupa a porteros o cocineros y administrativos de las escuelas.

Hay una historia que explica la historia y es una crisis familiar y una crisis de salud. Antonio se separó conflictivamente de su mujer, Myriam Chávez, madre de Marcelo, y perdió paulatinamente la lucidez. La madre y el hijo y una hermana se hicieron cargo de todo. Antonio fue dejado a un costado.

Antonio fue amigo y socio de Raúl Kraiselburd, propietario del principal multimedios de La Plata: los diarios El Día y Popular, cable y radios. La relación terminó mal. Kraiselburd canceló las columnas de Balcedo cuando Balcedo abrazó la causa carapintada como otros dirigentes desarrollistas.

Balcedo había huido de La Plata por el golpe del 76 y defendía la idea de un supuesto ejército nacional contra un supuesto ejército liberal. Kraiselburd no quiso ser más su socio en FM 92 luego de que Balcedo contratara a la periodista Liliana López Foresi. La guerra estalló poco después: Balcedo lanzó el diario HOY y Kraiselburd impidió que los canillitas lo vendieran. Hubo amenazas y hubo violencia. Y Balcedo armó su propia red de distribución que condenó al diario a convertirse en gratuito.

Marcelo heredó el doble oficio de su padre y se escondió tras la identidad de su padre al que traicionó. Aparentaba ser como el padre. No era nada. Era una caricatura.

Usaba el sindicato para sacarle plata y usaba los medios para apretar a funcionarios apretables con trapos para esconder. En los dos, con prácticas mafiosas. Mandaba a sus hijos al colegio Patris con guardaespaldas que los esperaban hasta terminar las clases.

Chacra de potentado de 40 hectáreas cerca de Punta del Este, una colección de autos de lujo que envidiaría el destituido camarista Freiler, medio millón de dólares en la caja fuerte de la casa para los gastos diarios y armas como de narcotraficante. ¿Cómo es posible que un gremialista de un gremio menor y un editor menor amasara tamaña fortuna?

Estaba prófugo desde las fiestas y ya había estado prófugo en 2007 acusado de extorsionar a legisladores. Volvió cuando de pronto le levantaron la captura. De nuevo, ¿cómo es posible que durante una década haya hecho lo que quiso a la vista de todos?

Recién ahora se volvió visible. Le quitó la máscara un juez cristinista al que también había apretado. Ironía final: había aportado a la campaña de Cristina y hasta coló en la lista a una dirigente del gremio que no entró. 

Ricardo Roa

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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