Viernes, 09 Febrero 2018 00:00

La pata política del Gabinete, otra vez en alerta por los vaivenes de la economía - Por Bernardo Vázquez

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La nueva escalada de la divisa estadounidense compromete el objetivo fijado en presupuesto. Admiten un trimestre caliente por subas y esperan que en julio se normalice la inflación

 

"Estas cosas no pueden pasar". La frase que se oyó en varios despachos de Casa Rosada por lo menos dos veces el año pasado. El 28 de julio, en la previa de la PASO, el dólar escaló hasta $ 18,01 tras arrancar el mes en $ 17,06. "Fuimos graduales desde que se devaluó a fines de 2015 y ahora que estamos en campaña el dólar llegó a $ 18, que es lo que presupuestamos para todo el año", se lamentó un funcionario.

El 12 de octubre, en la víspera de que Mauricio Macri cerrara en Mar del Plata siendo parte del Coloquio IDEA, sacudió el 1,9% que arrojó el dato de inflación del Indec de diciembre. Faltaban diez días para las elecciones generales y el slogan "prohibido en campaña", tampoco se respetó. El 28 de diciembre habló por sí sola la foto de Marcos Peña, Nicolás Dujovne, Luis Caputo y Federico Sturzenegger durante el anuncio del cambio de metas de inflación, que derivó en que el dólar saltará, en un rato, de los $ 18,78 a los $ 19,46. La política, definitivamente, había entrado en el área de decisiones del gabinete económico.

En el Gobierno aseguran que el vínculo entre los ministros y el titular del Banco Central es sólido, que el trabajo en equipo funciona, que la volatilidad del dólar a largo plazo no preocupa y que la inflación, después de un primer trimestre que reconocen como "caliente", va a terminar pareja con la depreciación del peso. Fuentes ejecutivas describen, no obstante, que en los últimos días volvió a evidenciarse cierto fastidio en la mesa política en relación a la suba del dólar, que ayer se disparó 27 centavos hasta $ 20,22 en el mercado minorista, suba atribuida a factores externos.

"Se pasó una barrera estratégica de la que va a ser difícil volver", esgrimen quienes creen que desde la entidad monetaria se podrían haber hecho mayores esfuerzos para controlarlo y recuerdan que, así como será difícil cumplir la reformulada meta inflacionaria del 15% anual, también "va a costar cada vez más" lograr respetar la letra fina del dólar promedio de 2018, fijado en el presupuesto, en $ 19,30. La libre flotación del dólar, así, sigue siendo un tema espinoso para el riñón más político del macrismo.

La autonomía del Banco Central no se discute. Se valora, en cambio, porque "nos diferencia del gobierno anterior", explican en Balcarce 50. Eso no implica que en el Gobierno prime la idea de que la autoridad monetaria tiene que coordinar políticas con Casa Rosada. Esa posición la reflejó, en una entrevista con El Cronista en enero, el ministro del Interior Rogelio Frigerio. "La autonomía del Central no implica su aislamiento respecto al resto de las decisiones macroeconómicas", sostuvo.

A la espera de una nueva definición sobre tasas que se conocerá el próximo miércoles, y del IPC de enero que el Indec dará a conocer el jueves y estiman en torno al 2%, en el Gobierno -el Presidente a la cabeza- también aguardan que la economía, de a poco, empiece a activarse y no sea un problema para el segundo semestre, después del Mundial de Rusia, cuando la campaña hacia 2019 empiece a transitar sus primeros pasos.

Bernardo Vázquez

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