Miércoles, 07 Marzo 2018 00:00

Las versiones del “ascenso político”, un tema incómodo para Vidal - Por Mariano Pérez de Eulate

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Desde diciembre pasado, cuando se llevó adelante el debate por la reforma jubilatoria, en Cambiemos empezaron a agitarse escenarios posibles de cara a 2019.

 

Aquel episodio, que incluyó escenas de violencia frente al Congreso, marcó el inicio de un innegable declive en la imagen de Mauricio Macri. Lo reflejan muchas encuestas conocidas. En estas últimas semanas, mientras se va el verano, los cánticos contra el Presidente en espectáculos deportivos y musicales profundizaron la sensación de descontento social con el mandatario, quien -conviene recordar- fue el gran ganador de las elecciones legislativas de hace apenas cuatro meses.

Intramuros, en ciertos sectores de Cambiemos se habla desde entonces de la posibilidad de que Macri no llegue con buenos números para disputar su reelección el año que viene, un paso que en octubre pasado se daba por descontado. Y de que la mesa chica del Gobierno se incline por postular a la Presidencia a María Eugenia Vidal, cuya imagen sigue en niveles muy buenos.

La gobernadora, en efecto, parece no pagar ninguno de los costos políticos que sí paga el jefe de Estado (aumento de tarifas, inflación, funcionarios sospechados), aún cuando está claro que entre ellos hay una muy sólida unidad política.

La versión sobre una Vidal “salvadora” del proyecto nacional de Cambiemos salió de los límites partidarios y se instaló en el mundillo político. Coincidió con la acertada consigna que puso en la calle el peronismo más duro, a modo de arenga interna, que reza: “Hay 2019”. Como diciendo que Macri, dada la coyuntura, no tiene la reelección asegurada.

En verdad, es un tema muy incómodo para el vidalismo, según admiten en la gobernación. Al punto que hay una orden tácita de no tocar el tema ni en público ni en la intimidad del gabinete.

Es que la obsesión en el equipo de la gobernadora es mostrarla trabajando “para mejorar la vida de los bonaerenses”. Por eso, sus hombres de confianza evalúan que los rumores sobre una hipotética candidatura presidencial dañan ese objetivo estratégico. No es bueno que aparezca la mandataria con la cabeza puesta en otro lado, advierten las fuentes consultadas. Y recalcan: “Hoy la prioridad es buscar la reelección de la propia Vidal”.

La verdad es que ni Vidal ni su gabinete están en el proceso de una postulación presidencial para el año que viene. Las primeras versiones, de hecho, no emanaron del vidalismo sino de otras usinas del macrismo, acaso desorientadas por la caída del gobierno nacional en la simpatía social. “No es un tema para nosotros”, confirman en el entorno de la mandataria.

También es cierto que, llegado el caso, no sería una decisión –la de postularse, o no- que ella podría tomar en forma autónoma. No está sólo en sus manos. En todo caso, si llega a ser una necesidad política de Cambiemos, Vidal no tendría demasiado margen para decir que no, si eso garantizara la continuidad del macrismo en la Rosada. Es que, más allá del liderazgo férreo de Macri, el oficialismo funciona con lógica de equipo para ese tipo de decisiones trascendentes.

Fuentes oficiales confirman que, lejos de impulsar un paso al costado de Macri, en la Casa Rosada se decidió una estrategia para buscar la recuperación de la imagen de la figura presidencial, cuyo punto de partida fue el discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso. “La reelección del Presidente nunca dejó de ser una opción para nosotros”, le dijo a este diario un hombre del gabinete nacional.

Y, otro interrogante sobre el que nadie tiene respuesta: ¿Si no fuera Vidal por la reelección provincial, quién sería el candidato que en la estratégica Buenos Aires garantice un triunfo?

En algún punto, y aunque no se admitirá, la posibilidad de una “salida hacia arriba” de Vidal puso un poco contentos a los hombres del justicialismo provincial. Ya no la tendrían de rival directa en la Provincia. Y eso, cree más de uno, podría hacer mucho más sencillo el cumplimiento del gran sueño peronista actual: aún perdiendo la Nación, poder recuperar la gobernación bonaerense, que justamente resignó el PJ frente a la mismísima Vidal luego de 28 años de hegemonía total. Nunca se admitirá en público pero es un tema que se habla en roscas políticas del conurbano.

Los sectores más kirchneristas de la provincia, incluso, trazan hipotéticos escenarios donde imaginan a la propia Cristina Fernández buscando la gobernación. Ya se dijo en este espacio: aunque en política nunca hay que descartar nada, suena raro que la ex mandataria se imagine a sí misma en un puesto ejecutivo menor al que ya ocupó por ocho años seguidos. Y menos con la eventualidad de Vidal en Balcarce 50.

Mariano Pérez de Eulate  
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