Lunes, 19 Marzo 2018 00:00

El examen más difícil de Caputo: recibirse de dirigente político - Por Fernando González

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Alfonso Prat Gay y Luis “Toto” Caputo se conocen desde hace mucho tiempo. Se respetan, se admiran claro y compartieron oficinas en el JP Morgan e investigaciones económicas. Los dos, como Mauricio Macri, hicieron la secundaria en el Cardenal Newman y navegaron las mismas expectativas y los mismos amigos.

 

Por eso resultó lógico que cuando el Presidente le ofreció a Alfonso el ministerio de Economía en 2015 este se llevara a “Toto” a la secretaría de Finanzas. Allí estuvieron los dos hasta que Macri decidió que prefería un funcionario con perfil más bajo para manejar la economía. Pero Caputo se quedó en el gabinete y terminó ascendido a ministro de Finanzas. En enero le llovieron elogios cuando se adelantó a la suba de tasas de EE.UU. y cerró el 50% del financiamiento anual con un bono al 6% promedio. Ya había sido uno de los artífices del acuerdo con los holdouts y sólo se escucharon alabanzas en la Casa Rosada y en el sector financiero. “Es un genio”, explicaban.

Alfonso siempre fue el más político de los dos. Un economista senior que quería ser presidente y había hecho su doctorado partidario con Lilita Carrió. En cambio, “Toto” era el técnico. El mago de las finanzas que contrataban algunos de los inversores más calificados del planeta. Pero la Argentina es un país impredecible. Por eso Prat Gay ahora mira encuestas en Tucumán para dilucidar si tiene alguna chance de pelearle la gobernación al peronismo. Y Caputo será, probablemente hasta las elecciones presidenciales del año próximo, el puching ball de la oposición por su participación en empresas off shore antes de formar parte del Gobierno.

Hace poco más de un mes, los investigadores globales de los Paradise Papers informaron que Caputo poseía acciones de dos compañías off shore con sede en las islas Caiman. Se trata de Princess International Group y The Affinis Parnerts II, empresas con negocios en los Estados Unidos. El ministro de Finanzas dijo de inmediato que nunca había sido accionista y que solo había trabajado para esas compañías como asesor hasta 2015. Y que esa era la razón por las que no las incluyó en su declaración jurada. Su caso es uno de los tantos que está ahora bajo evaluación de la Oficina Anticorrupción, que dirige Laura Alonso. Y en la Justicia enfrenta la denuncia de un par de diputados kirchneristas con algunos recortes y links periodísticos que deberá investigar el fiscal Carlos Rívolo.

La que empieza no será una semana fácil para “Toto”, primo además de Nicolás Caputo, el “amigo del alma” que está siempre cerca del Presidente y que también integró la cofradía iniciática del Cardenal Newman. El miércoles deberá presentarse en el la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda, un desafío algo menos complicado que declarar frente a grupos más numerosos de legisladores de la oposición. Es lo que pudo negociar el Jefe de Gabinete con el peronismo más negociador en su visita del miércoles pasado al Parlamento.

Marcos Peña sólo tuvo palabras de defensa para “Toto” Caputo. “Quieren instalar que las off shore son corrupción. No señores…; la corrupción son los bolsos de López y la sociedad ya saldó esa discusión. Ratificamos la honestidad, transparencia e integridad del ministro. Todo se ratificará en sede judicial. No tenemos dudas que el ministro tuvo más para perder que para ganar al ingresar en la función pública”, planteó el Jefe de Gabinete para dejar en claro el argumento elegido por el macrismo en la discusión por la situación económica privilegiada de varios de sus funcionarios al ingresar al Gobierno.

De acuerdo a la declaración jurada que “Toto” Caputo entregó a la Oficina Anticorrupción, en 2016 tenía 124 millones de pesos en ahorros y propiedades. De esos fondos, 9 millones están en una cuenta en los Estados Unidos. “Caputo tiene sólo el 7% de sus bienes afuera; el 93% los tiene en el país”, aclaran sus colaboradores. El dato no es inocente. Hay otros ministros con fondos millonarios en el exterior (el ministro Nicolás Dujovne tiene 54 de los 97 millones declarados fronteras afuera), en un debate creciente sobre la complicación de convocar a las inversiones extranjeras cuando se tiene el capital propio o buena parte de él lejos de la Argentina.

Los empresarios estadounidenses tienen una frase especial para desafiar a los funcionarios que les reclaman por más inversiones en sus países. “Put your money where your mouth is” (pon tu dinero donde está tu boca), algo así como decirles que es muy complicado confiar en las promesas de los burócratas que no mantienen sus bienes en los países desde donde convocan a invertir.

“Toto” Caputo no quería ser un político. Su sueño era ser un especialista financiero reconocido y lo logró. Pero ahora es ministro de la Nación y le toca bailar con la exigencia habitual de los dirigentes políticos. Y mucho más si son funcionarios. Rendir cuentas sobre las cuentas públicas y sobre la transparencia de sus propiedades. El miércoles tendrá la primera prueba. Pero será apenas el primero de los muchos exámenes que le tocará rendir como integrante de un gobierno que pretende quedarse cuatro años más en las arenas movedizas del poder.

Fernando González

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