Domingo, 01 Abril 2018 00:00

De Macri a Pichetto: ¿cuántos DNU puede soportar la oposición? - Por Ignacio Zuleta

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Acuerdos. Sucedió en la reunión que tuvieron el martes pasado. Los límites a la legislación. Debate por la Acordada 4. El plan de Lorenzetti para lograr su reelección. Un acuerdo del peronismo de los gobernadores con Cambiemos.

 

Fue el diálogo institucional más importante del ciclo Macri

Lo enmarca la noción que ha ganado al presidente de que los tiempos se terminan, y que lo que no haga ahora, difícilmente lo podrá hacer en el año y medio que le queda a su mandato. La chance de una reelección depende, además, de lo que pueda hacer en ese lapso. Por eso la charla con el CEO del peronismo se centró en los límites del método.

Nunca lo admitirán, pero Macri le presentó una lista corta de iniciativas de su gobierno que necesitan blindaje legal, y le preguntó a Miguel Pichetto cuáles podrían salir por DNU y cuáles tenían que pasar por el Congreso. Eso los llevó a discutir algunos de los temas incluidos en las tres leyes en que fue desmenuzado el anterior DNU de enero.

Pichetto les puso precio (político) a algunos de esos temas, pero fue franco cuando le dijo que algunas de esas iniciativas no se le ocurriera firmarlas por decreto de necesidad y urgencia. Repitió lo mismo cuando Macri insistió en una decisión particular de gobierno -que las partes se niegan a revelar- pero para la que se necesita un marco normativo sólido, es decir por ley.

La batalla de la Acordada 4 de la Corte

El resto del encuentro fue relatado con minucia por el visitante, que se sorprendió por la invitación de Macri a que fuera a verlo a mediodía del martes. También se dijo sorprendido cuando la propia Casa de Gobierno filtró la noticia de la reunión a la sala de periodistas. Allí se sintió liberado de cualquier compromiso sobre la publicidad de la reunión.

Se guardó algunos detalles de la charla, que nadie pudo escuchar. Por ejemplo, cuando Pichetto le negó que la Acordada 4 de la Corte -la que frena los traslados de jueces del fuero ordinario al federal- fuera una conspiración de Ricardo Lorenzetti y suya para obligar a que el Gobierno vaya a tocar el timbre al Senado al nombrar a cada juez. “¿Cómo se te ocurre que yo voy a votar una ley como la de federalización de la Justicia y después la vaya a boicotear con la Corte?”, se encrespó el senador.

“¿Que soy amigo de Lorenzetti? Sí. ¿Que soy amigo de Maqueda? ¿Cómo no voy a ser amigo si hace 30 años que andamos juntos en política y hemos compartido años como diputados del mismo bloque? Pero creer que él va a hacer algo para beneficiar a Cristina es no conocerlo a Maqueda. ¿Y Rosatti? Rosatti es de ustedes”, remató en el diálogo. Estos tres magistrados son los que firmaron la odiosa acordada.

Lorenzetti también pelea su reelección

La crónica diaria apabulla de episodios a la platea, pero no deja en claro el fondo de esta pelea, que se entiende a partir de estas premisas:

  • 1) el Gobierno cree que su público le pide una depuración de la Justicia y que, si no cumple, pierde prestigio;
  • 2) la gerencia de ese espacio Macri, la atiende por varias ventanillas. Una es la mesa íntima de asesores –José Torello, Pablo Clusellas, Fabián Rodríguez Simón- que imponen la llamada línea pretoriana: ir a fondo contra lo que creen es una corporación. Sus adversarios los identifican con un club de estudios de abogados que libran un capítulo criollo de la guerra universal de clases que libran en todo el mundo los abogados de grandes empresas con el chiquitaje emergente. Otra son los políticos, con Pablo Tonelli a la cabeza, Ricardo Gil Lavedra a cargo del programa Justicia 2020, y Ernesto Sanz como enganche en las sombras. Y la otra es el árbitro en ese juego, Elisa Carrió, que maneja el telebeam, el sistema de marcar el off-side. Macri le termina haciendo caso a la mesa chica y a Lilita, y suele desairar a los políticos.
  • 3) Ricardo Lorenzetti concluye en diciembre el mandato como presidente de la Corte, para el que fue elegido en otra era geológica: gobernaba Cristina, Roberto Carlés era candidato a la Corte, no se habían cerrado ni las listas para las PASO, las que llevaron a Macri al gobierno. Para renovar ese cargo tiene que demostrar a los jueces que sigue siendo el jefe de ese poder; y para hacerlo no desaprovecha ninguna oportunidad. Una fue la Acordada 4, que les pone freno a los tribunales armados con pases de jueces entre jurisdicciones, sin pasar por el Senado. Allí Lorenzetti tiene más amigos que en Diputados, donde ruge Elisa Carrió en el bloque que tiene la primera minoría, y lo espera con un pedido de juicio político.

Hoja de ruta para la nueva procuradora

Estos detalles del diálogo le pusieron trama política al justificativo de la reunión, en la que Macri le iba a comunicar a Pichetto lo que éste sabía desde hace meses: que Inés Weinberg de Roca iba a ser propuesta como procuradora. Pichetto le respondió lo sabido: que esperaban el pliego y las audiencias para decidir como bloque, algo imprescindible para tener los 2/3 de los votos que requiere la ley, y avanzó: “Ustedes tuvieron la oportunidad de cambiar la Ley del Ministerio Público hace año y medio. Hasta firmé un proyecto con Pinedo, que simplificaba la designación por mayoría simple y le daba 5 años al cargo. Pero la hizo caer Carrió y ahora, ¿es imposible reflotar esa ley, que les convendría?”

Macri se interesó en la rigidez de este sistema, que impuso en 1999 una ley que promovió el FrePaSo antes de la salida de Carlos Menem, y que defendió Elisa Carrió cuando ya era una estrella en el Congreso. Es una reglamentación de la norma constitucional que refuerza al Ministerio Público. Por eso le pusieron el requisito de los 2/3 de los votos. Y Néstor Kirchner le agregó el filtro del famoso decreto 222 del 2003, que obliga a que los candidatos deban cumplir el examen de impugnaciones y audiencias.

“Teníamos otro candidato, pero si no le gusta a Carrió...”

Macri le dijo que le habían explicado que la Acordada 4 y los fallos de las libertades de Cristóbal López y su socio habían volcado su opinión en favor de un candidato que no fuera del sistema. “Nosotros teníamos otro candidato, pero si Carrió no lo quiere, veamos a esta candidata”, dijo Pichetto. Macri le recordó que Raúl Plee, que de él se trata, había estado el viernes en Olivos con él y se había comprometido a permanecer en el cargo de fiscal ante la casación, para cumplir las funciones de respaldo de Weinberg si, como se espera, es designada. Plee había dicho que, si no lo nombraban a él en lugar de Alejandra Gils Carbó, se jubilaría del cargo. Sigue por ahora, pero no del mejor humor. Pichetto le recordó a Macri que el fiscal era el candidato de su bloque, pero que también ha asesorado a distintos bloques del Senado en proyectos de ley.

Uno de ellos, en el cual fue central su consejo, es el de la responsabilidad penal de los empresarios, que tuvo un debate tumultuoso en Diputados, y el Senado debió revisar a fondo antes de que saliera. Otro detalle, casi pascual: el menú el almuerzo del martes fue una ración de pescado. Aunque la declaración de Francisco de que el infierno no existe nos libra de todo mal.

La Magistratura se reunirá con Lorenzetti

Esta crisis entre el Gobierno y la oposición se tramita en un terreno ajeno, la Justicia. Y se encamina hacia un nuevo equilibro por la vía de la política. En el plenario del miércoles del Consejo de la Magistratura, el presidente Miguel Piedecasas les comunicó a los presentes que le había pedido por escrito una reunión a Lorenzetti, para discutir los términos de la aplicación de la Acordada que frena los traslados. Ya en esa reunión se habló de la solución que dará la Corte: convalida hacia atrás la aplicación de la polémica ley de Federalización de la Justicia, pero de ahora en adelante será necesario un nuevo acuerdo.

Es para impedir que haya pedidos de nulidades. El cristinista rabioso Rodolfo Tailhade, que no votó a favor del pedido de explicación de la Acordada 4, les dijo: “Algo van a tener que hacer, porque si Cristóbal López dijo que había estado secuestrado, imaginen lo que va a decir Chuliver” ¿Chuliver?, se preguntaron todos. Es el apellido de un acusado de narcotráfico que fue sentenciado por un tribunal designado por el método que cuestionó la Corte. Le propinaron 4 años de cárcel en el Tribunal Oral Federal 9, congelado por la Corte.

También Pichetto en el acuerdo de los rectores

También en este foro que es Consejo, se libran las peleas internas de las grandes familias políticas. La elección por la liga de rectores de universidades públicas del abogado Diego Molea es otro tanto del peronismo de los gobernadores, que se referencia en Pichetto. Es el rector de la universidad de Lomas de Zamora, pasó antes por el massismo y patrocinó en octubre pasado la lista de Florencio Randazzo.

Su elección como representante de los académicos del Consejo de la Magistratura es un acuerdo del bloque reformista del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional), que integran los rectores radicales, con la mayoría peronista moderada. Molea fue el contradictor en Lomas de Julio Álvarez, el último secretario de Justicia de Cristina de Kirchner, y a quien andaban buscando los propios cristinistas.

Lo señalan como el responsable de haber roto todos los compromisos que tenía el peronismo con la Justicia para hacer avanzar aquella quimera de la reforma judicial, de nombre Justicia Legítima. Álvarez migró a Barcelona, desde donde trató de impedir, en vano, que Molea lo reemplace desde noviembre al kirchnerista Jorge Candis.

Molea, antes de ser elegido, pasó hace una semana por la oficina de Pichetto, quien lo recibió junto a Juan Manuel Abal medina, ex senador y representante ante CIN del Congreso y con Alberto Barbieri, rector de la UBA, que es testigo de este acuerdo entre el peronismo blanco y el oficialismo para arrinconar a los cristinistas.

Ignacio Zuleta

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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