Lunes, 02 Abril 2018 00:00

Con la metáfora del “camino correcto”, Macri intenta despejar dudas sobre la economía - Por Mariano Spezzapria

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El Gobierno recupera imagen con los debates sobre la Justicia y el aborto. Pero la inflación es lo que más preocupa a los argentinos. Con la baja de la pobreza, el Presidente transmitió certezas

 

La escena tuvo lugar el último miércoles en la quinta de Olivos. Desde allí dio el presidente Mauricio Macri en persona un mensaje que el Gobierno quiere fijar como una verdad ante los argentinos: que el camino elegido para la economía es el “correcto”, algo que se puede verificar en estadísticas ahora más confiables del INDEC, como el descenso de la pobreza y la desocupación.

Ese mensaje presidencial viene siendo reiterado desde la reunión del Gabinete nacional realizada a puertas cerradas en febrero pasado en Chapadmalal, en el mismo complejo turístico en el que Macri pasa este fin de semana largo junto a su familia. ¿Por qué el Gobierno insiste tanto con esa idea? Porque percibe que en la sociedad –y no sólo en el “círculo rojo”- hay dudas al respecto.

Por ende, los responsables de la comunicación oficial llegaron a la conclusión de que no hacen efecto las declaraciones de buena voluntad. La metáfora del “crecimiento invisible” que había elaborado el propio Macri ante el Congreso el primero de marzo fue contraproducente, ya que propagó la imagen de un Gobierno apegado en exceso a los fríos números macroeconómicos.

Las encuestas reflejan que la mayoría responsabiliza a la actual gestión por la situación económica”

Mientras que, en forma paralela, las encuestas comenzaron a reflejar –por primera vez en lo que va de la administración de Cambiemos- que la mayoría de los consultados responsabiliza al actual gobierno, en detrimento del anterior, por la situación que atraviesa la economía. El blindaje de la “herencia recibida” se ve perforado, en este marco, por la persistencia del fenómeno inflacionario.

El Presidente, que está informado de esos sondeos por los funcionarios que se encargan de monitorear la opinión pública, definió no pararse en el lugar de la negación, como sucedió con frecuencia en la historia nacional, sino en el sitio del que reconoce el problema. Por eso admitió el viernes que la inflación “pegó un rebote” a raíz del ajuste de las tarifas, que fue fuerte en marzo.

DESAFÍO A LA AUTORIDAD PRESIDENCIAL

El ajuste tarifario puso el foco sobre el ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien tuvo el mal tino de afirmar que no trae al país el dinero que tiene en el exterior porque “el que se quemó con leche, cuando ve la vaca llora”. Un argumento que se justifica para un ahorrista privado, pero no para un miembro del gobierno que pregona la generación de confianza para atraer inversiones.

Una situación parecida había tenido que afrontar el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en una visita a España. Mientras que otro integrante del Gabinete, Luis Caputo (Finanzas), deberá asistir al Congreso el próximo miércoles para aclarar su vínculo con sociedades “offshore”. En el Gobierno afirman que los funcionarios apuntados por la oposición son, a propósito, los del área económica.

De ahí el énfasis con el que Macri defiende a Aranguren, porque en el fondo considera las críticas al ministro de Energía como un desafío a su autoridad presidencial.

Como también la oposición consume encuestas, sus dirigentes saben que seis de cada diez consultados califica como negativa a la política económica del Gobierno y ponen el dedo en la llaga. Subidos a ese tren, algunos sectores cometen el error de poner en duda los números del INDEC, en la búsqueda de generalizar la impresión de que “a Macri no le interesan los pobres”.

El Presidente hizo los anuncios sobre la baja de la pobreza y la indigencia, junto a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Lo que para muchos la de la funcionaria era una presencia lógica junto a Macri, ya que se hablaba de su área de gestión, en algunos sectores Pro se leyó como el primer test para una mujer que podría aspirar a un puesto en la fórmula del año que viene en una hipotética reelección de Macri.

¿BAJA LA TENSIÓN CON LA JUSTICIA?

Un ministro que seguramente no tendrá destino electoral es Germán Garavano. El titular de la cartera de Justicia tiene un perfil bajo y es prácticamente un desconocido para los ciudadanos, pero se convirtió en una pieza clave en medio de las tensiones que existen entre el Gobierno y el Poder Judicial, sobre todo el afincado en los tribunales de Comodoro Py.

Antes del feriado de Semana Santa, Garavano mantuvo discretas reuniones con varios jueces de la Corte, entre ellos el propio presidente del tribunal, Ricardo Lorenzetti, intentando recomponer una relación deteriorada por los fallos que liberaron a ex funcionarios kirchneristas, aunque también por una resolución de la propia Corte que disolvió un tribunal que debía juzgar a Cristina Kirchner.

Los efectos de esa acordada preocuparon al Gobierno, puesto que dieron por tierra con un plan para trasladar jueces ordinarios al fuero federal, una jugada que implementó Cambiemos desde el Consejo de la Magistratura para mitigar el poder de los magistrados y fiscales de Comodoro Py. Ahora la Corte estaría dispuesta a aclarar los alcances de esa resolución en un plazo cercano.

Aranguren tuvo el mal tino de afirmar que no trae al país el dinero que tiene depositado en el exterior”

En el Palacio de Tribunales también manejan encuestas y saben que sólo los gremialistas tienen peor imagen que los jueces. Por eso interpretaron rápidamente cuando sectores afines a Cambiemos anunciaron una marcha con consignas críticas para la Justicia, que en ese terreno lleva las de perder. Y le anticiparon a Garavano que al fin están dispuestos a avanzar con una reforma.

La iniciativa, surgida desde adentro de la magistratura, incluiría la implementación del expediente digital –por eso abrieron sus juzgados para que las cámaras de TV captaran que los empleados trabajan en medio de pilas y pilas de papeles-, pero no contempla cambios en los horarios de atención ni en la extensión de las ferias. Una reforma tibia para tratar de apaciguar los ánimos.

NEGOCIACIONES CON EL CONGRESO

Más efectivo que esos gestos resultarían que un tribunal de alzada revierta el fallo que liberó al empresario Cristóbal López y que cambió la carátula del expediente, una decisión que en palabras del propio Macri, “enloqueció” al Gobierno. De ahí que se le diera vía libre a Elisa Carrió para avanzar con una denuncia contra los jueces Farah y Ballesteros en el Consejo de la Magistratura.

Si fuera por la Casa Rosada, esos magistrados no llegarán en sus cargos a fin de año. Mientras tanto, comenzaron las negociaciones reservadas en el Senado para que se apruebe el pliego de Inés Weinberg de Roca, la candidata del Gobierno a ocupar la Procuración General de la Nación. El propio Macri recibió a Miguel Pichetto, el jefe del bloque del PJ, pero no obtuvo ninguna garantía.

Aunque sí las obtendría en caso de ampliar las negociaciones, ya que el PJ quiere quedarse con la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría Penitenciaria, entre otros organismos que dependen del Congreso. Allí se disparó en los últimos días una fuerte polémica sobre los canjes de pasajes por dinero en efectivo que hacen tanto diputados como senadores de todas las fuerzas políticas.

Al oficialismo no le conviene esta controversia por dos razones: la primera es que Cambiemos levantó la vara de la transparencia y la segunda es que enturbia la agenda parlamentaria cuando todas las miradas deberían estar puestas en el debate sobre la legalización del aborto. En poco más de una semana se pondrá en marcha el cronograma de la deliberación en las comisiones.

Por eso la Iglesia católica advirtió ayer, en las homilías oficiadas por la celebración de la Pascua, que nadie tiene “derecho a eliminar ninguna vida”. La potente frase fue pronunciada por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro.

Pero en los pasillos de la Cámara baja es cada vez más frecuente el comentario de que se podría hallar una fórmula de consenso para despenalizar a las mujeres que se sometan a un aborto, sin que esto implique una liberalización absoluta. Este tipo de ideas toman volumen dentro de Cambiemos, a sabiendas de que la agenda social beneficia la imagen positiva del Gobierno.

Y le sirve para contrapesar la preocupación que la economía provoca entre los argentinos.  

Mariano Spezzapria
Twitter:@mnspezzapria

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