Lunes, 02 Abril 2018 00:00

Guardia para Caputo, otra Magistratura y los dos populismos - Por Ignacio Zuleta

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Se vienen semanas calientes en el Congreso. Y el 2019 también marca la agenda.

 

Malón de oficialistas protegerán a Caputo en examen

El código 4 de los legionarios -que no es la Acordada 4 de la Corte- dice que "A la voz de ¡A mí La Legión!”, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio. Esa consigna ha sonado en el oficialismo para el miércoles. Es para que la mayor cantidad de legisladores de Cambiemos se apersonen en la sesión de la comisión de Control de la Deuda, adonde debe rendir examen Luis Caputo.

Lo espera uno de los lanzallamas del peronismo, el senador José Mayans, que quiere escuchar de su boca las explicaciones sobre el nivel, calidad y montos de endeudamiento de la Tesorería. Pero también que le explique algunas cosas de su pasado civil como maestro de inversiones más o menos alejadas de la costa. Esa presencia de los legisladores se ampara en el reglamento que les da voz a todos los diputados y senadores, aunque el voto queda reservado para los miembros de la comisión.

Cuidarlo a Caputo es la principal consigna de la semana, porque es el mago del financiamiento del Estado, talón y Aquiles de un programa que en los otros rubros le muestran al Gobierno la luz al final del túnel. Pero depende todo de que pueda financiar al déficit, que está comprometido a una baja gradual, a condición de que la Argentina consiga los fondos para financiarse. Ese llamado a amparar a Caputo el miércoles se hizo hace ya hace más de diez días y persigue la protección de un ministro clave para el cuerpo y el alma del gabinete.

Caputo, junto a Mario Quintana y Horacio Rodríguez Larreta, forman un trío inseparable desde hace más de 25 años, cuando se conocieron en la universidad. Han permanecido más o menos juntos hasta este momento, cuando cumplen sus sueños de juventud. Sin ellos no se entiende el sistema Macri. Te guste o no te guste.

El canje de pasajes es plata haragana

La presencia de Caputo en el Congreso hay que anotarla en la especialidad de la pirotecnia preelectoral, que va a llenar la agenda hasta que comience el Mundial de Fútbol. Allí figura el debate sobre el aborto: este viernes cierra la lista de expositores ante el plenario de comisiones que va a tratar el proyecto de despenalización. Van a ser centenares y, como en el examen de Caputo, el oficialismo va a operar mediante el sistema de anegamiento de expositores.

Serán sesiones tumultuosas porque los temas atacan desde todos los flancos y además hay gestos fieros en los legisladores, que se enojan porque el propio Mauricio Macri cargó sobre su dignidad, al subirse a la trama noticiosa del canje de pasajes por dinero. Esta práctica es vieja como el sistema mismo, y busca mejorar los ingresos de diputados y senadores a quienes nunca les alcanza la soldada. Se enojan con el Ejecutivo cuando más los necesita.

¿Hay algún problema serio de la Argentina que surja de ese canje de pasajes?, se preguntan los legisladores. ¿Por qué no preguntan cuánto ganan los jueces, o los legisladores de las provincias? El debate horada a los grandes partidos, que financian su actividad mediante esos recursos, que usan para invitar a expositores del interior para que participen en las comisiones, o para beneficiar algún enfermo que tiene que asistirse en la Capital. Es un recurso tercermundista y feo, como todo en la política.

¿La política es fea? Sí, y más si se les pone una lupa a las conductas individuales. Como la política es señalada como la responsable de todos los males, el público se prende de esas tonterías como la del canje de pasajes, en la cual el propio Macri se habló encima -como decía el recordado René Balestra-. Graciela Camaño le recordó que él, cuando era diputado, pudo también canjear pasajes. Creer que alguien se enriquece con esas prebendas es una zoncera. Los canjes de pasajes pertenecen a lo que el inolvidable Augusto Alasino llamaba “la plata haragana”. Entra fácil por la política, y se la lleva la política. Si te tentás con quedártela, sonaste.

En la Argentina hay solo dos partidos. Los que gobiernan y los que no

No se entiende la política argentina si no se tiene en cuenta que en realidad hay sólo dos partidos políticos, el de los que gobiernan y el de los que no gobiernan. Los primeros estiran todo lo pueden el reglamento para conservar el poder. La gobernabilidad es su principal objetivo; qué van a hacer en los cargos es secundario, porque si no tenés poder, ¿para qué sirve tener proyectos?

Por eso los gobiernos, en la Argentina y en todo el mundo, hacen su trabajo al borde de la legalidad, atados a normas de excepción y ejerciendo facultades delegadas de los Congresos, y aun de la justicia. Como ocurre en las elecciones, que son responsabilidad de ese poder, pero las hace el Ejecutivo. Quienes ejercen la oposición estiran también las normas para tumbar al que manda. Porque sin poder, ¿para qué tener proyectos en casa? Esa dialéctica de los dos partidos únicos alimenta la manía reformista de la Argentina. Los que mandan y los que quieren mandar viven promoviendo reformas, como si cambiando el reglamento cambiase la realidad.

La manía del reformismo perpetuo desnuda la debilidad del sistema

Macri lanzó el año pasado, después del triunfo electoral de Cambiemos en las legislativas, la era del reformismo permanente. Ese ánimo traduce la manía faraónica o de gran arquitecta de la que se ufanaba otra reformista permanente, Cristina de Kirchner, que tenía menos temor al ridículo. Dedicó su gestión a revoluciones judiciales que quedaron en la nada, leyes de medios que fueron derogadas. La manía reformista encierra una verdad de fondo: que si las reformas se repiten es porque los proyectos fracasan. Como los gobiernos argentinos son débiles y de tiro corto, ponen a la sociedad en estado constituyente en cuanto pueden.

Ahora la pelea es por la organización de la justicia. Los fallos judiciales son cuestionados porque se impugnan las formas, como hizo la Corte con la Acordada 4, que disuelve tribunales armados con jueces transferidos de la jurisdicción nacional a la federal. Es algo que se admitió durante años, pero que ahora es objeto de la batalla principal: los diputados del oficialismo promueven una ley para permitir esos traslados bajo ciertas condiciones, como lo han ordenado todos los gobiernos desde 1994 -año de la última reforma constitucional (proyecto Negri-Tonelli). Los senadores, oficialistas y opositores, en cambio, quieren que su cámara tenga el control del sistema, y manda un proyecto con el lema un juez=un acuerdo (proyecto Urtubey-Guastavino-Martínez).

Magistratura: procurarás el equilibrio en vano

En ese ánimo constituyente hay que anotar otro entrevero que ocurrirá también el miércoles por la tarde. La comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados, que preside Pablo Tonelli, empezará a discutir, con delegados de colegios de abogados y organizaciones de jueces de todo el país, el proyecto del macrismo para modificar la integración del Consejo de la Magistratura, y llevarla de 13 a 16 miembros, con 4 elegidos por los abogados y 4 por los jueces. Es una enmienda a la reforma cristinista que les sacó espacio a esas corporaciones, a las que responsabilizaban de todos los males del mundo.

La integración del Consejo ha sido un karma de la Argentina post reforma de 1994, porque la letra misma de la norma es confusa. Dice que “el Consejo será integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la representación de los órganos políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la matrícula federal. Será integrado, asimismo, por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la forma que indique la ley".

Eso de "procurar el equilibro" ha dado para debates en donde las partes presionan cuando tienen poder; por eso esta es la tercera vez que cambia la integración. Por un equilibro que nunca se procura. El Gobierno quiere que esta ley vaya a comisión en dos semanas y que esté aprobada antes de noviembre, para que el nuevo Consejo que debe renovar los mandatos de los actuales integrantes, refleje esa nueva composición.

Radicales, a ponerle la queja a Cornejo

Estos aprontes para tan ardidos asuntos -Caputo, justicia, aborto- tendrán, del lado del oficialismo, un ajuste en la sesión del Gabinete a la que ha convocado Macri para el miércoles, tempranísimo, en Olivos. Habrá reparto de roles para cada una de esas batallas. Es una semana corta, sin actividad legislativa en el recinto, pero de alto rosqueo.

En el oficialismo habrá interminables rondas para preparar la cumbre radical del próximo lunes 9 en la sede del Comité Nacional. Alfredo Cornejo ha convocado a la primera sesión de la mesa directiva del año. Ya hubo una previa, pero fue para verse las caras antes de que los recibiese Macri. Hay mucho pedido de ajuste en las relaciones con los aliados dentro de Cambiemos. Cornejo será el blanco de las preguntas sobre las relaciones con el Gobierno, que desoye los pedidos del partido.

Ocurrió el lunes pasado, cuando Juan José Aranguren citó a los diputados de Cambiemos en la Comisión de Energía, para contarles cómo se aumentará el gas este año. Le pidieron que divida el aumento en tres tramos, para evitar que en octubre golpee fuerte el consumo del gas invernal. Les respondió que de ninguna manera, que es una decisión de corte fiscal y que es innegociable.

Alfonsín, prenda de amistad con los macristas

Macri les tiene que dar una respuesta porque nunca lesionará la integridad de la entente que lo llevó al poder, y que le saca las leyes en el Congreso. El Gobierno podrá aprovechar que en octubre se cumplen 35 años del triunfo de Raúl Alfonsín en las elecciones de 1983. Para esa fecha los radicales preparan un mega muestra con memorabilia y objetos personales recogidos durante toda su vida. No tiene nombre aún, pero el título de trabajo es “Alfonsín por Alfonsín” y uno de los curadores es José Ignacio López, su ex vocero y custodio del legado personal. “Nacho”, de paso, integra una fundación que se referencia en el Papa Francisco y que auspicia desde hace tiempo una muestra itinerante de fotos del Pontífice registradas por el fotógrafo de la presidencia Víctor Buggé, que logró convivir con él en el Vaticano, y tomar imágenes únicas.

Buggé es, además, uno de los grandes retratistas de Alfonsín. Si llegan a tiempo con la muestra para octubre, y se retrasa el cierre de Cambiemos en la Ciudad hasta entonces, Macri puede aprovechar esa muestra, que se hará en el museo de la Casa de Gobierno, para renovar los manes de Gualeguaychú. Allí ocurrió la convención radical cuyo resultado le sirvió para ser presidente. Para reelegir, ahora, necesita renovar los votos, como los matrimonios que se van desgastando y quieren revitalizarse.

Esta exposición será acompañada por otra en la Biblioteca Nacional, e incluye manuscritos y otros materiales de su archivo personal que están siendo catalogados por expertos documentalistas. El mimo con el cual se ha cuidado este material del ex presidente es inusual. Los papeles de Juan Perón quedaron en manos de familiares que los dispersaron después de la venta de la residencia 17 de octubre en Puerta de Hierro. El archivo personal de Arturo Frondizi quedó en la casa de la calle Berutti, arrumbado en unas cajas que encontró el comprador de la residencia, el ex diputado radical Pedro Calvo, que lo cedió al presidente del MID, Carlos Zaffore; hoy se desconoce si esos papeles han pasado a una curaduría profesional.

Pichetto: la unidad es un concepto falso. Lo importante es la identidad

Siempre dentro del partido de los que gobiernan, este viernes, el peronismo "federal" no cristinista hace su primera reunión en Gualeguaychú, sede de la convención radical que creó el Partido del Balotaje que hizo ganador a Macri en 2015. El lema lo puso Miguel Pichetto: “La unidad es un concepto falso; lo más importante es la identidad”. Algo así como como Sin Cristina todo, Con Cristina nada. Prometen presentar un proyecto de economía regional para el área Mesopotamia, que aporta el massista Marco Lavagna. Seguirán encuentros en Mendoza, Río Negro y La Pampa, con el mismo objetivo de juntar peronismo no cristinista y promover proyectos de ley de protección de las economías locales.

El populismo macrista vs. el populismo kirchnerista

Los contradictores del peronismo que no gobierna amplían por su parte los plazos de una nueva reunión que oscila entre dos sedes del conurbano: Escobar o Avellaneda, dos intendencias gobernadas por el cristinismo. La fecha de ese encuentro es mayo y analizan la manera de estirar la transversalidad de esa formación a la luz de nuevas hipótesis de batalla. Manejan tres, por lo menos, sobre la naturaleza de la confrontación entre el peronismo y Cambiemos:

  • 1) Es la pelea entre un gobierno neoliberal de derecha contra un peronismo forzado a irse a la izquierda.
  • 2) Es un renacimiento de la pelea entre las dos familias políticas históricas, peronismo vs. radicales y conservadores. O...
  • 3) Es la confrontación entre un populismo renovado que es el macrismo, contra el populismo que intentó montar el kirchnerismo.

Hoy trabajan sobre esta tercera hipótesis, porque ven que Macri ni es un neoliberal clásico ni un representante de una “nueva” Unión Democrática (la que confrontó con el Perón del 46, que juntaba conservadores, radicales y comunistas). Lo consideran un populista ingenioso que prospera por la división del peronismo y enfrenta un 2019 con el plano inclinado a su favor porque

  • 1) representa al partido de los que gobiernan;
  • 2) tiene enfrente a un peronismo que controla provincias con gobernadores sin reelección, o con problemas de liderazgo en provincias con muy pocos votos;
  • 3) ha quebrado al sindicalismo entre pactistas y moyanistas, y sólo tiene una oposición eficaz en organizaciones sociales que no tiene articulación partidaria.

Para colmo, su principal dirigente es la Cristina del 37% en la Provincia, que es la que mide. Pero con eso no basta para ganar. Menudo dilema.

Ignacio Zuleta

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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