Domingo, 08 Abril 2018 00:00

El peronismo acuerda, pero se endurece frente a los decretazos - Por Ignacio Zuleta

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Proyecto. El Gobierno tiene una hipótesis de máxima: renovar mandatos en los tres mayores distritos del país. Y para lograrlo, quiere acordar con el peronismo de Pichetto y compañía. Guiños a Carrió y a Rajoy.

 

El manual indica que hay que evitar dos riesgos. Uno es obligar a que tu enemigo se defienda. El otro es no abrir todos los frentes de batalla a la vez. El Gobierno se arriesga a desafiar esos dictámenes con tal de desplegar su principal proyecto: que el oficialismo renueve mandatos en las tres grandes cajas - para decirlo barrionuevamente - que son Nación, Ciudad de Buenos Aires y Provincia.

El juego es cuádruple, porque también se dispone a pelear un nuevo término para Gerardo Morales en Jujuy. Un cuádruple play, para usar la jerga de la hora.

La primera decisión ha sido admitir las restricciones que le pone el peronismo de los que gobiernan, sindicado en los “federales” del Congreso y la liga de gobernadores. Escuchó y admitió la respuesta de Miguel Pichetto a Mauricio Macri de hace diez días en el recoleto almuerzo de la Rosada: la oposición no soporta más DNU.

El debate del que firmó el presidente en enero, agotó todo el crédito que podía darle el peronismo al oficialismo. Salvo que haya una real necesidad y urgencia y que ocurra en el receso de los legisladores, la oposición amenazó con voltear cualquier iniciativa de excepción que se le ocurra a Olivos.

Señal a Carrió: destraban Ley de Defensa de la Competencia

El oficialismo, que mejoró sus tantos en las dos cámaras - es primera minoría en Diputados y empata en el Senado -, admite también otra restricción que el peronismo declaró no admisible: que se debilite su rol como peaje político en la designación de los cargos.

La prueba es el dictamen que se firma en estas horas para aprobar en el Senado la demorada ley de Defensa de la Competencia. Se trató en una animada sesión de comisión del Senado que ocurrió el mismo miércoles de la algarada de Caputo, y por eso quedó escondida en el follaje de la información. Ese proyecto se tratará en la próxima sesión del Senado y voltea una cláusula que había votado Diputados, que consagraba el “acuerdo ficto” en la designación de los integrantes de la comisión de la Competencia.

El texto que llegó al Senado decía que los integrantes de ese cuerpo deben tener el acuerdo del Senado, pero que, si en seis meses no se aprueba el acuerdo, el designado queda firme en el cargo: esto se llama “acuerdo ficto”. En el debate de la comisión, el oficialismo y la oposición se indignaron por esa capitis diminutio: los acuerdos no son de facto. Ya habían sacado una cláusula similar en el proyecto de ley de Mercado de Capitales - o de Financiamiento Productivo, según el disfraz con el cual fue aprobado - que proponía el acuerdo “ficto” para la designación del presidente de la Comisión de Valores.

Buscan frenar al ala pretoriana de Olivos

Son sutilezas legislativas que corren por debajo de las pirotecnias que distraen a los políticos (aborto, natalias, papelitos Cerrutti, etc.) pero que indican que el camino del acuerdo está de nuevo abierto, como ocurre cada vez que el agua llega al cuello.

En el peronismo del Senado alzaron la voz en las últimas conspiraciones con el Gobierno: almuerzo Macri-Pichetto; reunión de Marcos Peña con los jefes de los bloques del Senado. Admiten la mejor onda para que avance la designación de la jefa de los fiscales, Inés Weinberg de Roca, que el viernes está ya en los edictos de los diarios para que le tomen examen, pero con la condición de que Raúl Plee sea el comisario político de esa oficina.

Rechazaron también esos jugueteos con los acuerdos fictos, porque temían que en algún momento se le ocurriese al ala pretoriana del Gobierno - que es la frecuencia más escuchada por Macri - para relajar otras barreras del peaje legislativo, como la designación de los directores del Banco Central, que llevan ya más de tres años en comisión. El Gobierno dice que el peronismo retiró las propuestas de nombres, uno de ellos Guillermo Nielsen. Miguel Pichetto dice que no es así, que el Gobierno elude hablar de ese tema cuando les pide negociar.

Lobby empresario en el Senado

El proyecto de Defensa de la Competencia fue presentado por Elisa Carrió y Mario Negri hace más de un año y medio, y se demoró en Diputados por la resistencia de sectores de interés.

Esos dos diputados creen que sin un sistema transparente de protección de la concurrencia es una quimera pretender una reforma a fondo de la economía. Esa bandera la levantó Federico Pinedo en la comisión del miércoles, con un discurso diríase nacional y popular, en defensa de las empresas contra la cartelización. Usó el ejemplo de la negociación del Gobierno para la compra de los remedios oncológicos para el PAMI y otras reparticiones, que logró una rebaja del 80% de los precios. Era una comisión enrarecida por el último envión de los lobbies para frenar la ley.

Hubo esa tarde en el Senado una volanteada de una cámara de laboratorios locales, y un encendido rechazo de la UIA y de alguna organización de consumidores cordillerana que acercó la bancada cristinista y que debatió en los pasillos con los delegados de la CAME que apoyaron la norma. El Senado espera aprobar esta ley en la próxima sesión, que puede ser esta semana o la que viene. Volverá a Diputados con los acuerdos fictos derogados para que sea ley.

El martes, ley corta de medios

También en este esfuerzo por avanzar en el tema de la competencia hay que anotar el proyecto de “ley corta” de competencia de medios que mandó el Gobierno en la noche del jueves al Senado.

Lo hizo después de intensas conversaciones con la oposición y con los sectores que pueden verse perjudicados por esta norma, que el Gobierno demora desde enero de 2016, cuando hizo caer la polémica ley de medios audiovisuales, que aprobó el Congreso a propuesta del último gobierno peronista.

En el Gobierno la llaman la “ley corta” porque el proyecto se limita a retirar las restricciones para que las telefónicas puedan proveer servicios de TV. En la Argentina los temas de fondos son objeto de interminables discusiones, pero se terminan resolviendo con leyes de urgencia, y cortas.

Ocurrió con la otra “ley corta”, la de hidrocarburos, de noviembre de 2006, que les transfirió a las provincias petroleras los permisos y las concesiones de explotación de hidrocarburos otorgados en cada distrito. Destrabó en aquel momento el negocio petrolero con Repsol, que terminó como terminó.

Un regalo a Rajoy

Esta norma de desregulación de medios es uno de los regalos que le ofrece el Gobierno a Mariano Rajoy, que llega mañana a Buenos Aires. El gobierno español agotó todos los recursos de lobby en los últimos años, para que el Gobierno autorizase a la empresa Telefónica a dar televisión e internet, algo que estaba vedado por anteriores normas. Esa firma tuvo una opción de compra de Direct TV Latinoamérica, que estaba condicionada a que existiese una norma de desregulación local.

Cuando Macri estuvo en España escuchó los reclamos de esa firma, que paró en cancha a una de las leyendas de la política española, con las mejores relaciones con la Argentina. Se trata de Trinidad Jiménez, que es la directora de la oficina de Public Affairs Global Strategy de Telefónica. Ya debe estar en Buenos Aires porque forma parte de la comitiva de empresarios que acompañará a Rajoy en su visita.

Trini, la mejor amiga

Trini Jiménez es una especie de Kissinger del socialismo español. Fue canciller de Rodríguez Zapatero y negoció la liberación de presos políticos en Cuba. Pero antes, y eso la habilita de manera especial para caminar las veredas de Buenos Aires, fue la responsable de Relaciones Políticas con América en la Secretaría de Relaciones Internacionales del PSOE.

Es amiga personal de la generación de políticos que gobernaban en esos años con el peronismo. No daremos nombres porque el varón, para ser hombre, no debe ser batidor. (Sangre Maleva, tango). Pero como ya no está, vale recordar las jugosas anécdotas del llorado Rubén Cardozo, gran Buscapié de la política criolla, cuando iba a España a gestionar ayuda del PSOE para los emprendimientos de su partido y lo atendía esta malagueña, salerosa (Aceves Mejía), que dejó una banca de diputada para ser la public affairs de la telefónica.

Este proyecto de ley corta de convergencia de medios estuvo sobre la mesa en todas las reuniones con el peronismo, desde el almuerzo Macri-Pichetto, y lo tendrá Macri en la carpetita al recibir el martes a Rajoy. El miércoles, antes de subirse al avión de regreso, Rajoy tendrá un almuerzo con gente del Congreso, donde Macri quiere que se discuta el proyecto.

Acuerdismo riesgoso al aparecer nuevo Bloque Federal

Si queda claro cuántos DNU puede soportar la oposición (ninguno más), también cabe preguntarse cuánto acuerdismo puede soportar el Gobierno.

Porque el principal resultado de la reunión de los peronistas federales en Gualeguaychú es la fusión de sus legisladores con los del massismo, con el que puede ser la segunda minoría en Diputados.

Cuando eso ocurra, serán 54, y con ese número le van a rapiñar de a uno al Frente para la Victoria, hasta desplazarlo de la segunda minoría. Este nuevo bloque licua de alguna manera la polarización con el cristinismo que algunos oficialistas creen que es el seguro de su prosperidad.

Señal de estos deslizamientos es que el oficialismo le está cumpliendo a este sector un pacto secreto: crear una tercera vicepresidencia de la Comisión de Presupuesto, para que la ocupe Axel Kicillof. La cúpula quedará integrada por la liga generacional: Luciano Laspina (presidente de la comisión), Diego Bossio, Marco Lavagna, y ahora Axel, como vicepresidentes.

Más acuerdismo es ya insoportable.

Ignacio Zuleta

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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