Domingo, 22 Abril 2018 00:00

Electrizante intento del gobierno con los gobernadores peronistas - Por Ignacio Zuleta

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

Segundo round. El Gobierno se prepara para la nueva disputa con la oposición: la electricidad. Pero en este caso, el abanico de protagonistas es más amplio y mucho más complejo. Entretelones de una semana a pura energía.

 

El Gobierno buscará recuperar el amor de los gobernadores del peronismo blanco en el próximo round de la actualización de las tarifas: la electricidad. Este servicio es brindado y facturado al público por empresas provinciales y los gobernadores tienen un rol central en la evaluación de los costos políticos por el aumento eléctrico, que no tienen con el gas.

El Gobierno activará desde el lunes al Consejo Federal de Energía, al que acuden los ministros del área de cada provincia, para que le ayuden a cumplir la consigna de fondo: sacar el tema tarifas del Congreso y que el debate y las soluciones las ejecute el Poder Ejecutivo. Como la prestación de la electricidad está acoplada a la de gas, en el Gobierno creen que la solución del jueves - cuotas, aplanamiento de la escalada de subas y postergación del cronograma - no será tan difícil si se sigue un modelo análogo.

La pelea con municipios y cooperativas

En este proceso el Gobierno tiene que moverse en un universo más complejo de prestadores. En las provincias, las empresas locales – estatales y privadas - dan el servicio de manera directa o a través de cooperativas y municipios que son quienes mandan las facturas, que incluyen otros servicios - televisión por cable, sepelios, seguros de vida, prepagos de toda índole y principalmente tasas municipales-.

Esto les asegura la alta cobrabilidad que se registra en las provincias, pero algunos gobiernos están dispuestos a revisar esos paquetes de los cuales pagan el costo político cuando suben, porque allí hay productos que no controlan. Este es el centro de una polémica que enreda en Córdoba al gobierno provincial, que obliga a cooperativas - más de 200 – y a municipios a facturar la electricidad por separado.

La pelea viene porque los municipios cargan tasas a esas facturas y temen que baje la cobrabilidad. Entienden que el público termina pagando – pese a los aumentos de la luz - porque no quiere que les corten el cable. Casos como éste son los que están detrás del énfasis del ala Carrió en la lealtad comercial.

Fernando Sánchez - secretario de “compliance” en la Jefatura de Gabinete- fue el delegado de ella en la mesa de negociación con el Congreso, que sesionó allí el jueves junto a los otros jefes - Emilio Monzó, Mario Negri, Juan Manuel López, Nicolás Massot, Federico Pinedo- y puso el acento en medidas para que revisen costos y cumplimiento de las inversiones. Una manera de sumar al enojo del público por las empresas.

Recuento de daños en oficialismo y oposición

El Gobierno y la oposición se entregaron durante el fin de semana a un pulcro recuento de daños del episodio de las tarifas del gas que arrancó hace 10 días por la verborragia explicativa de quienes decían, desde el Gobierno, que el esquema era intocable. Sobran, enfrente, quienes se atribuyen haber conmovido la rigidez de Olivos, en donde se encastillaron las posiciones de Mauricio Macri y Juan José Aranguren. ¿Perdieron en esta pulseada?

Nadie cree eso porque el plan se mantiene, aunque con otra música. Es la que impuso una voz que sonaba afónica desde comienzos de año, cuando Alfredo Cornejo debutó con la firma de la queja del partido a la venta de las acciones de Transener. Esa pirotecnia, que todavía anima algún rescoldo en la pelea entre el ala ejecutiva del Gobierno y los políticos (partidos y legisladores), escondía maniobras que transcurrieron en las sombras, pero que ahora recién asoman.

Los autores del plan, Jesús supervisor y Sanz el coach

La principal, el documento que elaboró a comienzos de años el experto Alejandro Einstoss, un economista radical, sobre la inminencia de una escalada de aumentos del gas que Cornejo le mostró a Macri en San Rafael, Mendoza, en aquel acto fugaz de la primera semana de enero. Macri estaba en La Angostura y rompió su vacación para aparecer por primera vez con el nuevo presidente de la UCR, que acababa de descalificar en público a Aranguren.

Ahora se sabe que en esa visita le entregó el informe de Einstoss, que advertía el peligro de gol, porque en 2018 se acumularían aumentos en un año de climatología en contra. Ese experto es el responsable, junto a Emilio Guiñazú Fader y Pablo Magistocchi, del nuevo plan que el jueves le llevó el gobernador de Mendoza a Macri. Estos peritos orbitan cerca del Instituto Mosconi de Jorge Lapeña, pero esta vez trabajaron bajo la supervisión del auditor Jesús Rodríguez y el coaching ontológico de Ernesto Sanz. El ex senador, que disimula con encanto su distancia del Gobierno, aportó el know how que tiene en el manejo de macristas, para el porte final a esta salida.

La oposición pone ahora las restricciones políticas

El Gobierno prevé lograr mucho de la convocatoria a los gobernadores para el nuevo round de reacomodamiento de las tarifas, un demonio que logra lo que no logra la ideología: juntar a la oposición. El Gobierno no tiene mayoría en las dos cámaras, pero se mueve con muñeca para alcanzar objetivos como si fuera mayoría.

Toda iniciativa pública debe moverse según restricciones económicas, pero también políticas. Hasta ahora el Gobierno se hacía cargo de las primeras y les confiaba el abordaje de las restricciones políticas a sus aliados en Cambiemos.

Esta vez, el oficialismo vio cómo la realidad rompía las restricciones y le armaba una mayoría en contra que pocas veces despuntó, y que estuvo a punto de armarle una sesión especial. La amenaza estaba en los libros, porque si se suman todas las oposiciones en Diputados, llegan a casi 150 votos. Las divisiones impidieron que se juntasen. Esto demuestra que la oposición – desflecada, sin liderazgo ni programa únicos - es quien le pone ahora las restricciones políticas al Gobierno, con sólo escuchar las quejas de la calle. Una novedad que hay que subir a cualquier análisis.

La sorpresa se la llevó la oposición peronista, sin quórum

El Gobierno puede lamentar que debiera aparecer conspirando contra el quórum en la sesión del miércoles, pero la verdad es que hasta ese día nadie dudaba en el Congreso de que la oposición tendría los votos para forzar la sesión.

Antes de comenzar, Monzó reunió a los jefes de los bloques de Diputados para repartir los roles que actuaría cada cual, en un minué calculado: descontaban todos los quórums, hablarían todos hasta que se votaran los 2/3 para tratar el proyecto de tarifas. Fracasado eso, seguirían los discursos en minoría hasta agotar la saliva.

Después arrancaba la sesión ordinaria en la cual la oposición discutiría la votación, una preferencia para adelantar el debate. Este minué se desbarató cuando la oposición no logró el quórum, por un voto. ¿Hubo picardías? Quizás sí, en que entraran dos de los seis legisladores de Santiago del Estero; los cuatro que se quedaron afuera algo conversaron. ¿Qué explica que la esposa de Schiaretti se quedase también afuera? ¿Qué razón conspirativa tiene que se ausentase el exgobernador Luis Beder Herrera, un opositor rabioso, quedándose en su provincia? Pudo ser el voto del quórum. Lo de Olmedo, anecdótico.

Frigerio sobre los gobernadores propios

Tampoco es picardía que Rogelio Frigerio permaneciese en las horas de la sesión entre Jujuy y Corrientes, y hablando con los mendocinos de Cornejo, para que se alineasen junto al Gobierno después de aparecer como disidentes durante casi diez días.

En las conversaciones que pudo tener con gobernadores del peronismo para que fracasase la sesión especial del jueves, Frigerio escuchó quejas del tipo: “No nos pueden pedir que seamos más oficialistas que la gente de ustedes que critica en público a Aranguren”. El oficialismo admitía esa chicana, pero es verdad que debió agotar los mecanismos de persuasión.

Carrió fatigó los teléfonos entre miércoles de jueves hasta que lograron convencerla de que apoyase el plan, del cual en algún momento estuvo lejísimo. Habló con Macri, Marcos Peña, Mario Quintana, y registró por lo menos 12 llamadas con su enlace con el radicalismo formal, Negri. En ese entrevero pudo medir Cornejo cuánto la escuchan a Lilita bajo los dorados techos del oficialismo, aunque hable por teléfono y no aparezca. Esta vez fue porque viajó a los Estados Unidos.

Picardías y mano a mano entre Gabriela y Cristina

La oposición logró alzar una amenaza y una señal inquietante: el peronismo de los gobernadores evalúa que es más rentable subirse a la sesión especial, junto al cristinismo y las izquierdas. El tema de las tarifas construye esa mayoría que casi logró el quórum. Sí puede festejar algunas picardías en el Senado. Esa cámara le dio a Cristina de Kirchner una alegría por una vez en la vida. El miércoles logró que el Senado aprobase una preferencia para tratar en la primera sesión ordinaria de mayo su proyecto de congelamiento de las tarifas. Lograr eso siendo tercera minoría es pura muñeca. Cristina aprovechó que Pinedo había salido de la presidencia, y le dejó el control de la sesión a Michetti.

Cristina arremetió con el pedido de preferencias, se enredó en un debate con Michetti al que se sumó Pichetto, que se dio cuenta de que se venía la votación de la preferencia, y anunció que estaba presentando él otro proyecto, que resultó parecido al que elaboraron Diego Bossio y Marco Lavagna. No quiso quedarse atrás Juan Carlos Romero, que pidió se votara porque quería un debate sobre el gobierno que pasó. Luis Naidenhoff, embalado en lo mismo, apoyó la moción.

Ignacio Zuleta

Visto 329 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…