Miércoles, 02 Mayo 2018 00:00

Nicolás Dujovne, otro dilema en la interna de Cambiemos - Por Fernando González

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El funcionario volvió a ser noticia por cuestiones de dinero.

 

Hay faltas que son delitos, violaciones a la ley. Ahí no hay medias tintas. El funcionario, cuando viola una ley, se tiene que ir inmediatamente.

Otras son faltas éticas. Ahí la decisión la toma quien conduce.

"Creo que ante la falta ética es la persona a cargo la que mide la gravedad.”

La frase es una respuesta de María Eugenia Vidal durante una entrevista que hace diez días le hizo en TV el periodista Luis Novaresio. Le había preguntado sobre la situación de Nicolás Dujovne, en el centro de la tormenta porque la prensa lo había incluido entre los ciudadanos que blanquearon dinero en negro antes de ser nombrado ministro de Hacienda.

La gobernadora trazó una línea clara. Si Dujovne hubiera sido funcionario bonaerense, ella no lo hubiera mantenido en su gabinete. Con el delito no hay dudas. Y con las faltas éticas decide quien conduce.

El dato viene al caso porque Dujovne ha vuelto a ser noticia por cuestiones de dinero. Este domingo la periodista Liliana Franco publicó en Perfil cuánto pagó el Estado (es decir, todos nosotros) por dos viajes del ministro al interior en vuelos privados, por una cena en su casa para agasajar a la directora del Fondo Monetario Internacional y por los alfajores que come en el ministerio mientras trabaja. Esto último, un detalle menor pero sabroso que no figura en el código de ética.

En esos deslices no hay delito, según la distinción precisa de Vidal. Pero seguramente hay decisiones innecesarias para un país con déficit fiscal, inflación alta y con el 25% de pobreza.

El caso Dujovne ha pasado a ser otro tema de discusión en la interna de Cambiemos.

Las acusaciones que enfrenta le vienen sirviendo a la oposición para atacar al Gobierno en un momento de vulnerabilidad política y económica.

“Debería haber sido más cuidadoso”, afirma un funcionario que le tiene sincero aprecio.

Son varios los que señalan que la cena con la francesa Christine Lagarde podría haberse celebrado en el Palacio San Martín o en algún salón de su ministerio y con un catering más humilde.

El ministro, en cambio, cree que la difusión de sus datos presupuestarios son parte de un operativo para complicarlo. Y es muy posible que sea cierto. Pero debería saber que es el tipo de información que sólo puede provenir desde las mismas entrañas oficialistas.

Las debilidades y los pasos en falso de Dujovne, y de otros ministros importantes del Gabinete, han generado malhumor en algunos de los socios fundadores del PRO.

Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Gabriela Michetti y Nicolás Caputo, el “amigo del alma” en el que siempre se ha apoyado Mauricio Macri, son apenas algunos de los dirigentes que perciben una cercanía excesiva del Presidente con el ala gerencial del Gobierno, donde incluyen a los coordinadores Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.

Esa molestia no alcanza el nivel de enfrentamiento con Marcos Peña pero hay allí un ruido que se puede volver ensordecedor si no se lo resuelve a tiempo.

Hace varias semanas que los integrantes de la coalición oficialista hablan de la necesidad de hacerle un service a Cambiemos.

Ninguno de ellos explica demasiado en qué consistiría esa puesta a punto. Pero está claro que, si las diferencias de criterio persisten, la gestión de Macri se volverá cada día un poco más dificultosa.

Es un desafío urgente y necesario. Otro más de los que esperan resolución a las puertas del año electoral en el que la sociedad debe decidir si le confía o no el manejo de la Argentina por los cuatro años siguientes.

Fernando González

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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