Viernes, 25 Mayo 2018 00:00

Causas subterráneas de una pelea permanente - Por Ricardo Roa

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

Detrás de los paros en el subte hay política. ¿Será un servicio esencial?

 

Hay cosas debajo del paro, mejor dicho de los paros de siempre, en los subtes que no se ven pero que todo el que quiera puede ver.

Una está en el video que se viralizó en estos días y que muestra a metrodelegados preparando la teatralización del conflicto. Es el contenido tanto o más político que gremial de la protesta.

Otra es la adhesión de los trabajadores o de la mayoría de los trabajadores al sindicato de los metrodelegados. Es un sindicato que no tiene personería gremial pero que tiene en el subte más representatividad que la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

En el video el jefe de los metrodelegados Néstor Segovia da instrucciones. Ordena que suban a las redes que les están tirando gases lacrimógenos. No hay nada de eso. También ordena, mientras agita las manos en el vagón tomado, que se escondan las piedras. Las piedras son para la policía.

El de los metrodelegados es hoy un sindicato simplemente inscripto, lo que quiere decir que puede tener delegados pero no puede sentarse a discutir con la empresa ni convenios ni salarios.

De eso se ocupa exclusivamente la UTA, que tiene personería gremial: la credencial única que otorga el Estado y que es la llave maestra del modelo y de la estructura sindical en la Argentina.

Desde hace décadas la UTA pelea el encuadramiento del personal contra rebeliones separatistas, como España con los independentistas catalanes.

Hace poco la Corte se pronunció sobre la disputa. Confirmó un fallo de Cámara que había revocado una decisión del kirchnerismo. Dijo que la representatividad del sindicato de metrodelegados debía analizarse de nuevo. Suspendió la personería y pateó para adelante el conflicto.

Pero la pelea intersindical no para y, como suele ocurrir, va de la mano de reclamos salariales o de mejoras en condiciones de trabajo que significan mejoras en los salarios.

Un dato político: la UTA es el peronismo y los metrodelegados son el kirchnerismo y la izquierda. O lo que es lo mismo, el antimacrismo radical.

Otro dato político: antes de irse, Cristina reconoció a los metrodelegados y obligó a la empresa a retener la cuota sindical de los afiliados y transferir el dinero a una cuenta abierta en el Credicoop del banquero kirchnerista Carlos Heller. Léase, caja.

Años antes, Kirchner y su ministro de Trabajo Carlos Tomada le habían hecho un favor o un gran favor a Hugo Moyano y Camioneros, que fue también un favor a los metrodelegados: borraron al transporte de la lista de los servicios por ley considerados esenciales y que están obligados en las huelgas a garantizar prestaciones mínimas.

Eso pasa en todo el mundo. El transporte está junto con los servicios sanitarios y hospitalarios, agua, gas, electricidad y el control del tráfico aéreo. Menos acá.

Para regular las guardias hay un órgano independiente: la Comisión de Garantías, cuya composición cambió Macri en diciembre pasado. Funciona en el área del Ministerio de Trabajo.

La comisión bien podría agregar otro servicio a los considerados esenciales. Como el subte. Sería aplaudido por cientos de miles de pasajeros resignados a lo de siempre: paros salvajes y sin avisar.

Para que actúe la Comisión de Garantías debe haber un paro declarado y ser dictada antes la conciliación obligatoria.

Por eso no convocan formalmente una huelga. Y las huelgas y la teatralización siguen y así seguirá.

Los metrodelegados reclaman la ley pero no cumplen la ley.

Ricardo Roa

Visto 291 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…