Miércoles, 30 Mayo 2018 00:00

La salida “hacia arriba” de Vidal, una versión que Cambiemos no logra alejar - Por Mariano Pérez de Eulate

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María Eugenia Vidal asegura en privado que el tema la incómoda mucho. En público, niega enfáticamente cualquier posibilidad y ratifica su fidelidad política al Presidente. Pero lo cierto es que, más allá de lo que quiera la gobernadora, desde diversas usinas del propio oficialismo se sigue agitando la posibilidad de que sea ella, y no Mauricio Macri, quien pelee por la presidencia el año que viene.

 

La versión viene sonando hace rato, desde inicios de este año y aún antes. Pretendió ser cortada de cuajo cuando, en marzo último, Cambiemos anunció en forma oficiosa la puesta en marcha del operativo para buscar las reelecciones de Macri, Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, cada uno en el mismo puesto que ocupa ahora. Eran tiempos en que el oficialismo parecía una aplanadora, después del triunfo de octubre de 2017.

Pero luego sobrevino el último aumento de tarifas, la crisis cambiaria y financiera y el anuncio del pedido de rescate al Fondo Monetario Internacional, que sirvieron para despabilar a una oposición que parecía noqueada y resignada a “pelear algo” recién en 2023. Fue entonces que volvió a escucharse aquello del “Plan B”, esa vuelta de rosca en la propuesta electoral oficialista que supone la postulación de Vidal a la Casa Rosada.

Los voceros más optimistas del macrismo aseguran que una vez que se anuncie el acuerdo con el FMI y se tranquilice el tema tarifario, las especulaciones quedarán sepultadas porque habrá una suerte de re-fortalecimiento de la imagen presidencial. Optimismo a prueba de todo.

Lo dicho: la gobernadora, cuya imagen positiva sigue siendo respetable aunque subió bastante la negativa, se la pasa negando todo y el círculo más cercano a Macri también, preocupados porque el Presidente no pierda ni un gramo de poder en forma anticipada.

Para colmo, algunos sondeos de reciente divulgación arrojaron que Vidal recoge más adhesiones que Macri cuando se le pregunta a los encuestados qué figura de Cambiemos preferirían para competir por la Presidencia.

Se suma a esto una versión que se extendió en el mundillo político respecto a una suerte de ultimátum que habría recibido el Presidente de parte “del poder real”, entendido éste como un grupo no determinado de grandes empresarios y corporaciones cuya preocupación central es alejar cualquier vestigio de populismo.

Ese mensaje, siempre según la versión, habría sido que si Macri no logra enderezar y mejorar el rumbo económico ese sector “adoptaría” como candidata a Vidal, a quien ven como la mejor posicionada. Habladurías.

Lo que nadie en el oficialismo –y fuera de él, porque en sectores del peronismo también hablan del “Plan B”- ha sabido responder con certeza es qué figura convocante podría competir como candidato a gobernador de Cambiemos, en el caso de que Vidal se postule al premio mayor.

A modo de respuesta a ese interrogante se dice en pasillos amarillos que: a) la figura de Vidal Presidenta tendría tanta aceptación en tierra bonaerense que sería suficiente para arrastrar votos a favor de quien se postule a la gobernación, sea quien sea; b) si en su momento se pudo “fabricar” la candidatura de la actual mandataria, una mujer que había tenido participación política sólo en la Capital Federal, tranquilamente se podría repetir el experimento. En verdad, ninguna certeza.

La otra versión que circula en Cambiemos, y que también habla de una salida “hacia arriba” de Vidal, aparentemente se la han escuchado a voceros que conocen bien al Presidente. Dice que Macri no está dispuesto a resignar la pelea por su propia reelección pero sí podría llevar a la gobernadora como candidata a vicepresidenta, para revivir así la fórmula –la química- que se impuso con rotundo éxito en la elección por la jefatura de Gobierno de la Ciudad en el 2011. Siguiendo el razonamiento, eso se aplicaría para que Vidal ayude con sus buenos números a mejorar la alicaída imagen presidencial.

Esa idea supone, por un lado, que la actual vicepresidenta, Gabriela Michetti, ya no le suma más al jefe de Estado y habría que buscarle una salida sumamente elegante; y por otro, una suerte de “sacrifico político” de la gobernadora hacia el futuro, porque su figura seguramente tendería a opacarse.

Difícil que el “vidalismo”, que ya es una corriente interna con cierto peso dentro de Cambiemos, se conforme con esta tesis.

Mariano Pérez de Eulate
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