Martes, 05 Junio 2018 00:00

El Presupuesto se convirtió en la madre de todas las batallas - Por Agustín Bottinelli

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En el justicialismo saben que la ampliación de la mesa chica con Emilio Monzó recuperado y Ernesto Sanz de regreso, fue solo una foto, que las decisiones las sigue tomando Macri y solo escucha a Marcos Peña y a Luis "Toto" Caputo.

 

Mauricio Macri busca dar la imagen de estar ocupado y no preocupado, tal vez aquel exceso de optimismo que lo llevó a cometer errores de consideración, se ha vuelto hoy prudencia pero con endurecimiento de sus posturas. Quedan pocas semanas para que el tema del Presupuesto 2019 entre a consideración de las Comisiones legislativas, ahí comenzará para el presidente la madre de todas las batallas que puede colocarlo en situación ganadora en las presidenciales que vienen o dejar expectante al peronismo con la seguridad que pueden ser la oposición ganadora.

El primer paso lo dio Macri con la búsqueda de un crédito del FMI y algunos bancos fuertes de Europa que sumarían capitales en un crédito con tasas razonables. Los dólares que llegarán, o mejor dicho que estarán a disposición del Estado argentino para cuando los necesite, le garantizan al Ejecutivo poder sobrellevar el año próximo sin mayores sobresaltos financieros, algo que dejará los mercados más tranquilos y lejos de cualquier tipo de crisis monetaria.

El ajuste en el Estado ya comenzó, pero nunca se alcanzarán las cifras de ahorro que dejó deslizar el Gobierno y la reducción del costo se irá produciendo gradualmente hasta fin de año. Después del veto a la ley de tarifas, la situación entre el presidente y el responsable de la bancada del PJ en el senado, Miguel Pichetto, se enfrió a punto de congelarse.

Cuesta entender por qué el Ejecutivo no recogió el guante que el propio senador rionegrino dejó después de la noche de la votación de la ley: "Sigo siendo un defensor del diálogo y debemos restablecerlo" dijo en tono conciliador Pichetto, pero del otro lado solo recibió silencio y muestras de un severo enojo presidencial.

Es verdad que los peronistas querían hacerle pagar a Macri el precio político del veto, algo que en definitiva practicaron con mucha asiduidad Menem y los Kirchner y que no cambia para nada el amperímetro de los votos.

En el justicialismo saben que la ampliación de la mesa chica con Emilio Monzó recuperado y Ernesto Sanz de regreso, fue solo una foto, que las decisiones las sigue tomando Macri y solo escucha a Marcos Peña y a Luis "Toto" Caputo.

Otro tanto ocurre con el nombramiento de Nicolás Dujovne como único coordinador del área económica, un gesto que también fue solo una foto y nada más. Ahora vienen las movidas más fuertes. Macri prepara un drástico cambio de Gabinete para después del Mundial y no será un lavado de cara sino modificaciones para controlar la campaña electoral.

El presidente le tomó ahora gusto a los viajes por las provincias buscando los favores de los gobernadores peronistas que ya lo advirtieron, como lo hizo Juan Manzur en Tucumán, quien le dijo que él está dispuesto a dialogar pero que su alianza en con Pichetto.

Cuando la ley de Presupuesto llegue a manos de los senadores ya tendrá aplicadas las condiciones que impondrá el FMI que seguramente exigirá un recorte cercano a los 200 mil millones. Este tema no va a pasar así nomás el filtro del Senado y Macri lo sabe, por eso apura medidas y piensa sino será conveniente volver a sentarse con Pichetto, quien al fin y al cabo, se lo ofreció después de la tormenta de las tarifas.

Por su parte el senador también prepara su estrategia y convocó al bloque de Diego Bossio y el diputado salteño Pablo Kosiner jefe del interbloque Argentina Federal y a Sergio Massa. La intención es preparar un pedido de informes ante la Auditoría General de la Nación (AGN) para saber cómo y en qué se gastó el dinero hasta ahora la gestión de Cambiemos. Buscaran información detallada de los Aportes del Tesoro Nacional, los contratos del Pami y los gastos como publicidad y los subsidios a las empresas. Como se ve la batalla está planteada y será dura. Fracasar en la aprobación del Presupuesto puede ser un golpe tremendo al Gobierno que necesita esa ley para poder planificar el que será un año de lucha política feroz.

El peronismo busca más acuerdos legislativos que partidarios y eso les come el tiempo para poder armar su propia estrategia de campaña. El factor Cristina Fernández que parece ser la manzana de la discordia, no les resultará fácil quitárselo de encima.

El ex presidente Eduardo Duhalde dijo ayer que Cristina es una afiliada al Partido Justicialista y como tal tiene todo el derecho de presentarse a disputar una PASO cuando llegue el momento. Esta sencilla definición tiene solo dos caminos: o expulsarla del PJ en una asamblea o encontrar un candidato que pueda vencerla en las internas.

Una solución sería políticamente incorrecta y la otra demasiado riesgosa ya que la ex presidente es la dirigente peronista con mayor intención de voto. El Mundial a pesar de la pasión futbolera, no detendrá los desvelos del oficialismo y oposición en encontrar la llave para salir airosos del trance. El Gobierno deberá dar explicaciones si quiere tener el mínimo apoyo de los legisladores del peronismo federal. El Frente Para la Victoria seguirá con su dura postura de negarle cualquier favor a Cambiemos y mantendrá abierta la grieta mientras busca al menos una ventana por la que asomarse con una sonrisa al PJ ortodoxo. Ninguno la tiene fácil y veremos sesiones tremendas en el Congreso.

Lo único que puede calmar las aguas sería que Macri y Pichetto de verdad busquen una estrategia conjunta para avanzar hacia 2019 y librar una batalla electoral sin riesgos constitucionales, ni amenazas al sistema democrático.

Agustín Bottinelli

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