Lunes, 11 Junio 2018 00:00

El FMI cortó la incertidumbre externa, falta ahora la interna - Por Sergio Crivelli

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Macri recibió un fuerte apoyo político-financiero que lo pone a resguardo de las turbulencias internacionales. Pero tendrá que hacer un duro ajuste fiscal en plena lucha por la reelección.

 

Desde que Mauricio Macri anunció de manera sorpresiva que pediría un préstamo al Fondo Monetario Internacional hubo una lluvia de críticas opositoras y se multiplicaron los pronósticos de miseria y privaciones sin fin. La posibilidad de su reelección pareció disolverse en el aire y los dirigentes y periodistas que esperan que se lo lleve un helicóptero invadieron los medios.

El jueves último el gobierno y el Fondo anunciaron que habían alcanzado un acuerdo por un préstamo de 50 mil millones de dólares a la Argentina y la oposición súbitamente enmudeció. Habían transcurrido sólo 30 días entre ambos anuncios.

La sorpresa fue general porque nadie había imaginado un nivel semejante de respaldo externo (básicamente de los Estados Unidos) que asegura que no habrá "default" ni falta de dólares para que la economía funcione hasta que Macri termine su mandato. Así de rápida y sorpresivamente suelen armarse y desarmarse las tormentas políticas en la Argentina con la intervención de los medios y otros factores de poder que intentan pescar a río revuelto. Lamentablemente pocas veces se disipan de manera tan veloz.

¿Por qué a excepción de la izquierda trotskista y el cristinismo más rancio los opositores optaron por la prudencia? Porque el acuerdo plantea un nuevo escenario que favorece al gobierno y significa dos cosas: primero, la eliminación de la incertidumbre en momentos en que el mercado financiero mundial le da la espalda al país; segundo, la posibilidad de armar un programa económico consistente.

El populismo disfrazado de "gradualismo" no es ya posible, pero Macri dispondrá de financiamiento para salir de modo ordenado de la situación que provocó las turbulencias cambiarias si hace lo que debe, es decir, cortar el gasto político. Se trata de un camino estrecho y en el que enfrentará ataques de Moyano, los piqueteros, los sindicatos, la Iglesia, Cristina Kirchner, el peronismo parlamentario, etcétera, etcétera, pero es un camino al fin. Antes del acuerdo tenía por delante sólo una cuerda floja.

La señal a los mercados de que Macri no sería abandonado a su suerte fue alta y clara. ¿Qué le toca hacer a Macri? Aplicar un ajuste que significará menos dinero para las provincias, recorte de personal, presión a la baja de los salarios, poda de subsidios. El FMI sólo se condolió de los gastos previsionales y de ayuda a los sectores más pobres. La clase media sufrirá la mayor parte del castigo, porque habrá menor actividad económica, más inflación, aumento de tarifas y pérdida de poder adquisitivo del salario.

En pocas palabras el presidente deberá "hacer política" esto es sortear la obstrucción opositora con muchos menos recursos de lo disponibles en 2016 y 2017. Administrará la escasez en plena campaña electoral. Para hacerlo exitosamente deberá tener un buen diagnóstico de la situación y no pagar por alianzas con sectores del peronismo que terminan volando por los aires antes de producir el menor resultado.

Para un buen diagnóstico tendrá que fijarse menos en las encuestas y los medios y más en los números de la economía. En plena escalada del dólar, por ejemplo, los ahorristas dejaron sus dólares en los bancos. En mayo el peso se devaluó un 17%, pero los depósitos casi no se movieron.

Los ahorristas no desconfiaron, los que se llevaron los billetes verdes fueron los bancos y los fondos de inversión.

El acuerdo con el FMI tiene metas fiscales exigentes y un compromiso asumido por Mauricio Macri para reformar la carta orgánica del Banco Central. El cambio es para impedir que el banco financie al Tesoro con emisión. Pero la obligación del presidente consiste sólo en enviar el proyecto de ley correspondiente al Congreso, un poder del estado en el que se encuentra en minoría.

Allí el peronismo "racional" lo estará esperando con una piedra en cada mano y el macrismo deberá evaluar si le conviene someterse al trapicheo de costumbre, en especial cuando no tiene nada para dar. Quedó a la vista en el caso de la rebaja de tarifas que el PJ carece de intención de acordar. Su única estrategia consiste en hacer pagar a Macri todo el costo político posible, lo que lleva a un escenario de confrontación más complejo para el gobierno que obtener un crédito de 50 mil millones de dólares. La incertidumbre financiera desapareció. La política acompañará al presidente hasta octubre de 2019.

Sergio Crivelli  
Twitter:@CrivelliSergio

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