Lunes, 25 Junio 2018 00:00

El Gobierno y los gremios ya descuentan el costo del paro - Por Ignacio Zuleta

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El martes Macri citó a una mega reunión de Gabinete. Hubo un encuentro entre Carrió y Sica por la suerte de las pymes. La intimidad y las preguntas que le hicieron a Nicolás Dujovne en su fugaz visita a Santiago de Chile.

 

  • Mega reunión de Gabinete

Mauricio Macri tiene citada para el martes una mega reunión de gabinete. La cita es para mostrar al nuevo gabinete, una foto que cree necesaria (es conocida la afición del gobierno por las imágenes). Los ansiosos dirán que el encuentro es para evaluar el paro. Una simpleza, porque el gobierno y la oposición ya han descontado los costos.

Se demostró en la convivencia ríspida, aunque mansa, entre los delegados sindicales y las damas fuertes de Cambiemos, que fueron a la cumbre de la Pastoral en Mar del Plata. Se cruzaron con adjetivos, adverbios y alguna interjección. Pero no se pelearon en lo sustantivo, según una gramática más que previsible.

El sindicalismo busca retener voluntades para el programa del peronismo, que es viejo y se escribió antes de las elecciones de 2017: propone un rechazo innegociable de toda la economía de Macri. La novedad es que ha logrado el apoyo dialéctico de la Iglesia institucional, que se cobra con el respaldo a la huelga del lunes - por boca de Jorge Lozano - el desaire infinito de haber llevado al país al colapso del debate sobre el aborto, que hunde raíces en las conciencias. Un riesgo en cualquier situación política.

Tampoco tiene el gobierno ningún producto para los sindicalistas, que han debido descender al infierno, buscando el abrigo de las organizaciones sociales que aseguran la paz en las calles, pero que extienden su cobertura política hacia donde no llegan las CGTs y las CTOs, el universo irredento de desocupados y excluidos. Para éstos parece tener más productos el gobierno que los caciques que disputan, en el fondo, una silla en la conducción de la CGT, que es donde está la plata.

  • Acuerdo francisquista por villas

​​Hay que entender este punto para no distraerse con los humos del marketing. Nada de lo que hagan los gremios le sacará muchos votos al electorado moderado que sostiene a Cambiemos, que tiene como lema superior impedir un regreso del peronismo al gobierno. En esto enlaza con otros emisarios menos líricos, como son los hombres de negocios, que siguen preguntando sobre la sustentabilidad de este ciclo político.

Sí tiene el oficialismo algunos elementos para extender su acción hacia sectores en donde el voto para Cambiemos es difícil, pero a quienes les termina brindando reformas, que bajo otra música serían escuchadas como un capítulo de una revolución. El viernes, cuando los sindicalistas se peleaban con las damas de Cambiemos en Mar del Plata (Vidal, Stanley) y el senador Esteban Bullrich, los delegados de las organizaciones sociales (CTEP., Bario de Pie, Evita) conversaban en el Congreso sobre los detalles finales del proyecto de expropiación de tierras ocupadas en villas de todo el país, para darles los lotes a sus actuales ocupantes.

Según el grupo de diputados y activistas sociales que concurrieron, este miércoles podrá firmarse el dictamen, y podría aprobarse en la sesión del 4 de julio próximo. La iniciativa tendrá el voto mayoritario de todas las bancadas, como ocurrió con otro proyecto bautizado a la distancia por el papa Francisco: la expropiación de las tierras en muchas de las 4.236 villas que fueron censadas en año pasado.

Ahora viene el momento de perfeccionar los derechos de los ocupantes. El 60% de esas tierras son de particulares, pero en su mayoría con más de 5 años de ausencia de los propietarios. Las compensaciones por la expropiación - el pago que hará el Estado- se conciliará con las deudas por impuestos y tasas de esos propietarios originales ausentes. Otros asentamientos fueron forzosos y el plan prevé compensar a sus dueños. Y el otro 40% son tierras fiscales.

  • El kirchnerismo, enojado

Nadie mira muy de cerca este proceso, que pone a la dirigencia por encima de las inquinas de ocasión, y revela la intención de los negociadores de esta revolución en cámara lenta, de representar a sectores de la sociedad cuya conducta no registra el sistema.

Una de las señales de la crisis política argentina es que los dirigentes saben qué representan, pero no a quién representa. Esta búsqueda de una representación genuina explica constancias insólitas de este debate. Juan Grabois, responsable de la CTEP y gerente principal del proyecto, entró en conflicto con sectores del peronismo cristinista – a algunas de cuyas manifestaciones suele asistir – es su opción preferencial -, porque no se les dio a los partidos y sus caciques el juego que pretendían.

En una de las comisiones que trató este proyecto de regularización dominial, el jefe del peronismo provincial, Fernando Espinoza, criticó el censo de villa y exhibió papeles que demostraban que los intendentes no habían sido consultados ni participados. Nadie respondió, quizás porque se sabe que ese censo y esta ley sale porque se tramita por afuera de las estructuras convencionales.

De paso, Grabois se ha apartado por esta y otras razones, del proyecto de las organizaciones que él anima de armar un partido político (En Marcha, ya tiene marca) y de la idea de ser candidato el año que viene. Dice entenderlos a quienes buscan un partido, pero que su pelea hoy es por la representación de los excluidos.

El kirchnerismo lo critica por lo bajo - no se animan a confrontarlo en la superficie, salvo en alguna página web, porque teme los efectos de su liderazgo. Lo señalan como el garante de la paz en las calles, por la cantidad y la calidad de su capacidad de movilización. Y lo último que quiere el peronismo formal es que haya paz en las calles. Igual, la ley avanza entre las peleas de bloques, las huelgas y la fase de grupos del Mundial. Tendrá voto mayoritario y la saludan desde Grabois hasta Carrió - curiosamente, no se conocen; el día que ocurra habrá una marejada. La jefa de la Coalición califica al proyecto de “genial”. Que conste en actas.

  • Cumbre Carrió-Sica por Pymes

​​Hablando de Carrió, produce novedades para registrar. La más notable es su desembarco lento y sin estridencias, en el nuevo programa económico del gobierno. Este fin de semana parlamentó con el nuevo ministro de la Producción Dante Sica, con quien se reunió el sábado por la noche acompañado por el diputado Javier Campos - este ha sido clave en la historia de Cambiemos: fue quien presentó a Macri y a Carrió y albergó su primer encuentro en 2014.

Sica fue esa noche con Miguel Braun, ya confirmado como secretario de Comercio. Carrió venía de despedir una semana antes al saliente Francisco Cabrera, y bautizó a la nueva estructura en donde convivirán Sica - la novedad ideológica y política del nuevo gabinete - y Braun, que fue el segundo de Cabrera desde los tiempos de la Fundación Pensar.

En el encuentro, en un rincón casi secreto de la parrilla El Mirasol del mall de Tortugas - que actuó como un Yatasto a medio camino entre la Capital y Capilla del Señor, en donde vive la diputada -ese cuarteto acuñó los detalles de la nueva etapa del programa industrial, cuya responsabilidad técnica tendrán Sica y Braun, y la política se la reserva Carrió con la mesa de aliados que ella se dispone a armar.

No hay mucho escrito, pero hablaron de una red de pymes exportadoras, auxiliadas por un fideicomiso para apalancar créditos y gastos de promoción de ventas al exterior. Esta red se basa en pymes del interior que esperan un alivio que puede traerles el dólar FMI, alto para exportar, y la ayuda del Estado a la actividad empresarial, que en la Argentina siempre tiene como principal contradictor al propio Estado.

Es la mirada de Sica que sedujo a Macri: las empresas de carne y hueso danzan con una música más optimista que los torvos sones del empresariado grande. Los llorones, como los calificó Cabrera –y le costó el puesto. La coronación del esfuerzo es una gira del grupo con Macri por todo el país en septiembre, mes de la Industria. El objetivo: que en diciembre Macri llegue a los 60 puntos de apoyo. Ahí ganamos, dice Carrió.

En ese esquema, aunque pertenece a otros ministerios ausentes esa noche en El Mirasol, ensayarán otras decisiones. Una es sobre el nuevo esquema de tarifas. Con el nuevo precio del dólar, y con tarifas internas dolarizadas, los expertos hablan de que el aumento debería ser de por lo menos el 70%.

La tarea del nuevo ministro será sentarse con las empresas a pedirles, peronísticamente, que apliquen ganancias pasadas a bancar este futuro incierto. Si lo logran, un monumento.

Otro aporte lo trae Nicolás Dujovne, resignado ya a que no habrá suspensión de la baja de retenciones. Según Carrió sería dinamitar la relación del gobierno con un sector propio. Le han hecho caso. Esa cumbre Carrió-Sica demostró la confirmación de Braun, dato importante para el puente entre los dos momentos del gobierno, entre el gabinete de Aranguren-Sturzenegger y el nuevo, que despunta con cambios mentales, por lo menos en el presidente. No sólo cambió personas. También movió los libros de lugar en la biblioteca. Apartó unos, trajo nuevas lecturas.

  • Chilenos ansiosos

​​Ese viernes Dujovne hizo un sorpresivo raid por Santiago de Chile, adonde se entrevistó con funcionarios, políticos y empresarios en una agenda apretada, pero con una consigna común para el interrogatorio: ¿por qué los empresarios argentinos no lo apoyan a Macri si es un gobierno que tiene un programa pro-negocios?

La respuesta, palabras más, palabras menos: algunos están incómodos porque antes ganaron mucha plata con los gobiernos populistas. Estas respuestas llegan acá con sordina, para no crear camorra, pero las escucharon en varios despachos chilenos. Los anfitriones le pusieron delante a Dujovne una galería completa; desde Piñera y el ministro Felipe Larraín –a quien el gurú económico Jeffrey Sachs le había recomendado, cuando visitó el país para una reunión del G-20, que lo consultase – hasta un grupo de empresarios que le juntó José Bordón en la embajada.

Entre éstos figuró la crema: Nicolas Noguera, Bancard (family office de Sebastián Piñera), los delegados del fondo Larraín, Fernando Larraín Cruzat, Manuel Bulnes, Jose Manuel Silva; Javier Montero, Porfolio Manager Moneda Asset Management, Gaston Botazzini, Jose Luis del Rio, Juan Manuel Matheu (grupo Falabella), Horst Paulman, Chairman y fundador Cencosud, Francisco Perez Mackenna – CEO Quinienco (Grupo Luksic).

Lo más jugoso fue el almuerzo con un seleccionado de ex funcionarios del área financiera de todos los gobiernos, que le ofreció Larraín en el ministerio, al que fueron socialistas, concertadores y piñeristas como Vittorio Corbo, Klaus Schmidt, Alejandro Foxley, Eduardo Aninat, Manuel Marfan, Soledad Alvear, además del ministro. Otra pregunta, de respuesta casi teológica: nosotros tuvimos nuestra última crisis en 1982, hace 35 años. Desde entonces los gobiernos vienen haciendo lo mismo. ¿Por qué no lo intentan? Dujovne: si quieren les cuento. Y casi perdió el avión.

  • El anti aborto va por nueva ley

Para agregarle intriga a estas horas que pretenden tapar la realidad con la huelga y el Mundial - dos desgracias que es mejor sacar de la pantalla -: la pelea por la ley de despenalización del aborto no deja de producirle desvelos al gobierno. Ya se dijo, mil veces, que estos temas los lanzan los gobiernos para dividir a todas las fuerzas.

La decisión de Macri no empeoró las divisiones del peronismo, que ya existían. Pero sí planteó nuevas divisiones en el oficialismo. Hasta que esto no se remedie, habrá que afirmar que al gobierno el tema se le ha ido de las manos.

Una muestra es la reunión que hicieron los obispos con representantes de Cambiemos en la noche del lunes en la sede del Episcopado. Allí se preparó la orden de Gabriela Michetti de enviar el proyecto de despenalización aprobado por Diputados, a cuatro comisiones. Una manera de comprometer a toda la cámara a una experiencia de pre-debate. Cuatro comisiones son casi la totalidad de los integrantes de Senado. Tenerlos a todos discutiendo antes de la votación, en la comisión, es un gran recurso para modular las estrategias.

Ocurrió en Diputados, adonde 110 legisladores adelantaron en la aprobación en Comisión, el resultado final. Esa noche estuvieron en la sede del episcopado el Cardenal Mario Poli, el jefe de la liga de obispos Oscar Ojea, el secretario de esa conferencia Carlos Malfa, la vicepresidenta Gabriela Michetti, y los senadores Federico Pinedo, Esteban Bullrich, Guillermo Snopek (peronismo moderado) y Silvia Elías de Pérez, radical por Tucumán, además de algún curita movedizo.

  • Macri lo hizo

​​Esta reunión implicó un cambio de política de la Iglesia, que hasta ahora había actuado sin mostrar mucho a los sacerdotes con el argumento que el aborto es un asunto de laicos, de derechos humanos y no de doctrina - línea francisquista.

Esta estrategia suponía algo que no ocurrió: que ganaría el No en Diputados. Pero ganó, por sorpresa y de madrugada el Sí, y con señales de Olivos de que ése era el mejor resultado para sacar el tema de las calles. Ahora el plan es otro: mandar a los obispos a respaldar las críticas al gobierno, que vienen de Francisco hablando en favor de una ley de medios (hubo una sola, la de la Argentina, y la derogó Macri) hasta las rabietas en Mar del Plata de monseñor Lozano en favor de la huelga.

En el Senado, habrá más fineza. Allí el voto está dividido y el plan de la brigada del No es matar el proyecto de diputados, que no salga, y plantear un nuevo proyecto que se limite a despenalización de la mujer. Eso creen poder lograrlo, así como un voto mayoritario en Diputados. Es separar legalización de despenalización. Se tienen confianza.

El cambio es notable: la Iglesia deja la guerra de guerrillas y moviliza a un ejército regular. Tiene que enfrentar el reproche de sus fieles de que tienen un Papa que habla de la minería a cielo abierto, pero no del aborto. Les gustaría que hablase no sólo de los abortos nazis. Esa Iglesia la representa el ex obispo Héctor Aguer, que imaginó valijazos a cambio del voto del sí. Tanto ha dividido el tema, que hasta la agencia Télam reprodujo una nota de Aguer en el diario El Día en dónde dice que le pagaron a La Pampa para que apoyase el Sí, que agravia a los funcionarios del gobierno. Agresivo, el ex obispo remata esa nota con esta advertencia: “Macri lo hizo. ¡Alerta, votantes!

Ignacio Zuleta  
Ilustración: Hermenegildo Sabat

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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