Miércoles, 04 Julio 2018 00:00

Una batalla confusa - Por Sergio Crivelli

Escrito por 
Valora este artículo
(3 votos)

El debate sobre el aborto en Senado se inició en un curioso contexto. Es una puesta en escena para los medios en la que todos ya tienen posición tomada. La Iglesia y su rechazo, el Presidente y una jugada temeraria y la oposición jugando su partido.

 

Empezó el espectáculo del debate por el aborto en el Senado. Espectáculo porque es una puesta en escena para los medios en la que todos ya tienen posición tomada, decidieron su voto, saben lo que van a recitar y no necesitan ser convencidos de nada.

Es una representación con varias curiosidades. La más evidente es que se trata de una batalla confusa, de todos contra todos, en la que no hay alineamientos partidarios. Hay dos posiciones, pero más de un bando. De ahí la confusión.

Existen de todas maneras hechos para nada confusos. Uno de ellos es que se trata de una lucha política, no de principios. El Senado es un poder del Estado y cada uno de sus miembros tiene una fracción de ese poder. No es un confesionario, ni una cátedra de metafísica, ni de embriología.

El segundo hecho es que el Congreso se convirtió en escenario de una batalla ajena. El Presidente la disparó y la Iglesia está a la defensiva. Es notorio el papel del Papa. Desde que Mauricio Macri venció a Daniel Scioli desafió al Gobierno, primero con su fastidio y después con su hostilidad abierta. Hoy la pelea escaló. El Episcopado ataca al oficialismo por la situación económica, apoya paros generales y blanquea su alianza con piqueteros kirchneristas. Los obispos no hablan o hablan poco del aborto, porque tienen una larga experiencia en batallas `culturales' perdidas como las del divorcio, el matrimonio entre homosexuales, la educación sexual en las escuelas, los anticonceptivos y los preservativos.

Pero más allá del Papa peronista, lo que enfrenta a los obispos con Macri es el aborto. Una derrota en esta batalla, significaría otro golpe a su poder de orden espiritual, a su ascendiente sobre la sociedad.

JUGADA TEMERARIA

El Presidente, por su parte, hizo una jugada temeraria. Incluyó en la agenda un tema que mantendrá ocupados por un rato a los legisladores y forzó a hacer causa común con él al sector más enconado de la oposición. Pero esto tiene un precio alto: el conflicto dentro de sus propias filas, divididas en facciones difíciles de conciliar.

Las peculiaridades de este enfrentamiento han confundido a algunos políticos y ratificado el olfato de otros, los más aptos para la lucha por el poder. Uno de los más perplejos es la vicepresidenta Gabriela Michetti, que el miércoles sufrió una derrota por el giro a comisión del proyecto. Ella quería complicar el trámite, pero se olvidó de contar los votos y estuvo a punto de recibir una lección de aritmética parlamentaria. Cuando vieron que perdían, hasta los oficialistas antiaborto la abandonaron y debió ceder.

Dos ejemplos exactamente opuestos son los de Miguel Pichetto y Cristina Kirchner. El primero, un maestro en el arte de la supervivencia, se declaró a favor del proyecto apenas las inmisericordes militantes de pañuelos verdes triunfaron en Diputados. La segunda, que se había declarado contraria a la despenalización en sintonía con la Iglesia, desapareció de escena después de mandar a decir a los suyos que había cambiado de parecer. Militancia cero. Hay una tercera posición, la de Federico Pinedo, que consiste en reformar la sanción de Diputados. Cambiar algo para que nada cambie. Es la que puede terminar imponiéndose.

Sergio Crivelli  
Twitter:@CrivelliSergio

Visto 430 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…