Viernes, 03 Agosto 2018 00:00

La bitácora de la coima - Por Ricardo Kirschbaum

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El monitoreo de Centeno de la recogida de Baratta de la coima es curioso: ¿Se lo encargó Kirchner?

 

Entre los múltiples interrogantes de la bitácora de la corrupción que son los cuadernos del chofer Oscar Centeno hay uno inicial y decisivo: ¿por qué lo hizo?

¿Por qué este ex sargento del Ejército registró minuciosamente por escrito -y con videos- la hoja de ruta de la recaudación de las coimas por la obra pública? Una de las respuestas más escuchadas a esta pregunta es que probablemente lo hizo para protegerse o con otros fines, quizá extorsivos. O para ambos. También se le adjudica a Centeno la posible pertenencia a algún servicio de inteligencia, pero esos agentes informan y destruyen cualquier evidencia que pueda descubrirlos.

En el terreno de la sospecha, también cabe que Centeno quería documentar esa actividad ilícita pero esa hipótesis se estrella con la denuncia de su ex mujer de que se habría beneficiado también con ese dinero sucio.

Lo que se está investigando es un sistema de corrupción armado con la obra pública en el que Roberto Baratta, el segundo de De Vido, era el encargado de recoger las coimas y de llevarlas hasta el creador del mecanismo, Néstor Kirchner.

Quienes lo conocieron a Kirchner siempre lo han descripto como un hombre desconfiado, obsesionado con los detalles, enemigo de tener cuentas en bancos a su nombre. Y que prefería el dinero en “físico”.

El circuito que describen los cuadernos es preciso: Baratta llevaba los bolsos con dinero a Olivos (o a veces a Juncal y Uruguay) y luego el secretario de Néstor, Daniel Muñoz, se encargaba del asunto. Se dijo que había vuelos exclusivos para llevar dinero al sur a las famosas bóvedas de Lázaro Báez, luego mutadas en modernas bodegas.

Ahora bien, ¿quién registraba el trasiego de valijas y bolsos de Roberto Baratta?

¿Centeno? Si esa es una hipótesis, la única respuesta es que Kirchner le habría encargado la tarea, aunque sin saber que el sargento escribía todo. Sin embargo, esa especulación cojea porque sus apuntes siguieron luego de la muerte de Néstor hasta el fin de la gestión de Cristina. En ese lapso puede haber unido lo útil a lo agradable, como se denuncia. Como arrepentido, ahora puede aclararlo.

Lo que es verosímil es que la primera detención de Baratta alarmó a Centeno, quien a su vez había denunciado a su ex mujer por extorsión. ¿Qué pasó con los cuadernos entonces?

Si los bolsos de José López fueron la primera ola del destape de un modelo de corrupción, cuya descripción parcial ya la había hecho Fariña con Lázaro Báez, y el famoso video contando dólares en “La Rosadita”, esta segunda ola va mucho más allá. Esta modalidad había sido antes descripta en los correos del asesor de Ricardo Jaime, el español Manuel Vázquez, con las coimas del transporte.

Por primera vez hay empresarios presos (podrían ser liberados este viernes bajo fianza) y en la bitácora hay otros datos que, dicen, son realmente sorprendentes.

Por ejemplo, todavía se desconoce por qué fue llamado a indagatoria el ex juez Oyarbide y que papel, según el juez Bonadio, ha jugado en este sistema, si es que ha tenido alguno o, más allá, si establecía la conexión entre ese sistema y la Justicia.

Persecución política, causa armada, novela, son balbuceos tradicionales de la defensa. Cada vez convencen menos. Hay una repetición asombrosa: los bolsos de López, Skanska, Ciccone, YPF, gasoductos, hoteles, plantas de agua. El mismo sistema de coima.

Hubo un patrón de corrupción, sin duda.

Ricardo Kirschbaum

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