Miércoles, 29 Agosto 2018 00:00

Un tema “maldito” circula en la política provincial: el desdoblamiento electoral - Por Mariano Pérez de Eulate

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Desde hace varias semanas circula un tema maldito del que se habla en las mesas chicas de la política provincial: la posibilidad de que el año que viene la provincia de Buenos Aires despegue la elección de gobernador, legisladores provinciales, intendentes y concejales del comicio nacional que definirá al próximo presidente.

 

La profundización de los problemas económicos a nivel nacional, con alta repercusión en el Conurbano, actúa como trasfondo para que en el mundillo político circulen los rumores. También, el crecimiento que mostraría en las encuestas -sobre todo en la población más humilde del Gran Buenos Aires- la figura de la senadora Cristina Fernández, a pesar de su supuesto papel protagónico en la saga de “los cuadernos de la corrupción”, que muy probablemente termine con su procesamiento.

Cada vez que se plantea el tema, voceros del gobierno provincial insisten en que María Eugenia Vidal no evalúa el adelantamiento electoral como una hipótesis posible. Entre otros motivos, explican, porque jamás realizaría una jugada que perjudicara políticamente a Mauricio Macri. “Ellos son una unidad”, se explayan. Con los datos que se conocen hoy, dejar que el Presidente persiga su reelección en soledad, sin la tracción que supone jugar en sintonía con el gobierno provincial y los casi 70 intendentes de Cambiemos, efectivamente el experimento suena perjudicial para la Casa Rosada. Siguiendo esta lógica, pues, la única forma de que el adelantamiento suene posible es que sea ordenado por el Presidente.

La optimista tesis de los que están a favor de desdoblar sostiene que la Provincia y la Capital Federal, donde Horacio Rodríguez Larreta buscaría la reelección, deberían realizar el comicio el mismo día, por supuesto antes de octubre del año próximo. Para la CABA no sería un problema: una normativa local dispone que deben ser separadas de las nacionales y eso se viene cumpliendo.

Esta línea de pensamiento sostiene que, si se realizan ambas elecciones juntas y se provincializan las campañas electorales, se favorecería un triunfo de ambos oficialismos locales. Y eso actuaría como un “potenciador” de la marca Cambiemos para octubre, cuando se juegue el comicio nacional. El paso siguiente sería reforzar la campaña para la Presidencia pegando la figura de una Vidal triunfadora en su distrito a la de Macri.

Todo esto supone, claro, que la gobernadora –que es la figura más taquillera de Cambiemos a pesar del desgaste que viene sufriendo- conseguiría la reelección.

El experimento suena a tremenda osadía. Hace semanas la sola mención era rechazada de cuajo por cualquier fuente vidalista. Hoy, en esas mismas usinas se admite que dentro de Cambiemos el tema empezó a estar presente y algunos lo ven como una cuestión a analizar, aún remota. Eso es una consecuencia de la caída en la consideración pública que muestra el gobierno nacional, post corrida cambiaria.

Una mayoría de intendentes de Cambiemos ha sido consultada al respecto por alguna vía informal. Nadie quiere aparecer “traicionando” al Presidente pero la verdad es que, en la intimidad, muchos aseguran que temen perder sus distritos por el eventual “efecto ancla” que supone ir en la misma boleta de un desgastado Macri.

Y acá aparece la figura de Emilio Monzó, el titular de la Cámara de Diputados de la Nación, ahora de vuelta al redil bonaerense, a quien se atribuye motorizar la idea del desdoblamiento dentro del oficialismo.

En su entorno desmienten que esto sea así pero sí recuerdan que, históricamente, el legislador oriundo de Carlos Tejedor ha sostenido la teoría de que en los distritos de la Provincia, y en una elección como la que se viene, la gente vota a favor o en contra de su intendente –por una cuestión de cercanía- y del Presidente, dejando en un segundo plano el peso real del candidato a gobernador en su decisión.

Monzó, se sabe, conoce perfectamente bien al peronismo. Y también a Sergio Massa, que es un actor que está presionando para el desdoblamiento electoral, aunque nunca lo dirá en público. Según fuentes políticas, el de Tigre pretendería cambiar su apoyo a la votación del Presupuesto 2019 de Vidal y a la autorización para que la Provincia tome una nueva y millonaria deuda, por la ley que desdoble la elección. Massa cuenta con un bloque de 12 diputados provinciales que, en efecto, puede ser decisivo.

Pero su idea sería aún más osada y más irrealizable: un proyecto de uno de su legisladores –Pablo Garate- propone que los municipios convoquen la elección local despegadas de la de gobernador y presidente. Plena autonomía municipal para decidir. Se supone que la movida persigue el objetivo de que los jefes comunales del peronismo se desentiendan de plegarse a una candidatura presidencial de Cristina y al mecanismo electoral bonaerense de Unidad Ciudadana.

Cerca de Vidal aseguran que no se dejarán presionar por Massa y hasta aventuran que, eventualmente, antes de ceder un desdoblamiento electoral evalúan gobernar con el presupuesto de 2018 prorrogado por un año más, lo que hasta podría facilitar alguna toma de decisiones.

Como sea, no puede dejar de mencionarse que toda esta gran especulación de adelantamiento se haría bastante complicado si el peronismo provincial rechaza la idea. Porque, hasta donde se sabe, los alcaldes del Conurbano, munidos de los sondeos que encumbran a Cristina, no quieren saber nada con la idea.

Mariano Pérez de Eulate  
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