Miércoles, 05 Septiembre 2018 00:00

El "nuevo" gabinete, el día después - Por Eugenio Paillet

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Todo cambia, nada cambia. Sería la gatopardista síntesis que se escuchaba esta mañana en oficinas de asesores y voceros del gobierno al hacer un repaso del primer día en funciones del gabinete "compactado" que desde ahora buscará acompañar a Mauricio Macri para intentar repechar la cuesta de la crisis económica, financiera, social y política.

 

La única novedad de esta mañana, aunque el dato ya había quedado establecido durante las frenéticas jornadas de fin de semana en Olivos, fue la renuncia por escrito y con su firma al pie de Mario Quintana, uno de los vicejefes de Gabinete que respondían a Marcos Peña y Macri, en ese orden, y que junto a Gustavo Lopetegui supieron ganarse más enemigos que amigos durante sus casi tres años como coordinadores y examinadores de ministros y secretarios. Ambos ya estaban afuera del gabinete el domingo. Lo novedoso es que Quintana presentó la dimisión y Lopetegui prefirió quedarse y aceptar un puesto de asesor que le ofreció el presidente.

Quintana se despidió a media mañana de sus colaboradores durante un breve encuentro en su despacho del primer piso de la Casa Rosada, a quienes les dijo que se va "sin rencores contra nadie" y que antes que permanecer en un oscuro segundo plano luego de haber sido en la practica el número tres de la gestión detrás de Macri y Peña, prefería volver a la actividad privada.

Lo del "nuevo" gabinete, así entrecomillado, viene a cuento por lo que reconocen los propios voceros. Y que explican en las palabras del presidente de ayer durante su mensaje por televisión. Nadie se va (salvo Quintana), nadie entra, y en todo caso lo que funcionará es un equipo más chico, donde estructuras que hasta ayer eran ministerios ahora se amontonarán con rango de secretarías por debajo de los ministros que quedaron en pie. Un caso emblemático es el de Jorge Triaca, aunque no es el único, que de ser un par del economista Dante Sica, ahora será un subordinado suyo como secretario de Trabajo.

En la práctica, el nuevo esquema de gobierno pudo comprobarse en la primera foto oficial del presidente con su equipo. Fue difundida ayer por Presidencia para reflejar la reunión inaugural del "compactado" gabinete, en una mesa mucho más chica que la que se utilizaba hasta ahora en el Salón Eva Perón o en el Salón Norte. Esta vez no más de una docena de funcionarios rodearon a Macri y Peña. Tanta es la diferencia, que con el anterior equipo era necesario utilizar micrófonos personales y un sistema de audio para que pudieran escucharse todos.

De todos modos, más allá de esa anécdota, lo que rescatan los voceros es que ante la montaña de nuevos desafíos que marca la hora, en plena gestión de un nuevo acuerdo con el FMI y las medidas internas que se necesitan implementar en lo inmediato para cubrir el delicado frente social, lo que se gana es "ejecutividad". Para ponerlo en un ejemplo: se acabaron las planillas Excel que cada ministro o secretario tenía que enviarle necesariamente al dúo Quintana-Lopetegui con las medidas que proponían tomar, para que recién después de ese proceso y previo --y obligado-- filtro por el despacho de Peña, las propuestas llegaran al escritorio de Macri.

Todos los voceros reconocen por estas horas una verdad de Perogrullo: que el gran ganador de esta renovación ficticia en los hechos es Peña, cuyo vínculo de poder al lado de Macri lo pintó como nadie el ahora también rebajado de rango secretario de Cultura, Pablo Avelluto, cuando dijo que imaginar a Macri sin Peña es como imaginar a Tom sin Jerry, lo que después le valió chanzas en Twitter y hasta algún reto desde las alturas del poder.

También resaltan el ascenso en el esquema de manejo del poder de la ya anteriormente ascendente Carolina Stanley. La ministra ahora de Salud y Desarrollo Social no sólo pasará a manejar uno de los mayores presupuestos del gabinete, sino que algunos apresurados salieron a plantear su figura como candidata a vice en la fórmula presidencial que encabezará Macri en 2019, aunque en un país como Argentina eso signifique hablar de una eternidad.

En lo que tiene que ver con el ajuste de gastos tan pregonado por Macri y Nicolás Dujovne, voceros reconocían que en el compactado gabinete no será tal. No habrá despidos por ahora, y en todo caso se recortaran menudencias como viáticos, vales de combustible, celulares y autos oficiales. Son, según datos de la Jefatura de Gabinete, unos 11 millones de pesos. Frente a los 500.000 millones que con el nuevo acuerdo con el FMI deberá recortar el gobierno en 2019, parece menos que una moneda.

Eugenio Paillet

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