Martes, 09 Octubre 2018 00:00

Las tres lecciones que deja la elección de Brasil para la política argentina - Por Mariano Spezzapria

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El Gobierno confirmó que no puede desatender su discurso vinculado a la lucha contra la corrupción. El kirchnerismo verificó que difícilmente el apoyo que tiene un líder pueda ser transferido en votos a otro dirigente. Y el peronismo no K vio pasar otra vez el fantasma de la dilución de las terceras opciones. A priori, esas son las tres lecciones que dejó la elección presidencial de Brasil a la política argentina.

 

Claro está que cada país tiene sus particularidades. Salta a la vista que aquí no hay un candidato de las características de Jair Bolsonaro, ni tampoco un Gobierno de transición como el de Michele Temer, cuya fuerza sacó solamente el 1% de los votos. Por el contrario, en la Argentina la administración de Mauricio Macri intentará el año próximo mantenerse en la cúspide del poder, a través de la reelección presidencial.

Pero la tendencia general de la política en la primera potencia sudamericana suele desparramarse luego por el resto de la región. En ese contexto, el primer punto de comparación entre Brasil y la Argentina pasa por las fuerzas que gobernaron en el pasado reciente, el Partido de los Trabajadores (PT) y el kirchnerismo. En ambos casos, sus líderes están cuestionados por hechos de corrupción durante sus mandatos.

Lula directamente está preso, mientras que Cristina Kirchner ya tiene en su haber varios procesamientos, pero sigue protegida por los fueros parlamentarios.

La prédica anticorrupción

Bolsonaro acumuló caudal electoral –al punto de obtener más del 46% de los votos el domingo- sobre la base del hartazgo de un sector de la sociedad a la corrupción generalizada que cristalizaron casos como el Lava Jato. Y le agregó un discurso violento contra la inseguridad.

En la Argentina, la prédica anticorrupción parte centralmente desde Cambiemos. Pero ahora la coalición gobernante se encuentra en plena discusión interna. La diputada Elisa Carrió reprocha que un sector del PRO –cercano al presidente Macri- procura que Cristina Kirchner se mantenga dentro de la competencia electoral prevista para 2019. La polémica de la última semana con el ministro de Justicia, Germán Garavano, llenó de tensión al oficialismo.

En forma paralela, Carrió sospecha que el Gobierno articula algún tipo de protección judicial para empresarios vinculados al caso de los cuadernos. La jefa de la Coalición Cívica y Macri se verían las caras esta misma semana para ponerle paños fríos a una escalada que pasó a mayores.

A la luz de lo que acaba de suceder en Brasil, sería para Cambiemos muy nocivo que su electorado entreviera que desiste de la lucha contra corrupción que encarna Carrió.

Aliados y segunda vuelta

Para el kirchnerismo, el proceso brasileño abre un gran interrogante: ¿Cómo hacer para que la sociedad no rechace mayoritariamente su oferta electoral como sucede con el PT en Brasil? La negativa de Lula a hacer alianzas o llevar de candidatos a aliados de otras fuerzas parece haberle puesto un techo a la performance de Fernando Haddad, el candidato “muletto” del líder natural. Ese acercamiento sucederá de cara al ballotage, con formato de alianza democrática.

Pero aquí en la Argentina, Haddad no hubiera llegado a la segunda vuelta. En nuestro país, el candidato que obtiene más del 45% de los votos –o el 40% y diez puntos porcentuales de diferencia con el segundo- se consagra directamente como presidente electo. En el kirchnerismo hace rato que entienden que solamente con “la jefa” no alcanza para volver al poder en 2019, pero aún no tienen claro el sistema de alianzas que deberán sellar.

El peronismo no kirchnerista, en tanto, acaba de hacer su presentación en sociedad con el Grupo de los Cuatro. Juan Urtubey, Sergio Massa, Miguel Pichetto y Juan Schiaretti buscan articular una propuesta “alternativa y superadora” de la disputa entre el macrismo y el kirchnerismo. Los intentos que hubo en ese sentido en 2015 y 2017 fracasaron. Y los resultados de la elección de Brasil tampoco llevan esperanza para el espacio en formación.

De hecho, el tercer candidato en pugna (Ciro Gomes, del PDT) obtuvo un magro 12,5% de los votos. Por eso y al igual que en el kirchnerismo, hay dirigentes como Felipe Solá y Facundo Moyano que impulsan la reunificación del peronismo para competir bajo un mismo paraguas político el año que viene. “Nosotros no estamos para volver a sacar 10 ó 15 puntos”, deslizó a EL DIA un intendente del peronismo no alineado.

Como está visto, la elección de Brasil –que podría considerarse como un efecto sudamericano de la era Trump- proyecta su influencia hacia el escenario político argentino.

Mariano Spezzapria
Twitter:@mnspezzapria

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