Jueves, 11 Octubre 2018 00:00

Adónde puede ir - Por Sergio Crivelli

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Elisa Carrió desató otro escándalo en Cambiemos. La diputada tiene dos activos políticos: su honestidad y su perfil antisistema. Ambos sólo cotizan si se está en la oposición. Con un gobierno que no protege a nadie su valor se diluye. ¿Cuál sería su lugar fuera de la coalición oficialista?

 

El enésimo escándalo mediático de Elisa Carrió duró 48 horas y finalizó del modo previsible. La diputada arrojó sospechas de corrupción hasta sobre el presidente y se autoproclamó el último bastión de la honorabilidad, pero a pesar de la gravedad de sus acusaciones terminó admitiendo que se quedará en Cambiemos.

Existen varias razones para conciliar tanto principismo gritón con tanta aquiescencia final, porque un gobierno corrupto es inhabitable para los honestos. La decencia es como la virginidad: se la tiene o no. No existe término medio. Un coimero conocido y protegido desde lo más alto del poder mancha a toda una administración aun en el caso poco probable de que delinca por cuenta propia. Después de la andanada de la dirigente de la Coalición Cívica, Mauricio Macri no despidió a nadie, pero ella continúa formando parte del oficialismo.

Más allá de la hojarasca de la AFIP, del primo Calcaterra, de la nula prudencia de las declaraciones del ministro Garavano (qué tiene que opinar sobre dirigentes encartados como la viuda de Kirchner) y del vapuleado señor Angelici (que Carrió saca periódicamente de un cajón para castigarlo en público cuando alguna decisión del presidente no le gusta), más allá de todas esas circunstancias hay un hecho innegable: la grieta existe y de un lado están los peronistas/kirchneristas presos o a punto de ir a parar a Ezeiza y del otro el gobierno.

Además ambas cosas están íntimamente vinculadas. Si Macri no hubiera llegado a la presidencia, ni De Vido, ni Boudou, ni varios etcéteras estarían tras las rejas, aunque Carrió hubiera seguido despotricando durante siglos ante las cámaras y los micrófonos.

Son los hechos los que dicen de qué lado de la grieta está cada uno, no Carrió. De igual manera y ateniéndose a los hechos luce risible la teoría de que Macri quiere que la señora de Kirchner fuera de la cárcel para que compita con él en las elecciones del año próximo. Risible, porque quienes tienen en sus manos la libertad ambulatoria de la señora son los senadores peronistas que hacen lo que les viene en gana y la Justicia que juega su propio partido sin consultar a Garavano. Los mismos que dicen que Macri es un `inútil' dicen simultáneamente que es Maquiavelo.

“PUNCHING BALL”

Que Carrió, por motivos no siempre fácilmente desentrañables en una persona de su conformación psicológica manche de sospechas al Gobierno, no cambia lo anterior. Tampoco las acusaciones de que pretende proteger a CFK para tenerla de “punching ball”. ¿Quiénes dicen eso? No los peronistas que la proclaman inocente. Ni los de Cambiemos que miran aterrorizados a Carrió. Sí, los medios desafectos al Gobierno y algunos peronistas que aspiran al voto `desilusionado' como Sergio Massa. Además, obviamente, de Carrió que con tanto peronista/kirchnerista preso parece cada día más superflua.

Carrió tiene dos activos políticos: su honestidad y su perfil antisistema. Ambos sólo cotizan si se está en la oposición. Con un gobierno que no protege a nadie su valor se diluye. Porque ¿adónde puede ir Carrió fuera del Gobierno a usar su artillería para terminar con la corrupción? ¿A una peña de barrio?

Sergio Crivelli  
Twitter:@CrivelliSergio

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