Jueves, 06 Diciembre 2018 00:00

No es polarización - Por Sergio Crivelli

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Circulan por las redes dos videos contrastantes. Uno, el de la reciente gala del G20 en el Colón, todo emoción patriótica y pulcritud escénica. El otro, la apología del lumpenaje, el narco y la violencia conurbana a cargo de una murga uruguaya en la Plaza de Mayo en ocasión del Bicentenario. Este último espectáculo fue contratado por el gobierno de CFK.

 

La comparación está cargada de sentido político y los detractores de Mauricio Macri argumentan que apunta a la polarización electoral. Pero la polarización es un hecho que está más allá de cualquier manipulación. En particular de un gobierno como el de Macri que ha demostrado más de una vez una destreza política computable en cero.

La polarización también está más allá de la voluntad de la oposición como bien lo saben Sergio Massa y el peronismo "alternativo". No hay camino del medio porque el país ha sido puesto nuevamente en una encrucijada con sólo dos direcciones posibles que Sarmiento hace 173 años plasmó en una fórmula que ha resistido el paso del tiempo: civilización y barbarie.

Como es obvio el significado de ambas palabras no es ni podría ser el del siglo XIX "stricto sensu", pero el planteo binario tiene un poder comunicacional arrasador. En especial cuando los opuestos son tan fáciles de identificar. De un lado Merkel, Trump, May; del otro Maduro, la dictadura cubana y la teocracia iraní. De un lado el capitalismo superdesarrollado, del otro la miseria endémica y la violencia terrorista.

Pero la encrucijada local poco tiene que ver con lo que puso en escena el G20. Está más ligada al fin de una etapa histórica que le ha tocado protagonizar a Mauricio Macri. El presidente intentó evitar la encrucijada y seguir por el camino del medio, el del gradualismo, pero casi termina en la banquina.

Así como los regímenes militares fortalecidos por la guerra fría colapsaron con el fracaso económico y la derrota en Malvinas; así como el viejo sueño socialdemócrata se extinguió con la hiperinflación de Alfonsín; así como el populismo "middle class" de Menem terminó en la peor crisis del siglo XX, de la misma manera la catastrófica década K volvió a poner al país en una encrucijada de la que no será tan fácil salir como imaginó Macri. Durante esos 10 años se exacerbó un proceso de decadencia que hundió a un tercio de la población en la pobreza, puso a casi la mitad a sueldo del Estado y a toda la economía a depender de la renta agraria, a la que simultáneamente y paradójicamente se asfixia con impuestos confiscatorios.

La aventura K, inviable económicamente, destruyó además la educación pública, fomentó el enfrentamiento entre clases, idealizó la marginalidad y destruyó el estado de derecho sustituyéndolo por el de naturaleza hobbesiano. Revertir ese proceso o seguir por el camino kirchnerista será la encrucijada de 2019. Asediado por la realidad, Macri parece haber empezado a entenderlo. Buena parte del electorado ya lo hizo. Con o sin videos, porque no es polarización la de 2019; es una encrucijada.

Sergio Crivelli  
Twitter:@CrivelliSergio

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