Viernes, 07 Diciembre 2018 00:00

Qué hará Mauricio Macri frente al desafío de Elisa Carrió - Por Fernando Laborda

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Elisa Carrió, quien aseguró que el protocolo anunciado por la ministra Bullrich "viola los derechos humanos fundamentales"

 

La decisión del gobierno nacional de impulsar el protocolo para el uso de armas de fuego por los efectivos de la Policía Federal es un indicador más con el cual el macrismo busca diferenciarse de la gestión kirchnerista y del paradigma ultragarantista. Se busca instalar una agenda de la "mano justa”, para contrarrestar la idea de que se protege más a los victimarios que a las víctimas, sin utilizar la odiosa denominación "mano dura".

Distintos sondeos de opinión pública dan cuenta de que la población reclama mayor firmeza frente a la delincuencia y que la idea del orden reinante durante la cumbre del G20 en Buenos Aires seduce a una parte importante del electorado. No hay que descartar que operadores del oficialismo estén persuadidos de que las acciones contra la inseguridad puedan ayudar a compensar parcialmente el desencanto que exhibe parte del electorado de Cambiemos frente a la difícil situación económica. Especialmente, si se compara la política en materia de seguridad del actual gobierno con la gestión de los Kirchner.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, dio pautas de esta estrategia cuando enfatizó que la coalición gobernante está apostando a llevar a cabo una revolución para que las víctimas de la inseguridad tengan derechos en la Argentina y sientan que las autoridades las protegen a ellas y no a sus victimarios. "Hemos cambiado el paradigma zaffaroniano", subrayó la funcionaria, en referencia a las doctrinas garantistas del exjuez de la Corte Suprema Eugenio Raúl Zaffaroni, estrechamente ligado en los últimos tiempos a Cristina Kirchner.

Un relevamiento de Jorge Giacobbe y Asociados da cuenta de que el 50% de la población cree que el gobierno de Macri está haciendo todo lo posible para combatir al narcotráfico. Ese dato adquiere más valor cuando se lo relaciona con el sentimiento que merecía la anterior gestión presidencial: solo el 13% considera que Cristina Kirchner hizo todo lo posible contra los narcotraficantes.

Esa misma encuestadora confirmó que, entre 2000 personas consultadas en el orden nacional hacia fines de noviembre, el 70% considera que el Estado debe actuar frente a eventuales disturbios que, como en otros años, puedan producirse durante diciembre.

Con lo que no contaba el presidente Mauricio Macri era con la sonora disidencia que expresaría públicamente su socia Elisa Carrió, quien dijo que el protocolo anunciado por la ministra Bullrich "viola los derechos humanos fundamentales" y advirtió que por ese camino "vamos al fascismo".

Muchos se preguntan por qué, una vez más, la diputada Carrió recurrió a expresar su oposición a una medida del Gobierno a través de los medios de comunicación y las redes sociales antes que hacerla llegar directamente a la Casa Rosada. Una posible respuesta la dio a LN+ la diputada de la Coalición Cívica Marcela Campagnoli: "Nos enteramos del protocolo por los diarios".

Tal declaración reflota un viejo problema: Elisa Carrió nunca llegó a integrar la mesa chica donde se toman las decisiones gubernamentales más importantes, un derecho que algunos de sus seguidores creen que se habría ganado tras su muy buen papel en las elecciones legislativas de 2017, en las que obtuvo como candidata a diputada por la Ciudad de Buenos Aires un porcentaje de votos muy superior al promedio de los postulantes de Cambiemos en todo el país.

Convertida en una supervisora moral del gobierno de Macri, Carrió, además de hacer un valioso aporte simbólico y de identidad a Cambiemos, encarna una suerte de oposición dentro del oficialismo, que permite contener al primer nivel de votantes desencantados con la gestión macrista. Este rol de la diputada funcionó generalmente bien, pero desubicó al Presidente recientemente, cuando Carrió embistió con dureza contra el ministro de Justicia, Germán Garavano. También ahora, cuando habló de "fascismo" al cuestionar el protocolo para el uso de armas de fuego por las fuerzas federales.

¿Qué hará Macri frente al desplante de Carrió? Nada. "En una coalición, cada uno tiene derecho a expresar su opinión y no puede haber una relación de sumisión de unos a otros", se explicó en el Gobierno.

El martes por la noche, hubo una comunicación telefónica entre el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la legisladora, y cada uno fijó sus posiciones. Horas después, la diputada insistió en su tesitura y propuso que el protocolo se convirtiera en un proyecto de ley que sea discutido en el Congreso. Voceros de la Casa Rosada hicieron saber que no se enviará ninguna iniciativa de ese tipo al Parlamento, aunque aclararon que en las próximas sesiones ordinarias que comenzarán en marzo cualquier legislador será libre de presentar un proyecto.

Una de las condiciones que la Casa de Gobierno considera importante para una estrategia electoral ganadora es la preservación de la unidad de Cambiemos, razón por la cual nadie está pensando cerca de Macri en tomar represalias contra la diputada Carrió. En el macrismo también hay fundadas esperanzas de que la líder de la Coalición Cívica tampoco promoverá una ruptura, por cuanto es consciente de su enorme responsabilidad como fundadora de Cambiemos y de que su eventual alejamiento abriría una grieta por la cual se filtraría la posibilidad de un retorno del kirchnerismo.

Fernando Laborda

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