Jueves, 03 Enero 2019 00:00

Lavagna se lo piensa. CFK temerosa. Los cambios de Macri. Moyano manda - Por Agustín Bottinelli

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Enero no será un mes de descanso en materia política. Desde sus lugares de veraneo algunos dirigentes siguen pensando en el año electoral que ya comienza. No son pocos los que usarán este tiempo para decidir su papel en las presidenciales y armar sus propias estrategias. Uno de estos, tal vez el más demandado en estos días, es Roberto Lavagna que claramente sufre todo tipo de presiones para que acepte ser el candidato a presidente de una tercera fuerza.

 

Las encuestas lo ubican muy bien, debajo de Macri y de Cristina, pero el economista sabe que mientras el panorama esté polarizado entre la expresidente y el actual, todo intento resultará inútil. Los que pretenden convencerlo de lo contrario le aseguran que él mismo sería un factor decisivo para romper esa polaridad. Mientras tanto Lavagna se refugiará en Cariló donde seguirá manteniendo sus reuniones con Sergio Massa.

El gobernador santafesino Miguel Lifschitz, ya retirado de la candidatura a presidente, es uno de los que pretende que sea Lavagna la cabeza del movimiento que pueda competir contra Macri y CFK y su insistencia se hace notar. Claro que primero habrá que convencer a Massa, a Miguel Ángel Pichetto y a Juan Manuel Urtubey que cedan su lugar para salir a la contienda con un solo candidato fuerte apoyado por todos. La contra es la edad de Lavagna y su cansancio de la política.

En el kirchnerismo ya lanzaron por las redes la postulación de Cristina siempre comparándola con Macri y sin hacer más mención que al solo hecho de su regreso. Sin embargo, la viuda de Kirchner sigue en silencio, ni siquiera ha reaccionado ante el secuestro de sus cuadros y objetos de arte del departamento de la calle Juncal ordenado por el juez Claudio Bonadio. En su entorno aseguran que Cristina evalúa al detalle su situación judicial y le quitan el sueño las "carpetas" que pueda desenterrar el gobierno a mitad de campaña que la pongan en una difícil situación para seguir justificando su presencia en las presidenciales.

No todo parece lo que se ve o quieren hacer ver, la expresidente no está tranquila, tiene dudas y temores que por ahora no puede superar.

En el Gobierno, mientras Macri que escribió una columna para el diario La Capital de Mar del Plata a manera de salutación por el año nuevo y un pequeño balance de gestión en el que no faltaron las menciones a la "pesada herencia", dejó la responsabilidad del Gobierno y los preparativos para los borradores finales de la campaña en manos de su fiel escudero, el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

A partir de febrero, Cambiemos planea un cambio notorio en su política comunicacional que será más agresiva, más de contraste con los gobiernos K y reconociendo errores. Las "malas noticias" se darán de otra manera y cada aumento no le costará la cabeza a un ministro o a un secretario. Aunque en el caso de Javier Iguacel, el secretario de Energía, su renuncia forzada fue por presión de Techint y de la misma Elisa Carrió que tenía a su protegido Gustavo Lopetegui que había sido removido de su cargo de vicejefe de Gabinete, para reemplazarlo. De hecho, Lilita había dicho en una de sus últimas apariciones públicas que Lopetegui volvería al Gobierno. Mucho entienden esta concesión como un gesto para buscar el acercamiento a la diputada que sigue enojada con algunos miembros del Gabinete y con el propio Macri.

Al parecer una prioridad para el Ejecutivo es cubrir cuanto antes la mayor cantidad de juzgados vacantes que hay y que le causan múltiples problemas sobre todo en el fuero federal. Para ello el Presidente pidió la apertura de sesiones especiales en el Senado en febrero para conseguir los nombramientos de los nuevos magistrados.

SECRETOS A VOCES

Uno de los objetivos de la gestión económica del Gobierno es bajar las retenciones por las obras sociales y para ello debe contar con el apoyo de los líderes sindicales. Esta es la razón por la que el nuevo secretario de Trabajo, Lucas Aparicio, buscó una cita a solas con Hugo Moyano a la que finalmente asistió con su hijo Pablo. Las relaciones estaban cortadas desde que el camionero le hizo la primera huelga general a Macri, después de haberle prometido apoyarlo y darle su palabra al entonces subsecretario de Jorge Triaca, Ezequiel Sabor, a quien Macri echó porque entendió que lo había engañado a pesar de tener este funcionario una excelente relación de los Moyano y otros sindicalistas de peso.

La reunión que se realizó entre el 20 y 2l de diciembre, debía ser secreta por pedido del Presidente, pero la información trascendió muy rápido lanzada desde el entorno de los camioneros. Moyano quiere que se sepa que él impone las condiciones, que todavía manda. Los temas tratados no trascendieron para la prioridad era conseguir el apoyo para poder bajar el porcentaje de los aportes para las obras sociales, algo que el Gobierno necesita dentro de su severo plan de ajuste para 2019.

Macri suma por estos días la mayor cantidad de "malas noticias" para no tener que enojar a los ciudadanos en medio de la campaña, pero no solo las malas nuevas son las subas de las tarifas de los servicios y el transporte; por decreto, el Presidente decidió descongelar los sueldos de los miembros del gabinete que se incrementarán en un 25 por ciento. Una medida que resulta irritante más aún cuando el propio Ejecutivo está pidiendo un esfuerzo especial para conseguir los objetivos de bajo el déficit.

Nada será fácil el 2019 para el Gobierno y para Cambiemos, ante un panorama desalentador que hoy tiene al país con su deuda externa total alcanzando el 95 por ciento del PBI.

Agustín Bottinelli

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