Viernes, 11 Enero 2019 00:00

Cristina y Macri, los candidatos de la crisis - Por Sergio Berensztein

Escrito por 
Valora este artículo
(4 votos)

La exjefa del Estado produjo el desastre económico y el Presidente aún no pudo resolverlo; sin embargo, ambos protagonizarán las elecciones de este año

 

Cristina la incubó: durante sus ocho años de mandato generó el conjunto de distorsiones macroeconómicas para que explote la crisis que vive hoy la Argentina. Meticuloso y efectivo, Axel Kicillof terminó de ensamblar los componentes de esta bomba de tiempo diseñada para allanar el camino de regreso al poder de su jefa. Nunca pensaron que contarían con la ayuda de Macri y sus colaboradores. La conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017 en la que se anunció la revisión de la meta de inflación, establecida en 15%, precipitó la corrida cambiaria, cuya dinámica y consecuencias el Gobierno prefirió minimizar. Durante los dos años anteriores, aferrado a un credo gradualista, el Gobierno acentuó los desequilibrios fiscales que había prometido reparar. La descoordinación con la política monetaria aceleró la desconfianza del mercado. Y luego de 150 días durante los cuales todo se complicó más de lo necesario, Macri reconoció que había pasado los peores meses de su vida desde el secuestro que sufrió a comienzos de los años 90. Ironía del destino: los principales protagonistas de producir y detonar la crisis económica concentran el interés de al menos dos tercios de la ciudadanía de cara a las próximas elecciones.

El escenario más optimista para el Gobierno es que no aparezcan nuevas malas noticias en materia económica o que se note una leve recuperación hacia el segundo o tercer trimestre. No es necesario que ocurra nada extraordinario: basta con que el mundo acompañe, que llueva en la medida justa (el año pasado tuvimos una de las peores sequías de la historia) y que no ocurran turbulencias en el mercado cambiario. Esa inercia le permitiría al oficialismo consolidar su estatus de primera minoría y ganar, probablemente en segunda vuelta. Al mismo tiempo, generaría dificultades para que el peronismo destilara alguna figura competitiva y propiciaría el momentum de CFK: los gobernadores necesitarán ubicar a sus diputados y senadores y, ganados por el pragmatismo que caracteriza al peronismo, se acercarán a la expresidenta, que mantiene un fuerte peso propio. Esos gobernadores son conscientes de la capacidad de daño de Cristina, demostrada en Salta y en Córdoba en 2017, cuando con sus candidatos contribuyó a la derrota del peronismo en esos distritos. Ella puede no ganar, pero su odiado "pejotismo" tampoco.

Las cosas, sin embargo, pueden salir peor de aquello a lo que aspira el Gobierno, como suele ocurrir, en especial en términos económicos, desde hace tres años. Cristina consolidada como principal candidata de la oposición adelantaría la dolarización de carteras propia de los años electorales. La mayor demanda de la divisa incrementaría su cotización, con el natural efecto recesivo e inflacionario.

A pesar de todo, y por imperio de la polarización, Macri podría retener la presidencia con el argumento de ser el mal menor. La paradoja es que se dejaría a sí mismo una herencia pesada, sobre todo en materia de deuda e inflación. El instinto de poder del peronismo se acentuaría en esta segunda hipótesis: pactar con Cristina y robustecer sus chances en la carrera electoral o forzar una negociación para consagrar una candidatura de consenso que implique más chances de desplazar a Macri. Un espacio político que fue capaz de proteger a Menem o a Isabel tranquilamente podría ocuparse de ella y sus hijos. El dilema de CFK sería elegir la mejor forma para blindarse de la Justicia. ¿Aliándose con el justicialismo? ¿Yendo como candidata y corriendo el riesgo de perder por quinta vez en las seis últimas elecciones? El tiempo le juega en contra: las causas de corrupción que la involucran son una amenaza permanente. Cualquier nuevo arrepentido o evidencia inequívoca que agregue elementos sustantivos pueden desbaratar la estrategia de negación y victimización desplegada hasta el momento.

Todo podría complicarse, tanto para Macri como para CFK: sus destinos están entrelazados también si la fortuna les juega a ambos en contra. Al margen del clima y su impacto en la cosecha, y más allá de las turbulencias financieras, las derivaciones de la causa de los cuadernos son insospechadas. ¿Sobrevivirá Cambiemos si emergen nuevas dudas sobre cuestiones de transparencia, incluyendo la idea de la probation para los empresarios? Por el principio de igualdad ante la ley, ese instrumento podría beneficiar a otros involucrados. ¿Puede la maniobra para lograr la re-re de Weretilneck, auspiciada por la Casa Rosada para evitar un triunfo K en Río Negro, profundizar las desavenencias que generaron las sospechas de pacto entre Macri y Schiaretti?

El caso de Córdoba sugiere que el Gobierno no es renuente a los pactos con el peronismo si eso ayuda a contener el resurgimiento del radicalismo. Esto se confirma con el impulso oficial a la candidatura de Omar de Marchi, intendente de Luján de Cuyo, contra la voluntad del gobernador Alfredo Cornejo, que impulsa a su ministro estrella, Martín Kerchner. Cerca del Presidente prefieren frenar la proyección nacional del jefe de la UCR, que podría aspirar a suceder a Emilio Monzó como titular de la Cámara de Diputados.

El excelente vínculo de la administración Macri con su contraparte norteamericana puede convertirse en un peligroso búmeran. Con el gobierno parcialmente cerrado y la disputa por el "muro de acero" en la frontera con México dominando la agenda política y mediática, los demócratas en la Cámara de Representantes impulsarán un gran número de comisiones investigadoras que arrinconarán a Donald Trump en lo que queda de su mandato, con el objetivo de evitar un segundo. Una excelente oportunidad para que fondos buitre como Burford Capital, que litiga contra la Argentina por violación de derechos societarios en la estatización de YPF, impulsen cuestiones que fortalezcan las sospechas de corrupción y conflictos de intereses que arrecian contra la Casa Blanca, más allá de los conocidos casos de Rusia o Arabia Saudita. ¿Podrán involucrar causas conflictivas en la Argentina, como el soterramiento del Sarmiento y el megacaso de los cuadernos? Con la familia del Presidente involucrada, a los buitres les será difícil resistir la tentación de alentar sospechas para presionar y forzar una negociación.

El impacto en la dinámica del proceso electoral puede ser determinante. ¿Es este el contexto ideal que necesita Alternativa Federal para consolidar su propuesta e instalarse como una fuerza competitiva, colándose entre las otras dos, responsables de las crisis y potencialmente más desgastadas frente al electorado independiente? Este nuevo terremoto podría terminar de desmoronar un sistema político frágil, enmarañado, inestable e incapaz de resolver los problemas más vitales. Dependerá de los tiempos y de la capacidad de las partes para contener o postergar todo lo posible el desenlace de esta trama. Esto puede afectar mucho más a Cambiemos que a Cristina, que conoce mejor que nadie la lógica de las conspiraciones globales de los poderes concentrados en contra de los gobiernos populares. Asimismo, explica la tentación por desdoblar que predomina en la provincia de Buenos Aires. ¿Alguien imagina el impacto en términos de gobernabilidad de un kirchnerismo agazapado en La Plata y entorpeciendo un segundo mandato de Cambiemos? La lógica de la supervivencia política siempre impera en el comportamiento de los actores, sobre todo cuando en el horizonte aparecen nubarrones tan amenazantes.

Sergio Berensztein
Ilustración: Alfredo Sabat

Visto 172 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…