Domingo, 13 Enero 2019 00:00

La inseguridad como tema de campaña - Por Sergio Berensztein

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Consciente de que la economía es su punto débil, el oficialismo eligió como uno de los ejes principales a la lucha contra el delito. A partir de las medidas anunciadas, hay quienes hablan de una “bolsonarización” de la política de seguridad.

 

En la primera semana del año, el gobierno de Macri anunció que convocará a sesiones extraordinarias en febrero para que el Congreso trate un proyecto que contempla la baja de imputabilidad en menores de 16 a 15 años, dijo que agilizará un programa de deportación de mil extranjeros, confirmó la compra de 300 pistolas Taser para las fuerzas de seguridad y propuso la creación de un nuevo cuerpo de reservas en el Ejército, formado por 10 mil voluntarios civiles que actuarán sólo en caso de conflictos bélicos. Algunos ven estas medidas como una “bolsonarización” de la política de seguridad del gobierno de Cambiemos.

Consciente de que la economía es su punto débil, el oficialismo eligió como uno de los ejes principales de su campaña la lucha contra la inseguridad, el delito y el narcotráfico, apostando a retener a su electorado, ciertamente descontento con lo logrado en materia económica. El otro eje será la corrupción, evitando volver al pasado, haciendo referencia explícita a la corrupción del gobierno kirchnerista.

Sin embargo, el uso electoral de la inseguridad no es nuevo. Hasta 1999, era un tema más en las campañas electorales, junto con los problemas económicos y el crecimiento de la pobreza, pero con Fernando De la Rúa adquiere un rol protagónico. En el spot de campaña “Dicen que soy aburrido”, el candidato de la Alianza interpela a la ciudadanía: “¿Es divertido que nos asalten y nos maten en las calles? … Viene una Argentina distinta, que va a encarcelar a los delincuentes y corruptos”.

Ese mismo año, resulta electo gobernador de la Provincia de Buenos Aires Carlos Ruckauf, candidato por el Partido Justicialista y exvicepresidente en el segundo mandato de Carlos Menem. Su triunfo se basó en el endurecimiento de su discurso en el último tramo de la campaña, propiciando una política de “mano dura” y “gatillo fácil”, declarando que “hay que meter bala a los delincuentes”, arrebatando así parte del electorado que apoyaba al exsubcomisario Luis Patti, otro candidato propulsor del “meta bala”.

Ruckauf nombra ministro de Seguridad bonaerense al exmilitar carapintada, Aldo Rico, que duró 4 meses y renunció en medio de un escándalo. Desde su gobierno, Ruckauf reclamó a los legisladores bonaerenses de la Alianza que promovieran un paquete de leyes que consideraba necesarias para la lucha contra la delincuencia, argumentando que “mucha gente tendría que estar presa y no lo está por leyes benignas como la del 2 por 1 o la absurda Ley de Ejecución Penal bonaerense”, que posibilita las salidas transitorias de los presos.

Finalmente, se aprueban las modificaciones al Código de Procedimiento Penal, conocida como la “Ley Ruckauf”, que además de limitar las excarcelaciones, amplió las facultades policiales para operativos de control (“razzias”) e interrogatorios y debilitó el debido proceso afectando al principio de inocencia. Esta reforma generó una gravísima crisis penitenciaria y la provincia superó todos los récords de hacinamiento en cárceles y comisarías.

En 2004, retomó la posta el “ingeniero” Juan Carlos Blumberg, que, tras el secuestro y posterior asesinato de su hijo Axel, se convirtió en referente de la insatisfacción ciudadana respecto de la inseguridad en Buenos Aires impulsando un paquete de reformas que endurecieron aún más el Código Penal. Estas reformas, que aumentaban la pena máxima a 50 años y las penas para el caso de robo con arma de fuego, incluso si ésta era de utilería, fueron aprobadas por el Congreso Nacional en abril del 2004, y serían recordadas como la “Ley Blumberg”.

Más tarde, con el gobierno de Néstor Kirchner se sumaría la “sensación de inseguridad”, tal como lo expresara por primera vez al pasar a retiro a 107 oficiales: "los índices de inseguridad van bajando, pero la sensación de inseguridad aumenta porque tuvimos la idea de cambiar la cúpula de la Policía Federal”.

Francisco De Narváez también utilizó como caballito de batalla de sus discursos a la temática de la inseguridad y “mano dura, pero dentro de la ley” para los delincuentes. Fue diputado de la Nación del 2005 al 2015, recordado por la implementación del “mapa de la inseguridad”, una de las propuestas más reconocidas de la campaña política del año 2009, que se conformaba con el reporte de cada sitio o lugar peligroso por parte de las víctimas o testigos de hechos de inseguridad, con el fin de prevenir e informar al resto de los ciudadanos de los potenciales lugares donde se cometían delitos. En sus spots de campaña a gobernador de Buenos Aires en el 2011 insiste con el tema denunciando: “nos han robado todo, hasta la posibilidad de ser buenas personas” asociando el miedo a esta temática y prometiendo un “cambio seguro”.

Otro político que tiene larga data en el tema de la inseguridad como eje de campaña es el actual dirigente del Frente Renovador, Sergio Massa, advirtiendo que es “una enfermedad de nuestra sociedad y la mayor inversión hay que ponerla en prevención". En 2007 es elegido intendente de Tigre y durante su gestión desde 2008 (cuando retoma el cargo tras haberse desempañado como Jefe de Gabinete durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner) hasta 2013 logró reducir significativamente los delitos de robos de autos y la tasa de homicidios.

Gracias a la implementación de un sistema de cámaras de vigilancia y la creación del Centro de Monitoreo Municipal, convierte a Tigre en uno de los municipios con la menor tasa de inseguridad. En las elecciones presidenciales de 2015, sumó a su tradicional discurso caracterizado por "hay que terminar con la puerta giratoria que permite que los delincuentes entren y salgan por la misma puerta", y al aumento de las penas, el refuerzo de las fuerzas de seguridad y la injerencia de las Fuerzas Armadas en las villas y barrios humildes para combatir al narcotráfico.

Por último, en las elecciones de 2017, la temática de la inseguridad ya está completamente instalada y todos los candidatos la suman en los respectivos discursos electorales. En ese año, Sergio Massa se dedica a hacer campaña por la baja de la edad de imputabilidad, aunque no termina siendo electo senador, pese al respaldo recibido en la última etapa de parte de Rudolph Giuliani, quien fuera alcalde de alcalde de Nueva York entre 1994 y 2001 gracias a su política de “tolerancia cero” frente a la inseguridad.

Pero ¿es hoy la inseguridad la principal preocupación de los argentinos?

Tal como indican los datos del informe que realizáramos junto con D´Alessio- Irol hace un mes atrás, 8 de cada 10 consultados señala a la economía como el principal problema a resolver por el gobierno nacional antes que la seguridad, incluso para ambos lados de la grieta. (Datos correspondientes a la medición realizada en forma online durante el 12 y el 13 de diciembre de 2018 a 1121 encuestados, mayores de 18 años, de todo el país)


Además, si bien la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich ha negado que las medidas de endurecimiento anunciadas y la tolerancia cero formen parte de una estrategia electoral, en la misma medición, el 64% de los argentinos lo descree, y sólo un 28% opina que el gobierno nacional lleva adelante un plan sistemático y coherente para combatir la inseguridad, aunque el porcentaje se incrementa al 49% entre los partidarios de la coalición gobernante.


Todo lleva a suponer que Cambiemos efectivamente se encuentra en “modo electoral” y una vez más se desperdicia una oportunidad única para debatir a fondo la inseguridad, tema central para la ciudadanía, involucrando tanto a las fuerzas con representación parlamentaria, como a la justicia, a la sociedad civil y a las propias fuerzas de seguridad.

Sergio Berensztein

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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