Jueves, 24 Enero 2019 00:00

Cambiemos busca ordenar su interna - Por Mauricio Maronna

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Para destrabar la pelea santafesina, el gobierno dice que los precandidatos a gobernador no podrán postularse a diputado. El macrismo hace política.

 

A casi 5 meses del cierre de listas nacionales, el único que hace política pensando en las elecciones presidenciales es el gobierno nacional.

Aun a los panzazos por el pésimo estado de la economía, y con la recesión golpeando en cada ciudad, Cambiemos intenta hacerse de una estrategia para salir al redil electoral, y hay plena conciencia en que no será la economía la llave que permita la reelección presidencial.

En esto radica una de las curiosidades del momento: el gobierno que venía reconocido por el halo economicista de los CEO's y los empresarios que se alojaban en su caparazón, termina dependiendo de la política, por el desastre de la economía.

Hace tres años exactos, el presidente se paseaba en el Foro de Davos como el nuevo chico de la tapa, y hasta se animaba a presentarles a los empresarios europeos al "futuro líder del peronismo". Era Sergio Massa, a quien Mauricio Macri había llevado a Suiza como invitado.

Tres años después, Macri debe apelar a Cristina Kirchner para tener una única chance de victoria. Para el jefe del Estado, Massa pasó de ser "el futuro líder del peronismo" a "ventajita", como lo llama.

Desde Davos, precisamente, el FMI ha anunciado que el 2019 se seguirá consumiendo en Argentina bajo el pacman de la recesión, y que nadie sueñe con otra cosa. Será el primer año de recambio presidencial que se recuerde sin una campaña oficialista resaltando los beneficios de los asalariados, el consumo y la mar en coche. Parece no haber más camino que el de sangre, sudor y lágrimas. Pero sin Churchill. Y con Nico Dujovne. Con Macri.

Algunos analistas muy cercanos al oficialismo han reparado —vaya novedad— en lo peligroso que resulta ir a una campaña presidencial sin anzuelos económicos de los cuales pueda morder la sociedad. En las últimas apariciones públicas, Macri ha sido cáustico como siempre: "No hay otro camino que el que hemos emprendido".

"No podemos hacer anuncios populistas, aunque sea 2019 y nos espere la campaña electoral. El acuerdo con el FMI no nos permite modificar las reglas de juego", le admitió un legislador oficialista a LaCapital. Sin embargo, ese mismo diputado, mostró números y proyecciones que lo hacen sentir optimista respecto del futuro electoral. "Enfrente es la nada misma. Hasta se dio el caso único de un socialista rogándole a un peronista que vaya de candidato (por la visita de Miguel Lifschitz a Roberto Lavagna)", agregó la fuente.

A pedir de Macri

Este folletín sobre desdoblamiento electoral sí o no, que parece eterno, entre el gobierno nacional y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, terminará como mejor le convenga al presidente. Que por algo es el presidente. Mientras tanto, Cambiemos logra mantener entretenida a la opinión pública.

El dato que se ha consolidado en casi todo el país es la influencia negativa de Macri para los gobernadores cambiemitas que quieren ser reelectos o, como en el caso de Santa Fe, para los macristas que quieren gobernar la provincia. El caso más empírico es el de Mendoza, una provincia extraña para los usos y costumbres nacionales. Macri mide tan mal que es lo único que hace generar alguna preocupación por el resultado electoral.

Por el contrario, el gobernador Alfredo Cornejo tiene una imagen personal positiva que no pondría en peligro la continuidad de la administración mendocina. Sepa el lector que el oficialismo mendocino tiene como socios a los radicales, el socialismo, el massismo y Patria Libre, el partido de Humberto Tumini. Todos los que son adversarios a nivel nacional, están como aliados en la provincia cuyana. "Esto sí que es Argentina", cantaba Luca Prodan.

En el laboratorio de Olivos —que en realidad es el despacho de Marcos Peña— están preocupados por la marcha de la interna santafesina. José Corral le dijo a este diario que no baja su candidatura ni "con Gendarmería y los Cascos Azules".

A la vez, Mario Barletta dijo que hará todo lo posible para que haya unidad en Cambiemos. Desde el sector de Julián Galdeano —que apoya al macrista Federico Angelini— sugieren que la unidad con Barletta de candidato a ellos les gustaría. Lucas Incicco también quiere ser de la partida. Un zafarrancho que se arreglará en dos minutos, cuando baje la orden desde Balcarce 50.

Conociendo los vicios y costumbres de los cambiemitas santafesinos, Peña hizo correr la noticia, según la cual los candidatos a gobernador no podrán ser luego postulantes a diputado. Si eso adquiere seriedad, se bajará el 90 por ciento de los que dicen querer correr para la Casa Gris.

Los únicos ruidos y ruiditos de la campaña santafesina se emiten desde el macrismo. El resto aparece como adormilado o con las cuestiones internas resueltas o en pausa.

Y ni hablar del sopor que parece haber ganado la carrera para la Municipalidad. Como todos los precandidatos son concejales, todos dicen lo mismo, proponen lo mismo y sugieren la misma paleta de temas. Debe decirse a favor de los concejales-candidatos que ni siquiera se produjo el cierre de listas.

Las campañas, por ahora, ni siquiera son una promoción de verano.

Mauricio Maronna  
Twitter: @MauricioMaronna
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