Lunes, 11 Febrero 2019 00:00

La campaña arranca con un tour por la corrupción kirchnerista - Por Sergio Crivelli

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Con el veranito financiero la política comenzó a ordenarse. La polarización se afianzó, el PJ alternativo se deshilachó y una tormenta judicial se está formando en el horizonte de Cristina.

 

Una de las incógnitas de las presidenciales de 2019 es cómo puede ser competitivo un presidente que perdió el control del dólar hace apenas ocho meses, devaluó 100%, redujo "de facto" salarios y jubilaciones, aumentó la pobreza, aplastó la actividad y pilotea ante el escepticismo general una economía con los signos vitales muy deteriorados. Hay varias respuestas a esa incógnita y la mayoría confluyen en la estrategia que el macrismo está aplicando en el comienzo de la campaña electoral.

En primer lugar, clavó la cotización del dólar a fuerza de restricción monetaria y recesión. Hay un respiro en los mercados financieros y un lento descenso de la tasa de interés. La falta de dólares que causó la crisis de 2018 se revirtió. Ahora Dujovne-Sandleris gestionan el sobrante de verdes, no el faltante. La reelección de Macri depende fundamentalmente de que no haya nuevas turbulencias, porque la paciencia de los votantes de clase media está en su límite.

En segundo término, la oposición peronista le está dando una ayuda fenomenal al gobierno para desplegar el escenario que más le conviene: el de la polarización. El lunes pasado en Mar del Plata la cumbre del peronismo "alternativo" fue una escenificación transparente del caos. Faltaron más gobernadores (5) de los que fueron (4). Algunos se ausentaron con excusas pueriles como Juan Manuel Urtubey.

A ese fracaso hay que sumar que un precandidato, Miguel Pichetto, prometió abandonar el barco si Sergio Massa, una de las principales figuras del espacio (por lo menos en el terreno financiero), termina volviendo al kirchnerismo. No lo dijo con nombre y apellido, porque no era necesario.

El último intento del viejo aparato peronista propalado por algunos medios, la candidatura de Roberto Lavagna, también se diluyó. El ex ministro de Duhalde y Néstor Kirchner planteó una condición de imposible cumplimiento para terminar con la falsa expectativa de su postulación: que todos se alinearan detrás de su candidatura. En otros términos, puso de manifiesto con cierta elegancia que está harto de que lo operen por los medios.

La tercera circunstancia que permite que Macri siga siendo competitivo en medio de la depresión económica presente es que con el PJ alternativo sin candidato ni conducción, la polarización con el kirchnerismo parece inevitable. No hay avenida del medio, ni tercera posición. Es seguir por el actual camino o volver al pasado. Y en este punto se está abriendo un segundo frente electoral que no es el económico, sino el de la corrupción kirchnerista.

Hacia el final de la semana pasada hubo un verdadero diluvio de información en la materia con 92 intendentes peronistas procesados por corrupción, un arsenal descubierto en la casa de un sindicalista del SOEME, el apresamiento de Martín Báez y las confesiones de arrepentidos claves, como el contador de los Kirchner y la viuda de un secretario de la pareja presidencial, que amenazan con tener por meses la cuestión en el tope de la agenda mediática.

A esta altura quedan pocas dudas de que uno de los escenarios de la campaña será Comodoro Py, donde las cloacas se taparon y el sindicato de judiciales capitaneado por el peronista Julio Piumato tuvo la ingeniosa idea de solicitar que siga la feria veraniega. Cristina Kirchner tuvo una idea compatible, aplazar el juicio oral en su contra por la obra pública de Santa Cruz, pero el fiscal se opuso.

De todas maneras, el principal dolor de cabeza para la ex presidenta son las confesiones de antiguos colaboradores muy cercanos como secretarios privados y contadores. Hasta el destino de los fondos ilegales está empezando a aclararse. Se presume que en tiempos de penuria los votantes dan prioridad a la economía antes que, a la corrupción, pero el gobierno apuesta a lo contrario. De eso debe cuidarse CFK. Y también de no perder en octubre. Su ex colega Lula da Silva perdió el poder y la semana última le cayeron 13 años más de cárcel por lavado de dinero.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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