Lunes, 18 Febrero 2019 00:00

Inflación y recesión combinadas deterioran las chances de Macri - Por Sergio Crivelli

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Las encuestas detectan el mal momento del gobierno por las consecuencias negativas de la devaluación. Las expectativas económicas son malas; la electorales no cambiaron demasiado

 

La explosión que llevó al dólar a 40 pesos se produjo hace cinco meses, pero las esquirlas continúan cayendo. El gobierno logró un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, obtuvo los dólares necesarios para esquivar la híper y puso en marcha un rápido programa de ajuste, pero las variables macroeconómicas que más se sienten en el bolsillo no le responden o lo hacen lentamente, lo que en términos electorales es lo mismo.

La inflación repuntó levemente en febrero (2,9%) en lugar de bajar y rozó el 50% anual. La actividad industrial sigue deprimida y ninguna señal de reactivación importante aparece en el horizonte.

El gobierno hizo todo lo que dice el manual para escapar del caos. Planchó el dólar, congeló los agregados monetarios, mantuvo tasas altísimas, eliminó la emisión sin respaldo, licuó salarios estatales y jubilaciones, bajó fuerte el déficit y aumentó sin miramientos la presión fiscal. Hizo lo que ningún político quiere hacer. ¿Qué más?

Los economistas echan la culpa del alza del costo de vida a las tarifas, pero volverlas a congelar sería conectar nuevamente la bomba de tiempo que armó el kirchnerismo. Abrir la importación de los productos que más aumentan serviría para bajar los precios, pero resulta inviable electoralmente. Los industriales nativos no son competitivos ni con una brutal devaluación del 100%. Su "know how" no está en la productividad, ni en la reducción de costos como demostró acabadamente el escándalo de los cuadernos. Son expertos en "mercados regulados" como el presidente de Repsol, Antonio Brufau, dijo eufemísticamente de los Eskenazi, socios de los Kirchner y capaces de comprar empresas con las ganancias que ellas mismas generan.

Más allá del círculo rojo, de todas maneras, los votantes de a pie se preocupan por la inflación. A la hora de calificar el desempeño de Macri aumentaron más del 6% los que le pusieron un aplazo. Según un sondeo realizado a principios de febrero por Synopsis los que evalúan negativamente al gobierno llegan al 58% más que duplicando a los que lo ven positivamente: 25%.

Pero tal vez el número más desalentador para la Casa Rosada sea el de las previsiones sobre un futuro económico peor que el presente. Casi el 50% de los consultados hacen ese pronóstico, mientras apenas el 25% cree que la economía mejorará y el 19% que se mantendrá igual. Hoy la esperanza parece estar abandonando al gobierno, como los dioses abandonaron Antonio antes de la batalla de Accio.

Pero ese pesimismo no tiene aún, llamativamente, un correlato en la intención de voto. El oficialismo mantiene una base superior al 30% y muy pareja con la de Cristina Kirchner. O puesto en otros términos, la oposición más radicalizada no consigue capitalizar a los desencantados con el desempeño del macrismo.

¿Podría hacerlo la no radicalizada, racional o "alternativa"? La pregunta tiene más de una respuesta posible, pero resulta ilustrativa al respecto una declaración hecha hace 48 horas por el "massista" Marco Lavagna respecto de la cuestión central de la economía: el financiamiento del FMI que el año pasado evitó el colapso.

Dijo el hijo del ex ministro de Duhalde y de Néstor Kirchner: "La deuda con el FNI así como está no se puede pagar, el próximo gobierno tendrá que renegociar". Un paso sin vacilaciones en dirección del "roleo" de la deuda o dicho de manera directa, del incumplimiento del acuerdo vigente.

La opinión del massismo-lavagnismo coincide con la Alberto Fernández, vocero de CFK que ante la pregunta de si había que cumplir con el FMI respondió sin vacilar: "Sí, pero no podemos cumplir como nos está haciendo cumplir Macri a costa de una economía paralizada, donde todos los días la gente se empobrece".

El gobierno intentó mejorar el clima anunciando mejoras para las pymes e instalando una "agenda productiva", pero el impacto del índice inflacionario de enero fue muy fuerte. Sólo puede ser compensado en la campaña por un espectáculo como el que promete el juicio oral de Cristina Kirchner por el direccionamiento de la obra pública hacia Lázaro Báez.

Esta novedad se exhibirá a partir del 26 del corriente mes a Comodoro Py. La hoy senadora será la primera candidata a presidente que alternará la tribuna electoral con el banquillo de los acusados, acompañada por presos como Julio De Vido y Báez. Los expertos aseguran que no afectará el apoyo de sus seguidores, pero en la historia de la democracia nativa no hay antecedentes de un hecho semejante.

Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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