Lunes, 18 Febrero 2019 00:00

El peronismo, entre candidatos, precandidatos y globos de ensayo - Por Claudio Jacquelin

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El verano de todo año electoral es siempre la estación propicia para que prosperen, se exhiban y se pongan a prueba candidaturas, precandidaturas y globos de ensayo. Es el escenario donde el peronismo ofrece por estos días una vasta cartelera de puestas en escena.

 

Van desde las expresiones de solistas audaces hasta composiciones corales, como la de Alternativa Federal, en las que se alternan protagonistas varios sin que ninguno termine por sobresalir o imponerse, por decisión propia o circunstancias ajenas.

A diferencia de otros años, no hay grandes producciones. Ni siquiera lo fue la aparición en Mar del Plata de "los alternativos".

Una de las opciones son las giras por el interior, con pretensión de generar cercanía en distintos electorados y ambición de viralización por las redes, como las que realiza Sergio Massa a instancias de su asesor catalán, Antoni Gutiérrez Rubí. También, los anticipos fragmentarios y minimalistas de posicionamientos electorales, en medio de actos de gobierno, como los que suele representar el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey. O las photo oportunity y la alimentación de rumores que se dejan correr en los medios, como las que se permite el economista Roberto Lavagna.

Los tres son hoy los principales aspirantes a ocupar ese vacío de oferta sólida y consistente que enfrenta la demanda de, más o menos, un tercio del electorado, según la mayoría de los expertos en opinión pública.

Massa y Urtubey son precandidatos concretos. Lavagna, casi un holograma que aparece cada vez con más encarnadura. Aunque por ahora sea en el imaginario de lo que el macrismo ha popularizado como el círculo rojo. Muchos de sus integrantes impulsan su postulación por empatía generacional con el economista, desencanto con el actual gobierno o temor a un abismo que ponga en riesgo sus intereses.

En los últimos diez días, el estrecho círculo íntimo del exministro de Duhalde y Kirchner ha empezado a frecuentar a formadores de opinión, influyentes de distinta índole y tomadores de decisiones con el mensaje de que el economista está entusiasmado con su eventual candidatura. Él ha logrado, además, la adhesión o la oportuna visita de algunos dirigentes de fuerzas variopintas y de posibles aspirantes a apalancar las chances de Lavagna con candidaturas distritales.

También es cierto que nadie ha escuchado a Lavagna relativizar las rígidas condiciones que puso para lanzarse desde que empezó a menearse su eventual postulación, como no ir a una interna o ser el candidato de una coalición que incluya al peronismo descontento, pero que exceda esa frontera, casi la demanda de un operativo clamor de todos los que no representan al macrismo o al kirchnerismo, pero sin excluir a ninguno que quiera escindirse de esos espacios.

Sus demandas han reflotado una máxima que se le suele atribuir al fallecido patriarca peronista Antonio Cafiero. "Para llegar a algo importante en política hay que tener suficiente vanidad y ambición. Pero la ambición siempre debe ser superior a la vanidad". Casi nadie duda de que Lavagna tenga atributos para ser candidato presidencial. En las proporciones está la incógnita.

Más allá de las intenciones y del volumen que vaya ganando esa precandidatura, lo cierto es que aún no parecen dadas las circunstancias para satisfacer las condiciones del exitoso extitular de Economía y fallido candidato presidencial en 2007.

En el entorno de Massa, espacio en el que aún permanece Marcos Lavagna, buscan relativizar la vocación del exministro para afrontar una campaña. Atribuyen su instalación a una maniobra veraniega del sindicalista Luis Barrionuevo, uno de los impulsores de lo que por ahora es una posible precandidatura y para algunos un eficaz globo de ensayo, que va tomando altura.

"Urtubey pretendía aparecer en el verano como lo nuevo, en medio de los nombres ya instalados y transitados. Por eso Barrionuevo lanzó el de Lavagna para opacarlo y ocupar ese lugar, pero Luis juega con Massa y no le perdona a Juan Manuel que, con su primo Dalmacio Mera, lo hayan dejado fuera de juego en Catamarca", explican en el massismo. Internas de las internas a las que tanto dice repelerle Lavagna. Es parte del juego.

Mientras tanto, Massa sigue disciplinadamente, como pocas veces antes, las instrucciones de Gutiérrez Rubí, el mismo experto en marketing electoral que en 2017 asesoró a Cristina Kirchner para las elecciones legislativas en las que fue derrotada por Esteban Bullrich y Gladys González. El tigrense recorre kilómetros y kilómetros en busca de recuperar la confianza y la adhesión de una audiencia que se le ha ido reduciendo desde el batacazo de 2013 en el que puso freno a las ambiciones re-reeleccionistas de Cristina.

En cambio, Urtubey, el otro aspirante de este espacio, se mueve con cierta morosidad, para sorpresa o inquietud de algunos asesores y consultores externos, entre los que sobresale otro español: Antonio Sola. A pesar de la estrepitosa devaluación de la moneda nacional en solo un año, ciertas importaciones siguen en alza. Las reglas de la economía no siempre rigen para los políticos.

En el reducido entorno íntimo del salteño justifican la baja intensidad de su despliegue proselitista en la presunta condición de tiempista que atribuyen a su jefe. Contra muchos que le aconsejan reforzar los ejercicios de pretemporada, él arguye que no hace falta y les retruca con que las mismas encuestas que le llevan revelan que va recortando la ventaja que le lleva Massa. Los massistas lo desmienten acaloradamente con sus propios números. La encuestología no es una ciencia exacta.

Por ahora ninguno de los dos está dispuesto a bajarse de una elección interna. Habrá que ver si en un año en que el financiamiento de campañas se prevé más austero es posible sostener precandidaturas de destino incierto hasta el final del proceso.

Una Cristina para cada gusto

Las renovadas menciones de una posible deserción electoral de Cristina Kirchner que hacen circular algunos cristinistas (y hasta el propio Massa, aunque por razones muy diferentes) tienen en vilo al peronismo, en especial a varios de los que pretenden convertirse en contendientes de Macri. También a los oficialistas menos temerarios.

La expresidenta ha sido siempre una exitosa cultora del misterio en todo lo que a ella se refiere. Aunque en varios terrenos empiecen a rasgarse muchos velos tras los que se protegía, sus feligreses mantienen la fe y sostienen el culto. Los sondeos lo acreditan.

El Gobierno quiere creer que las expresiones sobre la no presentación electoral de Cristina son solo rumores para confundir a opositores incautos, con los que ella busca paralizar, como la cobra, a sus víctimas.

Operadores oficialistas no se privan de hacer circular encuestas que a veces hasta exageran el potencial electoral de su principal adversaria, a riesgo de alterar los nervios de muchos actores económicos que temen que ese escenario agrave las dificultades.

En los santuarios del optimismo oficialista, con sedes en la Casa Rosada y el Ministerio de Hacienda, confían en la evolución de la economía a pesar de que los indicadores dados a conocer la última semana y los que se difundirán en, al menos, los próximos dos meses parecen aportarles más argumentos a escépticos y pesimistas.

El devenir de las causas judiciales en las que está involucrada Cristina y los, como mínimo, cinco juicios orales que deberá afrontar este año, a partir de la semana próxima, son para los oficialistas otra razón para descreer de las versiones sobre el renunciamiento cristinista, destinado a facilitar un armado opositor más amplio. No es lo mismo presentarse a un tribunal como una candidata a presidenta con posibilidades reales de recuperar el poder, con el que tuvo sometidos, domesticados o asociados a muchos magistrados, que ser "la gran electora" de otro postulante, dicen. Especulaciones.

Mientras tanto, a excepción de la hasta ahora segura candidatura de Macri en busca de su reelección, seguirán abundando precandidatos, postulantes y globos de ensayo. Las elecciones provinciales, que empezaron ayer, ayudarán a delinear mejor la oferta.

Claudio Jacquelin

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