Miércoles, 20 Febrero 2019 00:00

El operativo clamor pro-Vidal, una especulación que suena entre políticos y empresarios - Por Mariano Pérez de Eulate

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En círculos políticos oficialistas y opositores y también en ámbitos empresarios -ese mundillo que alguien definió como el “círculo rojo”- se habla de la posibilidad de la activación de un operativo clamor en favor de una candidatura presidencial de María Eugenia Vidal si la ponderación social de Mauricio Macri no mejora sustancialmente antes del cierre de listas para los comicios de octubre próximo.

 

Un paso, el de armar las nóminas, que de acuerdo al cronograma electoral debería darse en el mes de junio, casi dos meses antes de las Primarias Abiertas.

Algunos observadores aseguran con categoría de verdad que, en rigor, ese podría ser el famoso y siempre desmentido “Plan B” del Presidente, y que sólo sería conocido por la gobernadora bonaerense. En esa hipótesis ni siquiera Marcos Peña sería parte de la movida secreta porque, hasta donde se sabe, el jefe de Gabinete abona la estrategia conocida como de “triple reelección”: Macri en la Nación, Vidal en la Provincia y Horacio Rodríguez Larreta en la Capital Federal. Son tres comicios que se realizarán el mismo día de octubre.

En principio suena risueño el papel pasivo que esta hipótesis ultra reservada le asigna al jefe de ministros: es difícil que Peña no conozca lo que piensa Macri, dada la relación simbiótica que los une.

Como sea, sobre todo en la política bonaerense se escucha la tesis del “operativo clamor” desde que Vidal comunicó la decisión de no desdoblar las elecciones bonaerenses de las nacionales. Esa salida de la gobernadora sorprendió a varios hombres del oficialismo, que especulaban con prolongar el misterio sobre la definición de esa suerte de culebrón veraniego que logró concentrar la atención política y mediática.

Se cree en esos ámbitos que hay una suerte de acuerdo táctico entre Macri y Vidal que podría traducirse así: con el objetivo de facilitar el camino para que Cambiemos continúe gobernando el país luego de 2019 (“Y terminar las reformas que hacen falta”, según la versión amarilla), si el Presidente no lograra mejorar su imagen e intención de voto para junio entonces la gobernadora ocuparía el lugar principal de la oferta electoral del oficialismo.

Según esa lógica, aun pagando los costos del muy mal momento económico a nivel nacional, Vidal tendría más chances de pelear la presidencia con el peronismo, cualquiera sea su candidato.

Es sabido que Vidal es la dirigente oficialista que mejor mide a nivel nacional, una decena de puntos porcentuales por arriba de Macri. Incluso en Cambiemos también vendrían constatando que la ponderación de la gobernadora baja bastante cuando comparte escenario electoral con el Presidente en la misma boleta.

Es justamente el argumento del que se agarraban los impulsores del fallido desdoblamiento electoral en la Provincia, que era básicamente un grupo de intendentes oficialistas del Conurbano que creen que hasta podrían peligrar sus propias reelecciones si los números que actualmente arrojan las encuestas no mejoran para el segundo semestre.

Un sector del establishment, encumbrados hombres de Cambiemos, corporaciones mediáticas y demás presencias de peso, serían los actores que agitarían el operativo clamor pro-Vidal cuando sea necesario, según las especulaciones que se escuchan por estos días en el mundo político y empresario. Los movería, siempre de acuerdo a las versiones oficiosas, el rechazo a un eventual regreso del kirchnerismo en base a los números que muestran que la ex presidenta Cristina Kirchner es la dirigente opositora que aglutina mayor intención de voto.

En verdad, hasta el momento la gobernadora sólo ha dado señales de querer buscar su propia reelección y de alineamiento con la estrategia de continuidad de Macri y Peña. Es su discurso en público y también en privado.

Además, en el gobierno nacional repiten como un mantra que Macri mejorará su imagen cuando la campaña esté realmente lanzada y, entre otros factores vinculados a la estrategia electoral, porque la economía empezará a evidenciar mejoras hacia la mitad de este año. O sea: justo cuando haya que presentar las listas en la Justicia Electoral.

Ese optimismo amarillo en materia económica, hay que decirlo, no es compartido por muchos analistas de la cuestión financiera y fiscal, incluso por algunos que pueden definirse como cercanos al oficialismo, que aseguran que si se produce una mejora de la economía recién será evidente hacia fines de este año, una vez que haya concluido el proceso electoral.

Mariano Pérez de Eulate  
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