Miércoles, 27 Febrero 2019 00:00

Cristina Kirchner relega a La Cámpora y le da aire a otros dirigentes para negociar con el PJ - Por Pablo Ibáñez

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Eduardo Valdés y Alberto Fernández son el nexo de la ex presidenta con actores del peronismo más clásico.

 

Eduardo Valdés fundó, allá por 2011, La Solano Lima para sponsorear a Amado Boudou como jefe de Gobierno porteño y, en simultáneo, reivindicar al vicepresidente durante los 49 días de mandato de Héctor Cámpora.

Valdés negó un toreo a La Cámpora, la entonces expansiva agrupación de Máximo Kirchner, pero en el PJ sugerían que mentar a Vicente Solano Lima, conservador popular, traficaba un mensaje ante el fervor neocamporista.

El ex embajador en el Vaticano se convirtió, casi una década después, en un pieza esencial del dispositivo de Cristina Kirchner. No solo por su vínculo con Francisco sino, dicen a Clarín en el Instituto Patria, como enlace con el mundo judicial.

El lunes, cuando la ex presidenta fue a Comodoro Py, Valdés fue su vocero: además de cuestionar al juez Claudio Bonadio aportó datos sobre el caso D'Alessio. El ex embajador forma, aun con distancias, junto a Alberto Fernández el scrum de interlocutores que entronizó Cristina y que, en las formas, relega a La Cámpora.

"Tienen un rol, aportan vínculos con otros actores, pero son complementarios a lo que hacen Máximo y Wado", dicen en el Patria y niegan chispazos, pero asumen que esos cancilleres son nexo con actores del PJ clásico a los que no llega el cristinismo puro.

En el planeta K lo califican como hecho anecdótico, pero el ingreso de Alberto Fernández a la Comisión de Acción Política (CAP) del PJ que preside José Luis Gioja es una señal. De mínima, compartirá franquicia con Eduardo "Wado" De Pedro que ocupa una butaca desde 2018.

Fernández debutará este miércoles en la mesa donde se sientan, entre otros, Hugo Moyano, Alberto Rodríguez Saá, Gildo Insfrán y Felipe Solá, que se reunió ayer con la ex presidenta. En diciembre, el ex gobernador pidió que Cristina participe en las cumbres del PJ.

No supone, ni mucho menos, que Cristina reniegue de sus herederos. "Ella trabaja para la unidad y entiende que para interactuar con muchos actores no puede hacerlo con sus interlocutores de antes" apuntan a su lado.

En ese juego de roles y oficios, mientras Fernández negocia con los gobernadores, Oscar Parrilli es el encargado de abrir sucursales de Unidad Ciudadana (UC) en las provincias. Hay una razón: por las tensiones de los tiempos en que La Cámpora avanzaba -y quería subsumir- a otros grupos K, Cristina puso en manos del ex jefe de la AFI el ensamble de UC.

"Cristina mandó un audio a Mendoza diciendo que Anabel Fernández Sagasti era su precandidata. Nunca hizo eso por nadie. ¿Alguien puede dudar que ella banca a La Cámpora?", apuntó un peronista con acceso al Patria.

Máximo Kirchner interviene con menos visibilidad que Fernández, pero está enfocado en provincia de Buenos Aires donde, ya no se oculta, quiere encabezar la lista de diputados nacionales. No sin malicia, hay quienes ven con recelo la cercanía de Máximo con Martín Insaurralde, alcalde de Lomas, anotado como rival de María Eugenia Vidal.

Pablo Ibáñez

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