Miércoles, 13 Marzo 2019 00:00

Preservar a Macri a como dé lugar - Por Eugenio Paillet

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"Teníamos que evitar que si en la interna ganaba (Ramón) Mestre, digan que no perdió (Mario) Negri, sino que perdió Mauricio". Al Gobierno todavía le pesa el "síndrome del Colorado", la derrota de Carlos Mac Allister en La Pampa a manos del radical Daniel Kroneberger.

 

Todo indica que lo mismo iba a pasar en Córdoba. "Mejor despegarse ahora y que los radicales diriman, o se peleen entre ellos", dicen tratando de olvidar que fue el propio Macri, y por banda separada la siempre influyente Elisa Carrió, los que en su momento le ofrecieron público apoyo al jefe del Interbloque de Diputados en su pelea con el intendente de la capital cordobesa.

Hay reproche de radicales y lectura obvia de los observadores: de esta manera Macri le facilita el triunfo a Juan Schiaretti. Nadie se espanta en el Gobierno por esos comentarios. Por el contrario, más de una sonrisa se advierte cuando se dice que finalmente Córdoba "está donde Mauricio quería", que es servirle un nuevo mandato a su amigo Schiaretti, no "torearlo" y sacudir una provincia que ha sido amigable con el macrismo y que fue clave en el triunfo de 2015.

Justamente una de las dudas que se plantea ahora en el macrismo y que sobrevoló la reunión de ayer de con sus socios de la UCR y la CC-ARI es hasta dónde el hecho de despejarle el camino a Schiaretti para que gane la reelección en mayo comprometerá la cosecha de votos que Macri necesita sacar en Córdoba en octubre, de modo de compensar su mala imagen, la permanencia de Cristina Fernández en niveles iguales o parecidos de intención de voto y -un escenario que creen que podría ser peor- la latente posibilidad de que ella no compita y en ese caso todo el peronismo se una detrás de una candidatura de un "federal", que bien podría ser Lavagna o Sergio Massa.

"Si gana el Gringo está bien, no nos vamos a rasgar las vestiduras", dicen en medio de la tensión que se vivió en la Mesa Nacional de Cambiemos que se reunió ayer para intentar un último gesto de modo de evitar la ruptura de la coalición en Córdoba, aunque todos los que se sentaron a esa mesa sabían de antemano que no había retorno.

Ahora se sabe por confidentes del Gobierno que el temor de Marcos Peña a habilitar la interna que reclama Mestre contra Negri, era que las encuestas que manejaban casi por unanimidad advertían un triunfo del intendente cordobés y presidente de la UCR provincial.

Mestre maneja todo el aparato y su intención de voto no solo de cara a la ahora frustrada interna sino a nivel del radicalismo provincial, siempre proclive a rechazar "el porteñismo" de los paladares negros de Pro, es muy alta y supera a los valores que retiene Negri. Un dirigente ponderado a nivel nacional y defendido a rajatabla por Macri y Carrió, pero sin el nivel de conocimiento en el espectro partidario provincial que retiene un "histórico" como es el jefe comunal.

El fracaso del presidente y su mesa chica por intentar enderezar la interna radical cordobesa remite, por lo demás, a críticas que han comenzado a bordear una vez más la gestión de Peña, a quien algunos críticos responsabilizan por ese fracaso. "Se manejo con impericia y nunca dejó de lado la idea que muchas veces nos ha llevado a otros fracasos de que no hay lugar a discusión, lo que él dice es palabra santa y siempre opera sobre el temor del resto frente al supuesto de que piensa y luego hace como mensajero directo del presidente", sostienen los quejosos.

Como conclusión de lo ocurrido y a la luz del fracaso del caso cordobés, como de alguna manera también el tercer puesto que consiguió "Pechi" Quiroga en Neuquén, si bien es cierto que en el último tramo el macrismo le resto apoyo, ahora en el Gobierno dicen que hay que preservar a Macri y su candidatura presidencial. No someterlo a desgastes innecesarios por peleas de pago chico. "Nos abrimos, es una pelea entre radicales, que se hagan cargo", decían luego de la tensa reunión de ayer.

Por esa misma razón, la de no desgastar a Macri, dicen que hay que mirar con lupa lo que pasa en Mendoza. Alfredo Cornejo, el gran ausente en la reunión de ayer, respalda la candidatura a gobernador del intendente radical de la capital mendocina, Rodolfo Suárez. La Casa Rosada promueve al intendente de Lujan de Cuyo, el macrista Omar De Marchi. Si hay internas, algo que está ahora en duda, ambos deberían enfrenarse en esa instancia prevista para el 9 de junio. Las elecciones en Mendoza son el 29 de septiembre.

El caso de La Pampa vuelve una y otra vez a la mesa de análisis y la idea es que a estas alturas no es posible admitir que "le cuelguen" a Macri una sola derrota más.

Eugenio Paillet

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