Lunes, 18 Marzo 2019 00:00

Política y Justicia, en el ojo de la tormenta - Por Mariano Spezzapria

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La irrupción del juez Ramos Padilla en el Congreso tuvo una motivación política, pero sus denuncias deben investigarse. No lo destituirán, pese al pedido del Gobierno

 

La situación del juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla es muy particular. Viene de quedar en el centro de la escena política al presentarse en el Congreso, con apoyo logístico del kirchnerismo, para denunciar la existencia de una red de inteligencia paralela, que según él quedó al descubierto con la detención del falso abogado Marcelo D´Alessio. Por esa acción, al menos inusual, el Gobierno lo puso en la mira y lo denunciará por mal desempeño ante el Consejo de la Magistratura.

Pero al mismo tiempo, Ramos Padilla rindió examen ante ese organismo para cubrir la vacante del juzgado federal con competencia electoral en la Provincia, con sede aquí en La Plata. Y en la prueba quedó primero entre unos 50 postulantes. Por lo cual, en pocos días se puede dar la paradoja de que tenga que asistir al Consejo para interiorizarse de la denuncia en su contra, pero también para una entrevista que lo podría dejar en la terna final para el cargo que busca ocupar.

El caso del juez federal de Dolores es el último de una larga lista en los que se observa con nitidez la influencia de la política sobre la Justicia. No solamente porque el magistrado parece haberse prestado a los intereses del kirchnerismo –que busca desacreditar la causa de los cuadernos y en especial al fiscal Carlos Stornelli-, sino también por la reacción del presidente Mauricio Macri al ordenar la remoción de un juez que llevó malas noticias para el Gobierno y sus aliados políticos.

El sentido común –que no siempre se impone en la política- indica que con Ramos Padilla no sucederá ni una cosa, ni la otra. Es decir, que el Consejo de la Magistratura no reunirá la mayoría especial necesaria para destituirlo por mal desempeño, ni tampoco será el elegido para el juzgado federal con competencia electoral bonaerense. La lapicera en ese caso la tiene Macri, quien además tendrá que acordar con Miguel Pichetto para que la designación pase el Senado.

Como todo tiene que ver con todo, el histórico jefe del bloque peronista es, además, el presidente de la comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura. En ese organismo encargado de seleccionar, controlar y remover a los jueces se registra actualmente un juego de oficialistas (7 integrantes) y opositores (6), que no le permite a los primeros formar las mayorías especiales (9) necesarias para destituir a un juez, salvo que cuenten con el apoyo de al menos dos opositores.

Ribetes grotescos

La pulseada política entre oficialistas y peronistas adquiere por momentos ribetes tan grotescos que abre el paso para personajes como D´Alessio, a quien los vecinos del country Saint Thomas –donde viven importantes dirigentes de la zona sur del Conurbano- vieron en más de una ocasión con un maletín esposado a su muñeca, ya que –según él- los papeles que contenía allí eran muy importantes. Sus nexos con funcionarios judiciales y legisladores reflejan la precariedad argentina.

En su paso por el Congreso, el juez Ramos Padilla mencionó a la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; y a la legisladora porteña Paula Oliveto –una de sus principales investigadoras-, como parte de los contactos de D´Alessio con la política. Ambas fueron las que recibieron información de escuchas sobre los presos kirchneristas en Ezeiza que anticipaban una maniobra contra el fiscal Stornelli. Esa jugada se concretó, pero todavía no quedó claro si las escuchas fueron legales.

En el ámbito judicial no faltan los que señalan a la Justicia federal de Lomas de Zamora como responsable por esas escuchas sobre los pabellones donde se encuentran Lázaro Báez, Julio de Vido y Roberto Baratta, entre otros, con la particularidad de que la interceptación de los llamados no fue requerida a la oficina de escuchas que ahora funciona bajo la jurisdicción directa de la Corte Suprema de Justicia. Las miradas se dirigen entonces a los organismos de inteligencia oficiales.

Ramos Padilla parece haber tenido la intención de revelar esta información –funcional al kirchnerismo- en su paso por el Congreso. De hecho, brindó su testimonio ante la comisión de Libertad de Expresión, que preside Leopoldo Moreau, un ex alfonsinista que se convirtió en los últimos años en uno de los hombres de mayor confianza de Cristina Kirchner. Aunque para que avance un jury por mal desempeño, hacen falta causales más concretas que la motivación política.

“No hay ninguna chance de que eso pase”, anticipó en reserva un integrante del Consejo de la Magistratura. En ese cuerpo, como así también en la Corte Suprema, existe un clima político poco favorable al Gobierno, en el sentido de que tanto los supremos como los consejeros no están dispuestos a seguir a pies juntillas lo que se decida en la Casa Rosada. Una visita reciente de Marcos Peña al Palacio de Tribunales corroboró esta situación, deslizaron fuentes judiciales.

El video de CFK

Si el Gobierno no está en buenas relaciones con el Poder Judicial, menos lo está Cristina Kirchner. La ex presidenta tiene tanta desconfianza del juez federal Claudio Bonadio, que en su entorno justificaron la difusión del video con el que confirmó la enfermedad de su hija Florencia, como una forma de anticiparse a una filtración de Comodoro Py. En la Justicia federal, en tanto, sospechan que Cristina –con su viaje a Cuba- pretendería retrasar el inicio del juicio del caso Los Sauces.

En ese expediente están procesados tanto la ex presidenta como sus hijos Máximo y Florencia. En La Habana, el gobierno de Cuba mantiene en estricto hermetismo la información sobre el estado de Florencia, pero se especula con la posibilidad de que la hija de la senadora permanezca en la isla, mientras que su madre regresaría a la Argentina en una semana. Aunque ese dato no sirve para calmar a los que hacen notar que no existe un tratado de extradición entre ambos países.

Un pasaje del discurso que dio ayer Máximo Kirchner en Cañuelas los intranquilizó aún más: “Llega el 27 de octubre y se van; hay que aguantar un par de meses”, sostuvo el diputado nacional, que se pone al hombro la dialéctica kirchnerista en ausencia de su madre. En La Cámpora aseguran que se armará un comando de campaña en el Instituto Patria desde junio y dan por sentada la candidatura de la ex presidenta, pero hay cada vez más sectores que la ponen en duda.

Por eso mismo aceleró sus apariciones públicas Roberto Lavagna, en busca de una instalación definitiva como un candidato abarcativo de la oposición, con el envión mediático que le puede dar una figura de la TV como Marcelo Tinelli. Mientras que Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Pichetto se mantienen en carrera y persistirán así hasta una fecha cercana al cierre de listas para las PASO, fijado el 22 de junio. Salvo que haya un renunciamiento, la propia Cristina los imitará. En Cambiemos, en tanto, la grilla de candidatos está más clara. El presidente Macri se lo advirtió a los propios en una cumbre partidaria a las que no suele asistir. Y en reiterados encuentros con la gobernadora María Eugenia Vidal. “No hay ni habrá ningún plan V”, fue la línea política que bajó la Casa Rosada tanto a la Gobernación como a los municipios administrados por Cambiemos. Aunque como sucede en el caso de Cristina, aparecen más dudas que certezas en torno a su candidatura.

Mariano Spezzapria
Twitter: @mnspezzapria

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