Jueves, 28 Marzo 2019 00:00

"La grieta", única carta de triunfo - Por Mauricio Maronna

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Dos "cisnes negros" pueden alterar el curso de las cosas: que Cristina no sea candidata a presidenta y que Lavagna ordene detrás suyo a la oposición.

 

Definitivamente, de ser reelecto Mauricio Macri, no lo será nunca por la economía. Sí por el mantenimiento de la grieta constante con Cristina Kirchner.

Macri parece haber internalizado el estado de las cosas y no apunta a un vínculo empático con la sociedad, pese a tratarse de un año electoral. "La gente tiene que aguantar, tenemos que tirar todos juntos de este carro, no hay soluciones mágicas", dijo ayer.

A diferencia de otros años electorales, de otras vísperas de elecciones presidenciales, esta vez la realidad se conjura para que no se hable de aumentos salariales, incremento del consumo o bienestar de la clase media. Incluso con picos inflacionarios. Esta vez, hay inflación, pero también hay recesión. La fórmula da como resultado un escenario de estanflación.

A estos problemas se suma el hecho maldito del macrismo: la espiralización de la cotización del dólar, que ayer cerró a 45 pesos por unidad.

La mejor noticia para el gobierno —tal vez la única— viene desde la oposición, que no encuentra la forma de viabilizar un proyecto común. Se ha escrito en esta columna que de concretarse un frente opositor será por imperio de las circunstancias y no de un planificado programa, testeado con el tiempo suficiente como para evitar improvisaciones.

¿Aparecerán en lo inmediato algunos cisnes negros que puedan modificar el curso de las cosas? Uno de ellos pasa por la decisión que tome Cristina de presentarse como candidata o de no dar batalla, aupando las chances de un delfín o repitiendo lo que viene haciendo en las provincias, al bajar a los candidatos kirchneristas para favorecer las chances del PJ. Una decisión como la que tomó en Santa Fe, pero para ella misma.

No hay razones políticas para que Cristina se baje. Es la opositora con mayor intención de voto, algo que ni el más fanático militante o dirigente K podía pronosticar con sentido común tras la salida del poder. La intención de voto de Cristina en las zonas más pobres del conurbano bonaerense (donde araña el 50 por ciento) explica mejor que mil palabras el fracaso económico del macrismo. Pero a CFK no le alcanzaría para volver al poder.

A la vez, en ese subibaja de la ex presidenta, la imagen negativa columpia los intereses de la Casa Rosada. No son pocos los que votaron a Cambiemos en 2015 que reconocen el fracaso de Macri como gobernante, pero que lo volverían a votar por temor al regreso de la ex mandataria. El otro cisne negro tiene que ver con la aparición de Roberto Lavagna, quien se mueve y habla como candidato, pero que todavía no oficializó su postulación.

Lavagna-Tinelli

Por ese andarivel se maneja Marcelo Tinelli, quien mixturó visitas a provincias peronistas para olfatear el clima político, pero también para pedirles pautas publicitarias a los gobernadores. Para Lavagna, el conductor de Showmatch sería un perfecto contraplano en la provincia de Buenos Aires.

Hacia allí quieren mandarlo los peronistas federales a Sergio Massa, quien le dijo a un dirigente local que "antes de ser gobernador de Buenos Aires" prefería ser "concejal de Tigre". Se expresó aquí hace una semana que Lavagna no será candidato presidencial si tiene que competir en una primaria con el líder del Frente Renovador.

En esa franja, Miguel Lifschitz se ha convertido en un armador privilegiado del Pálido, tal como es apodado Lavagna en el microclima de la política. Un armado que sume al gobernador santafesino y a su par cordobés, Juan Schiaretti, servirá para poner todos los focos en las elecciones provinciales.

De haber triunfos escalonados de Haciendo Córdoba y del Frente Progresista, las acciones del lavagnismo cotizarán en bolsa. Santa Fe vota una semana antes del cierre de listas nacionales. Lifschitz deberá llegar a ese momento con el triunfo de Antonio Bonfatti o, al menos, de la coalición progresista en Rosario. Será la mejor manera de poder ganarle lugar a los peronistas, que meterán codazos para abrazar a Lavagna.

En tanto, la campaña electoral santafesina sigue abúlica. "Yo, a mi candidato, le recomiendo que no hable, que no diga nada. Los santafesinos están en otra cosa, preocupados por la economía y la inseguridad. No hay nada peor que tener los bolsillos vacíos de guita y que solo puedas sacar un papel promocionando a un candidato", le dijo a LaCapital un consultor que juega en la primera liga.

Hoy, a muchos electores futuros les molesta hasta la imagen sonriente en los carteles de casi todos los postulantes, un dato que le pasó desapercibido a los creativos. Sin embargo, a la par que se menciona lo aburrido de la campaña, debe reconocerse que los candidatos actúan con pudor y no participan en la creación de ningún carnaval, como sí sucedió antes.

Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias serán cruciales en los frentes en los que hay competencia. Para el resto será una encuesta. Pero esa encuesta virtual generará, también, hechos políticos. Si no hay paridad en los resultados, las Paso tendrán el rol de direccionar el voto útil a los dos más votados.

Pero ese será un gran tema para otro momento.

Mauricio Maronna  
Twitter: @MauricioMaronna
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