Lunes, 06 Mayo 2019 00:00

Con el respaldo del FMI Macri retomó la iniciativa política - Por Sergio Crivelli

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Resultó decisivo que el Fondo flexibilizara sus exigencias y le permitiera usar las reservas para calmar al dólar. De inmediato convocó a un diálogo que es en realidad un contrato de adhesión.

 

Nicolás Dujovne y Guido Sandleris consiguieron un inédito acuerdo con el FMI. Después de tres intentos que no habían servido para controlar al dólar y le causaron un fuerte daño electoral a Mauricio Macri, la organización resolvió facilitarle las cosas e hizo, contra toda su tradición, varias excepciones "heterodoxas".

La inédita flexibilidad de los burócratas del Fondo tenía una sola explicación: la presión del gobierno norteamericano. Una derrota de Macri y la restauración de Cristina Kirchner en el poder significaría un grave traspié para la administración Trump en la región. Con la convulsión política en Venezuela en una etapa crucial, lo que menos quiere Washington es una base populista en el Cono Sur. La política tiene razones que la lógica económica no siempre comprende.

La principal violación del FMI a su propio manual fue la de autorizar que los dólares que le prestó a la Argentina sean utilizados para intervenir plenamente en el mercado cambiario, a criterio de su autoridad monetaria. Las famosas "bandas" a las que había sido sometido el gobierno para conseguir el préstamo extraordinario que lo salvó del abismo pasaron a mejor vida. Ahora el Central podrá vender cuando la cotización del dólar se recaliente y, si pasara los 51 pesos, está autorizado a vender hasta 250 millones por día.

Se espera que ese poder de fuego disuada a los que promovieron las corridas anteriores que tanta zozobra causaron entre los votantes ya que se trasladaron rápidamente a los precios fogoneando la inflación. El mercado cambiario en un día normal mueve 500 millones.

El BCRA tiene 71 mil millones de reservas, pero las que puede utilizar para pulsear con el mercado son aproximadamente la mitad. Dujovne aseguró al resto del gabinete que ahora tiene las herramientas para controlar los barquinazos cambiarios; algunos le creyeron, otros recordaron haber oído esa promesa con anterioridad.

De todas maneras, el ala política del gobierno tomó nota de su promesa y sin esperar a que se convirtiera en un hecho se puso en marcha. Lanzó por los medios para estupor del peronismo "K" y no "K" las bases para un acuerdo político que es, en rigor, un acuerdo de adhesión.

Resultó llamativo ver cómo un gobierno postrado en materia comunicacional, que había padecido una inédita cantidad de operaciones de prensa en contra, pasó a la ofensiva y sorprendió a sus adversarios. Entre otras muchas noticias falsas el gobierno se había visto obligado a desmentir en las últimas semanas las versiones de Martín Lousteau como vicepresidente de Macri, la de la candidatura de María Eugenia Vidal en lugar de Macri, la de Horacio Rodríguez Larreta en lugar de la de Macri, el desdoblamiento de las elecciones en la provincia de Buenos Aires y en CABA, etcétera, etcétera.

Esa tendencia se invirtió y fueron esta vez los peronistas los que tuvieron que salir a aclarar las cosas. Roberto Lavagna se negó a participar del acuerdo y quedó del lado de Máximo Kirchner. La grieta funcionando a pleno.

Alguna de las propuestas redactadas por el gobierno como la del equilibrio fiscal, las estadísticas confiables, el pago de la deuda y el saldo de balance de pago positivo ya son un hecho como consecuencia, en gran medida, de la brutal devaluación. Otras, en cambio, son de realización imposible. Por ejemplo, la "modernización" de la legislación laboral a la que el peronismo se opone frontalmente. Otra reforma crucial, la del sistema previsional, es menos viable todavía. El último intento del gobierno con ese propósito casi termina en el incendio del Congreso por turbas organizadas.

Otro objetivo del acuerdo es el de aislar a Cristina Kirchner de la que se descuenta una oposición intransigente. Se está expandiendo un clima de preocupación social por el probable retorno de la ex presidenta al poder. La adhesión de sus seguidores al feroz régimen represivo de Maduro no la ayuda y es especialmente inoportuna (para ella, no para Macri). También el apoyo de "intelectuales orgánicos" como Mempo Giardinelli que propone eliminar el Poder Judicial y cambiar la Constitución sembraron alarma.

En síntesis, se dio una constelación de circunstancias que el gobierno intenta aprovechar para revertir su deterioro. Pero la clave está en que controle el dólar. Ahí empieza y termina hoy cualquier estrategia electoral aplicable en un país que está dolarizado "de facto" hace años.


Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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