Jueves, 30 Mayo 2019 00:00

Se acaba el macaneo - Por Sergio Crivelli

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

Los miembros de Alternativa Federal tendrán fatalmente que alinearse con Mauricio Macri o Cristina Kirchner. No hay alternativa. Ni unitaria, ni federal.

 

El lunes los radicales terminaron por aceptar la candidatura de Mauricio Macri. Después de hacer el esperado show para los medios ratificaron su permanencia en Cambiemos. ¿Adónde iban a ir sin líder, ni candidato competitivo?

Al día siguiente el peronismo anti-K resolvió ir a internas para dirimir entre sus fundadores quién encabezará en la boleta del sector. Como miden muy poco, paree lógico suponer que la formula `antigrieta' que surja de esa votación no superará la primera vuelta. Llegado ese momento los miembros de Alternativa Federal tendrán fatalmente que alinearse con Mauricio Macri o Cristina Kirchner. No hay alternativa. Ni unitaria, ni federal.

Ha sido ingente la cantidad de tinta empleada por la prensa en la búsqueda de evitar la polarización Macri-CFK. Ninguna corporación, ni el `establishment', ni los medios, ni la Iglesia, ni los sindicatos quieren al actual presidente ni a su antecesora.

Los resignados lectores y televidentes soportaron así una lluvia de operaciones con candidatos alternativos. Desde Espert hasta Lousteau pasando por Lavagna, Massa, Vidal, Rodríguez Larreta, etcétera. No había desmentido que alcanzara. Pero la verdad comenzó a abrirse paso y fue la propia Cristina Kirchner la que anunció hace dos sábados que sería candidata en octubre, los propios radicales los que terminaron apoyando a Macri hace 72 horas y los propios peronistas no K los que comenzaron a disolverse en el aire hace 48.

El doble discurso de los radicales en su convención fue una muestra de decadencia surrealista. Mandaron mensajes sobre una `tercera vía' sabiendo de antemano que su único candidato era Macri. Mostraron `nostalgia' por Raúl Alfonsín, el responsable de la hiperinflación más arrasadora de la historia argentina, de la extinción de la socialdemocracia criolla y el socio de Carlos Menem que le permitió dar continuidad al neoliberalismo de los 90.

El problema de los radicales no es, sin embargo, la nula memoria o la incoherencia abrumadora, sino su fracaso como máquina de juntar votos. El mejor ejemplo de esto último fue la paliza que recibieron en las elecciones cordobesas por peleas internas que los han convertido en lo que son: furgón de cola del macrismo. No están para imponer condiciones a nadie.

Por su parte el PJ alternativo se encuentra en una posición todavía más comprometida. Si gana Cristina Kirchner enfrentará una restauración y un ajuste de cuentas. La renovación de la dirigencia será imposible y el cristinismo volverá a hacerles probar su receta de siempre: poder inapelable, centralizado y sin herederos que se puedan volver una amenaza. Exactamente lo opuesto a lo que necesita cualquier estructura política para fortalecerse y perdurar.

En suma, los partidos históricos han quedado reducidos a fachadas y la batalla será entre candidatos que representan dos actitudes antagónicas sobre la democracia, las instituciones, la economía, la tolerancia, la convivencia y la malversación de caudales públicos. Nunca la línea divisoria fue más clara, a pesar de los intentos para disimularla de los macaneadores habituales.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

Visto 252 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…